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Metrópolis

El incierto destino de la zona franca turística de Santa Marta

Opinión Caribe

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Hace 30 años, en 1993, bajo la presidencia de César Gaviria, se empezó a forjar la idea de declarar en Santa Marta la primera zona franca turística del país, con la cual se buscaba impulsar la actividad económica y generar beneficios que eran denominados incalculables por la clase política que gobernaba en ese entonces, encabezada en Santa Marta por Hugo Gnecco y en el Magdalena, por Miguel Pinedo Vidal.

El concepto de zona franca turística empezaba a tomar forma en Colombia, definiéndose como “un área geográfica delimitada del territorio nacional, con el objetivo primordial de promover y desarrollar la prestación de servicios en la actividad turística, destinados al turismo receptivo y de manera subsidiaria al turismo nacional”.

La edición del 15 de marzo del 93 de El Tiempo anunciaba que, en menos de dos meses, es decir, en mayo de ese mismo año, 65.9 hectáreas de Pozos Colorados serían convertidos en un territorio para el avance de estas actividades, con un proyecto que, en ese entonces, ya había pasado a las manos del Ministerio de Comercio Exterior, dependencia encargada de dar la última aprobación.

Incluso, se hablaba unos trabajos para promocionar dicha zona, que consistían en el viaje de una delegación de la Corporación Nacional de Turismo – CNT hacia Cannes, en la Riviera Francesa, para participar en la Feria Mundial de Inversionistas – Mipim.

“Según la Corporación Nacional de Turismo, el programa adecuará la zona con una infraestructura básica en la que se invertirán más de 147 millones de dólares, que se espera recuperar en un período de diez años”, anunció el medio de comunicación, creando una expectativa importante con el que sería un proyecto que elevaría los niveles de desarrollo con los que contaba Santa Marta en aquella época, cuando el color y estado de sus playas realmente eran uno de los principales atractivos para el turismo que se generaba hace tres décadas.

El objetivo era conseguir que inversionistas extranjeros volcaran la mirada hacia el país, para, con asocio del Estado, darle punto de inicio a las zonas francas industriales, en las que también se proyectaba incluir a la península de Barú, en Cartagena, la región cafetera y algunas zonas de La Guajira.

A pesar de los esfuerzos y de haber sido emitido por el alcalde Edgardo Vives Campo un documento con el cual se
creó la zona franca turística de Pozos Colorados, su avance fue nulo, tanto así que en 1994 los titulares indicaban que los samarios habían quedado excluidos de tal iniciativa.

Sin embargo, hacia 1995, el tema continuaba con características dilatorias debido a unos procesos de extinción de demonio empezados por la Alcaldía Distrital que no permitían el comienzo de los trabajos que contemplaba la CNT.

“Desde que la Alcaldía decretó la extinción de dominio, mediante la resolución 113 del pasado 15 de marzo, hasta la fecha la obra ha sufrido un retraso de más de dos meses, por lo que se descarta la posibilidad que los trabajos se inicien antes de finalizar el primer semestre de 1995. Hemos tenido un puente de acercamiento con la alcaldía, para subsanar el problema, porque lo que a ambos nos interesa es que el proyecto se desarrolle y por eso insistimos en eso y estamos dispuestos a tender todos los canales necesarios para que el problema encuentre una solución rápida”, expresó en aquel entonces Rafael Lamos Gómez, director general de la desaparecida entidad.

A la fecha, en Colombia están definidas ocho zonas francas turísticas en Cartagena, Barranquilla, Cúcuta, Bucaramanga, Bogotá, Cali, Eje Cafetero y Medellín. En Santa Marta, tal como se anunciaba, el proyecto no prosperó y, al día de hoy, permanecen en el aire las ideas que pudieron haberse concretado en esas 65.9 hectáreas.

Espere en OPINIÓN CARIBE las entregas con relación a este tema, para conocer las posibilidades de factibilidad que tendría actualmente, los beneficios reales que daría al gremio y demás características con las cuales se podría impulsar un turismo formal en el Distrito.