Connect with us

Metrópolis

En la desembocadura del río Manzanares, un héroe escondido y su lucha contra las basuras

Published

on

La primera lluvia del año trajo consigo el acostumbrado montón de basura que, desde los ríos, recorre gran parte de los caminos de agua de la ciudad, dejando un rastro desagradable en lo que se considera uno de los mayores atractivos de Santa Marta, las playas.

Ayer lunes 18 de abril, en la capital del Magdalena se volvió a vivir la sensación de ver el agua caer del cielo con la potencia suficiente para disminuir, en alguna medida, las altas temperaturas que venían padeciendo los habitantes del Distrito, sobre todo, durante los días de Semana Santa.

Aunque la lluvia no tuvo tanta fuerza como se ha percibido en otras ocasiones, lo cierto es que las consecuencias siguen siendo las mismas: kilos de residuos sólidos que, inevitablemente, hacen su tránsito hacia el mar, al ser esta la desembocadura de los ríos que nacen en la Sierra Nevada de Santa Marta.

OPINIÓN CARIBE hizo un recorrido en la playa Los Cocos, en donde desemboca el Manzanares, un cuerpo acuático en el cual se estiman 18 kilómetros de contaminación, contados desde el sector de Bonda, de acuerdo con la información suministrada por William Gallo, fundador de la organización Salva tu Río.

En el mencionado balneario, en cuyos alrededores se ha levantado una exclusiva zona residencial de la ciudad, se hace notoria la presencia del señor Alfonso Habeych, un samario “de pies a cabeza”, habitante del sector, quien, a bordo de una máquina excavadora pequeña asume la responsabilidad de limpiar los desechos que quedan expuestos en la arena y degradan la vista hacia el horizonte que esta parte de la ciudad tiene por ofrecer.

Acorde con su relato, desde hace un año y medio, cuando se mudó al edificio Bahía Linda, empezó a liderar esta iniciativa. “Lo hago porque quiero a Santa Marta”, es el único motivo que necesita este ciudadano para poner en marcha su máquina desde las 6:00 de la mañana y empezar a sacar de la playa la basura que trajo consigo la lluvia del lunes en la noche.

Entre otras cosas, explica que la máquina la alquila por momentos, pero que, la mayor parte del tiempo, la mantiene en su poder porque es su distracción, pues afirma estar “muy enfermo”.

Al cuestionarlo sobre cómo encontró la zona luego del chaparrón, Habeych aseguró que el estado del lugar era “desastroso”.

“Totalmente lleno de mugre, la incultura de nuestra gente es increíble, botando el icopor, mucho plástico, no estamos ayudando al medio ambiente en nada, tristemente”, expresó, haciendo énfasis en que, de la empresa de aseo, el único que hizo presencia en la mañana, como es acostumbrado, es un operario de Interaseo, Socarrás.

“Yo lo ayudo”, afirma Habeych.

A grosso modo, asegura haber visto, solamente en esta ocasión, alrededor de diez toneladas de basura, que va apilando al borde de la arena, muy cerca de la corriente de aguas  turbias del río Manzanares que llegan hasta el Mar Caribe.

Mientras retorna su puesto en la máquina, reitera que lo más importante para evitar que esta situación se siga repitiendo es la educación.

“Hay que educar a la gente, eso es lo que tiene que hacer la ciudad, educar a la gente. Si educamos a la gente, esto no pasa”, afirma.