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Columnistas

De la decadencia a la recuperación

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Santa Marta como ciudad adolece de casi todo lo que se le presupone, y no ha sido posible que aún cuente con una marca nacional e internacional imbatible que real y verdaderamente la posicione como le corresponde en su calidad de ciudad primera de la patria. No tenemos la pujanza que merecieramos, en cambio sí, destilamos decadencia por todos lados, aunque algunos esfuerzos han mejorado en parte nuestro casco histórico, que amenazaba ruina. No podemos permitir como con otras ciudades sucede, irnos convirtiendo en una urbe cargada de más pasado que porvenir, en una especie de ciudad donde resulta difícil vivir o se hace incómodo, al no tener una unidad territorial en condiciones totalmente mejores que invite a propios y extraños a vivirla y disfrutarla en toda su extensión y dimensión.

Tenemos todos que hacer de Santa Marta una ciudad que pueda superar sus contradicciones más pronto que después, convertirnos en un grande referente, dinámica, con estandartes propios que la enaltezcan. Se trata que ocupemos el lugar de preeminencia que nos debería y tendría que corresponder por edad y dignidad.

 Se impone y estamos obligados a ir definitivamente tras nuestra recuperación como un todo definitivo. Forjar un verdadero sentimiento de región. Presumir al menos que sí podemos ser más como ciudad, Que es mucho y más lo que nos queda por conseguir. Que importa volver a ser una comunidad con tradición y porvenir que debe y tiene que abrirse camino por propio esfuerzo, sembrar y en consecuencia cosechar los frutos de esa siembra. Que el esfuerzo incesante de la ciudadanía tiene que ser una realidad que nos sitúe en escenarios de vanguardia. Demostrar que somos tierra de concordia, de entendimiento interinstitucional, de diálogo social, de consenso y camino de unidad por donde tenemos que transitar.

Cercanos a nuestros primeros 500 años toca mirarnos con un prisma de grandeza y optimismo. Trabajar por la recuperación y la reactivación. Demostrar con creces que somos una tierra de superación. Despegar. Cuidar que ese despegue se sustente en el porvenir y la tradición. Hemos sido, somos y seremos una tierra de grandes valores y de saber hacer, lo cual nos servirá para avanzar, lo que bien podemos hacer con la ayuda de todos quienes nos reconocemos en tal medida, camino que interesa concretar en herramientas de potente impulso respecto de determinados sectores; y, definitivamente, con un proyecto estratégico que nos recupere y transforme económica y socialmente en contexto de modernidad.

Toca financiar actividades de I+D+I que generen efectos de arrastre sobre toda la cadena de valor, ser ciudad líder en generación turística. Procurar encontrar los momentos clave e ir tras puntos de inflexión en los que hay que sentar los pilares de cómo queremos que avancemos en los próximos decenios. Es saber aprovechar las oportunidades de una ambiciosa estrategia que busque transformarlo todo en virtud. 

Es conseguir desde la gestión que el gobierno central contribuya a nuestro afianzamiento como ciudad próspera y de futuro que nos ayude a canalizar todo impulso y con acciones propias con personas para que ninguna quede atrás, y el tejido económico para que tome los adecuados ritmos. Es consolidar una gran etapa que hay recorrer con unidad y con el ánimo de reforzar las convergencias y abolir las divergencias.  Hacer de ella una gran oportunidad para Santa Marta.