Territorio & Poder
Hoy todo el mundo paga: “hasta el vendedor de chicha debe cancelar una cuota extorsiva”, afirmó Norma Vera
Por: Caroline Bernier
Redacción OPINIÓN CARIBE
La activista y defensora de derechos humanos, Norma Vera Salazar, en diálogo con OPINIÓN CARIBE dio a conocer cómo opera actualmente el delito de extorsión en Santa Marta, pasando a ser las víctimas los empresarios a ser igualmente afectados los que laboran en la informalidad.
“La extorsión en Santa Marta va desde las tiendas, los mototaxistas, los vendedores ambulantes, hasta los dueños de pequeños negocios y empresas unipersonales, con dos o tres empleados, y las medianas empresas”, aseguró la activista.
Norma Vera expresó que la ciudad lleva siendo afectada más de 20 años por este flagelo, representando altos indicadores con un registro de alrededor de 5 mil víctimas que realizan alguna actividad económica en esta capital.
Sin embargo, muchos se abstienen a denunciar, motivo por el que, según la defensora de derechos humanos, solamente se alcanzan denuncias entre el 10 y el 15%, dado que este es un delito acompañado de “amenazas, llamadas intimidatorias, asesinatos selectivos y por supuesto, mensajes sociales que impiden que la denuncia aumente conforme aumenta la comisión del delito”, explicó.
“Aquí hay negocios que toda la vida han pagado a las estructuras herederas de Hernán Giraldo Serna que controlaban la Sierra Nevada y que fueron trasladados a las Autodefensas Gaitanistas o Clan del Golfo. Entonces aquí los que ha generado es una ‘aceptación cultural’ del delito mediada por el miedo y el control del territorio”, agregó.
Un ejemplo fue lo registrado en el 2022, cuando se dio la quema de una panadería en la entrada del barrio Once de Noviembre, que “con la recopilación de información descubrimos que se trataba de un mensaje extorsivo, de igual manera los homicidios para generar miedo y zozobra entre los comerciantes”.
Además, dio a conocer que en el 2022, cuando apenas se reactivaba la economía postpandemia, los comerciantes de Santa Marta recibieron más de 500 cartas extorsivas con nombres y montos específicos, sus activos, ganancias y cuotas del pago dirigidas a los representantes legales de las empresas, “lo que llama la atención. Inicialmente, eran firmadas por Los Pachencas, hoy Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, en un ejercicio de control del territorio, principalmente en los comercios de los alrededores de la Sierra Nevada, del Mercado Público y en otras zonas donde tienen control también de otras actividades criminales como microtráfico y el narcotráfico”.
Mutación de la extorsión
En Santa Marta, de acuerdo a Vera Salazar, la extorsión mutó de ser solamente una actividad que se realiza en la cárcel, a ser una empresa criminal que tiene un sofisticado sistema de comunicación, seguimiento, interceptación e incluso de inteligencia que permite obtener información sobre dónde viven las personas, las actividades que realizan y cuánto es la cifra extorsiva que pueden pagar.
