Connect with us

Metrópolis

Al mes, un samario promedio gasta $100 mil comprando agua: Franklin Lozano

Opinión Caribe

Published

on

Acorde con la intervención del Representante a la Cámara por el Magdalena, Franklin Lozano, en el debate de control político adelantado en la Comisión Quinta, desde el 2016, tras la salida de Metroagua y la conformación de la Essmar, en Santa Marta se empezó a hacerse notorio el desmejoramiento de la calidad del agua que llega a los hogares samarios.

Datos suministrados por el congresista, indican que, en el mencionado año, los indicadores del preciado líquido dejaron de cumplir los estándares, lo que puede ser un causante directo de enfermedades que afectan en mayor proporción a los menores de cinco años.

“En el año 2012 y 2016, antes de crear este monstruo de empresa que se llama Essmar, los límites de coliforme estaban inferiores, en 3.4, casualmente, a partir del 2016, están en 8.6, esta agua no es potable, la que consumimos en la ciudad. Hoy entiendo que la calidad está mucho peor”, aseguró Lozano.

De igual manera, señaló los gastos exorbitantes a los que están sometidos un amplio porcentaje de los habitantes del Distrito, quienes se ven obligados a la compra de agua en pimpinas para asearse y, en bolsa, para el consumo, todo esto, mientras a las casas llega el recibo del agua con el cobro mensual.

“Un samario promedio, que se gana el mínimo, se gasta $100 mil al mes en este tema, a veces tiene que dejar de comer para poder tener agua para tomar y asearse. Este no es un tema nuevo, infortunadamente, estos señores que manejan la ciudad desde hace diez años, dicen que fue por los malos manejos de las administraciones anteriores, pero han pasado diez años y todavía vemos este problema igual”, manifestó.

Al respecto, se refirió también a la falta de inversión que se ha evidenciado con relación a esta problemática, siendo que Santa Marta percibe importantes recursos propios y provenientes del Sistema General de Participaciones, con los cuales se hubiese podido darle inicio a una solución definitiva.

“Si se hubiera invertido en el mejoramiento del agua potable del Distrito, Santa Marta estuviera diferente”, concluyó.