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La impunidad que desgarra la esperanza de las víctimas

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Los asesinatos de los periodistas Dilia Contreras y Leiner Montero Ortega, así como el de la docente Aury Estela González Rubio, han quedado sin resolver, lo que plantea serias dudas sobre la eficacia y la equidad del sistema judicial y de las acciones que toma la Fiscalía en estos casos que quedan sin solución por negligencia de las autoridades judiciales.

Por: Arnol Sarmiento

Redacción: OPINIÓN CARIBE

El 28 de agosto de 2022, el periodismo nacional se enlutó al conocer la noticia de que Dilia Contreras y Leiner Montero Ortega fueron asesinados en Fundación, Magdalena, cuando regresaban de cubrir un evento el corregimiento de Santa Rosa De Lima.

Los periodistas, que viajaban en un vehículo, al parecer fueron interceptados en el kilómetro 3 por hombres en moto, quienes los acribillaron con saña, acabando con sus vidas en el lugar de los hechos.

La muerte de estos dos reconocidos periodistas de la región marcó el inicio de una larga batalla por encontrar y llevar a juicio a los responsables de este asesinato, así como para que las familias encuentren justicia.

Después de los hechos, se llevó a cabo un consejo de seguridad en Fundación y se ofreció una recompensa de 70 millones de pesos para quienes proporcionaran información que condujera al paradero de los responsables.

El 1 de septiembre de 2022, cinco días después del asesinato de Dilia y Leiner, fue capturado en el municipio de Algarrobo, Magdalena, Carlos Mario Fonseca Ceballos, como presunto autor de la muerte de los periodistas. A Fonseca Ceballos se le imputaron los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado y porte de armas de fuego, los cuales no aceptó.

De esta manera, el presunto asesino de los periodistas fue enviado a la cárcel por un juez con funciones de control de garantías.

Sin embargo, la justicia en Colombia siempre tiene obstáculos y falencias en el sistema, tanto así que el jueves 18 de mayo de 2023, Carlos Mario Fonseca Ceballos, señalado como presunto asesino de los periodistas Dilia Contreras y Leiner Montero, fue puesto en libertad por vencimiento de términos. En ese momento, esta noticia resultó desalentadora para las familias de las víctimas, quienes temen que este pueda ser otro caso que quede impune.

Los casos de impunidad en Colombia han resaltado una serie de fallas en el sistema de justicia, tanto así que, según la FLIP, entre 1977 y 2019 se registraron 159 asesinatos de periodistas, de los cuales 125 casos aún están en total impunidad.

En otro caso que aún sigue sin resolverse y aclarar es el homicidio de la docente y directora Aury Estela González Rubio, quien fue asesinada el 18 de noviembre de 2016 en el barrio El Jardín.

La docente, directora y propietaria del Colegio Howard Gardner, Aury Estela, perdió la vida después de ser interceptada por un taxi, desde donde descendió un individuo que, sin mediar palabra, le disparó en repetidas ocasiones.

En una rápida acción por parte de la Policía Metropolitana de Santa Marta, lograron interceptar al supuesto taxi involucrado en el asesinato de Aury en el sector de Santa Ana. Dentro del vehículo solo hallaron al conductor, identificado como Edison Eduardo Quintero Pitar, y una pistola con silenciador.

Quintero Pitar fue capturado por las autoridades y entre los elementos materiales de prueba se encontraban videos, el arma, una camisa que, según los videos, usó el sicario, y la captura en plena huida. Estos eran los elementos probatorios contra el detenido. Sin embargo, después de cuatro años, no hubo condena y Quintero Pitar, el hombre arrestado y señalado por las autoridades como el taxista que participó en el asesinato de la docente, fue puesto en libertad por vencimiento de términos en una audiencia realizada en las instalaciones del Centro de Servicios Judiciales Edificio Galaxia de la capital del Magdalena.

La lamentable realidad es que los casos de impunidad en Colombia han sido una constante preocupación a lo largo de los años. Un gran número de asesinatos, incluidos los de periodistas, han quedado sin resolver, lo que plantea serias dudas sobre la eficacia y la equidad del sistema judicial y de las acciones que toma la Fiscalía en estos casos que quedan sin solución por negligencia de las autoridades judiciales.

El caso de la docente y directora Aury Estela González Rubio, quien también fue víctima de un homicidio en 2016 y cuyo caso sigue sin resolverse, ejemplifica aún más las falencias en el sistema de justicia. A pesar de los elementos probatorios, la falta de una condena y la posterior liberación del sospechoso demuestran la necesidad de abordar de manera urgente las deficiencias en el sistema legal y judicial.

En última instancia, la muerte de Dilia Contreras y Leiner Montero, junto con otros casos de impunidad en Colombia, destaca la importancia de fortalecer el sistema de justicia y garantizar que los crímenes no queden sin resolver ni los responsables sin rendir cuentas.