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Puebloviejo sigue esperando a la orilla el cambio imparable que solucione el problema del agua potable
Por: Arnol Sarmeinto
Redacción: OPINIÓN CARIBE
Durante los últimos ocho años, dos gobiernos han pasado en el Magdalena, prometiendo obras y cambios, pero en Puebloviejo, el problema del agua potable persiste sin solución. Una imagen compartida en Twitter por el director de OPINIÓN CARIBE, Víctor Rodríguez Fajardo, muestra a los habitantes de esa zona esperando un carrotanque para satisfacer sus necesidades de agua el 19 de marzo de 2015, a la orilla de la carretera.
Este recordatorio pone de relieve que en ese momento concluía el gobierno de Luis Miguel Cotes, pero desde entonces han llegado dos gobiernos más, incluyendo el de Fuerza Ciudadana encabezado por Carlos Caicedo, quien prometió un gobierno de cambio con el objetivo de llevar a cabo el progreso que «los de antes» no lograron.
Sin embargo, al día de hoy, 20 de junio de 2023, a escasos meses de finalizar el mandato del actual gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo Omar, esa imagen sigue siendo relevante y ha perdurado a lo largo de su gobierno. No solo Puebloviejo enfrenta el problema del agua potable y la falta de inversiones en redes de acueducto, sino que también numerosos magdalenenses y alcaldes municipales aseguran estar sumidos en la negligencia de un gobierno departamental nefasto en temas como vías terciarias, seguridad, infraestructura y, evidentemente, en promesas de obras que se han quedado solo en palabras.
La persistente problemática del agua potable en Puebloviejo, a pesar de los cambios de gobierno y las promesas de progreso, evidencia una falta de compromiso y gestión por parte de las autoridades del Magdalena. La imagen compartida en 2015 y que aún perdura en 2023 refleja la incapacidad de satisfacer una necesidad de los magdalenenses.
Es evidente que se requiere un enfoque más efectivo y comprometido para abordar los problemas de infraestructura, servicios públicos y desarrollo en la región. Los magdalenenses merecen un gobierno que no solo haga promesas, sino que implemente soluciones tangibles y duraderas.
