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Metrópolis

Samaria asegura que desde hace años su familia está siendo amenazada de muerte por paramilitares

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Adriana Vega, una mujer oriunda de Santa Marta, denunció en conversación con OPINIÓN CARIBE que, ella y toda la familia de su esposo, Edgar Gutiérrez Velázquez, han vivido una pesadilla por las reiteradas amenazas de muerte que desde hace varios años reciben por parte de organizaciones paramilitares.

Así empezó la persecución

Todo comenzó hace 27 años, cuando a Víctor Gutiérrez, un tío de su actual pareja, lo llamó un grupo armado para que formara parte de sus filas, pero este se negó, y ante su respuesta, fue asesinado. “Desde ese momento empezaron a ensañarse con la familia de mi esposo”, señaló Vega.

Inició la masacre

Otro de los homicidios y el que más causó revuelo en los medios de comunicación de Santa Marta, ocurrió el 3 de noviembre de 2011, cuando Edgar Gutiérrez, papá del esposo de la denunciante, quien fue un prestigioso abogado penalista que trabajó en numerosos casos importantes de la ciudad, fue blanco de unos sicarios que acabaron con su vida.

“A partir de ahí empezaron a perseguir aún más a la familia de mi esposo, porque su padre era abogado penalista y estaba defendiendo a personas de las que no gustaban estos grupos armados, situación por la que arrancaron a poner medidas de protección, a llamar a la Policía, su mamá se inscribió a la Unidad de Víctimas para tratar de esclarecer los casos y ver qué pasaba, pero nunca obtuvieron ayuda ni respuesta”, contó Vega.

“Supuestamente, habían encarcelado a los sicarios, pero nunca hubo justicia con ambos asesinatos”, agregó.

Fue entonces cuando Edgar Gutiérrez empezó a trabajar en un bar con un tío de él y al que también asesinaron los grupos armados, en septiembre de 2014. “En ese momento se reactivaron las alarmas porque no habían pasado sino tres años luego del crimen contra mi suegro. Además de que dos años después le hicieron un atentado a un primo de mi esposo, en el que resultó gravemente herido en su estómago. Hecho que no lo mató, pero le dejó secuelas de por vida”, relató la mujer.

Este problema pasó de ‘castaño a oscuro’, cuando el señor Edgar, quien también estudió Derecho, al igual que su papá, se convirtió en un activista social y político, dado que siempre quiso seguir los pasos de su progenitor y de alguna manera, buscar justicia a todas las masacres y la violencia que había ocurrido en su familia. Luego, se lanzó a edil en el año 2015 y creó una fundación para ayudar a las personas (niños y adultos mayores) de su comunidad del barrio Mamatoco, mediante eventos y con ayuda del Gobierno.

“Para ese tiempo, otra vez empezaron las intimidaciones, en las que le decían: no solo era por lo de su papá, sino ahora por la política”.

Para el año 2019, Gutiérrez se lanzó a edil por el partido político Polo Democrático, y eso generó todavía más molestia de los paramilitares. “Nos tocó irnos de la ciudad en el 2020, mismo año en el que uno de los primos de mi compañero se suicidó por el trauma de la persecución que estaba viviendo su familia, y nos establecimos en un municipio de Santander. Dejamos los estudios abandonados, sacamos a nuestra hija del colegio, que en ese momento tenía 2 años y medio. Ahí estuvimos escondidos un tiempo con ayuda de familiares, pero la situación económica por la pandemia de la covid-19 no nos dio para seguir pagando alquileres, entonces decidimos volver, y con ayuda de nuestros parientes logramos poner un negocio en el barrio 11 de Noviembre, dedicado a la venta de comida de animales, precisamente, para alejarnos del ambiente político y social que llevaba mi esposo”, indicó.

Sin embargo, nuevamente recibieron hostigamientos a través de llamadas a su esposo y le dijeron que ya no lo iban a dejar con vida y que, así como acabaron con la de su padre y la de sus demás familiares, así harían ahora con él, su esposa y su hija. “Nosotros pusimos la denuncia en el 2021, pero no tuvimos respuesta, como en ninguno de los años anteriores. Ya no sabemos qué hacer porque es el Estado el ente que brinda la garantía y no hacen nada. Este 2023, a raíz de todo eso, juntamos unos ahorros y emprendimos un viaje para tratar de despejarnos de todo esto, y esta vez la situación se agravó, porque se metieron al negocio y amenazaron a la persona que allí se encontraba trabajando y lo hicieron cerrar. Decidimos regresar y cuando ingresé a mi casa, me di cuenta de que habían estado allí antes porque varias cosas estaban destruidas”, puntualizó la samaria denunciante.

Hoy su hogar se encuentra dividido, su esposo se está escondido y ella junto con su hija, tratando de resguardarse en otro lugar, sin poder salir ni tener una vida normal y sin respuesta de la justicia ante todos estos hechos en contra de su familia.

“Por todo lo que ha pasado estamos en peligro. Ya no es una simple amenaza, ni una simple llamada, es algo que viene pasando desde hace mucho tiempo y estoy segura de que nos van a hacer algo así como lo hicieron con otros familiares. Otro de los primos de mi esposo también está escondido, porque también fue objeto de esta persecución y la hermana del padre de él tuvo que salir del país. Estoy muy asustada y recurro a los medios de comunicación porque no quiero esperar que algo más suceda”, finalizó la mujer víctima de los hostigamientos.

Adriana Vega llegó a nuestra casa periodística aportando denuncias de fechas recientes y aún no hay reacción por parte de la Fiscalía que le puedan dar tranquilidad a ella y a su familia. La última de estas fue realizada el 17 de enero de 2023: