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Santa Marta debe asumir el liderazgo para la erradicación de las violencias basadas en género

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Por Jennifer Del Toro Granados

Erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres: es tanto una promesa incumplida, como un reto que convoca a Santa Marta

Es evidente, a través de datos concretos, que durante el mandato de Virna Jonhson Salcedo, los delitos que afectan la vida y la integridad de las mujeres no solo no han disminuido, sino que algunos incluso han aumentado.

Según cifras oficiales del Sistema Estadístico y Contravencional de la Policía Nacional, así como boletines mensuales de la Fiscalía General de la Nación, el Frente Amplio de Mujeres ha identificado un preocupante panorama: durante el periodo de su mandato (2020-2023), que representa la gestión de la primera alcaldesa electa por voto popular en Santa Marta, 63 mujeres fueron asesinadas, 4818 denunciaron violencia intrafamiliar, 1245 fueron víctimas de delitos sexuales, especialmente niñas menores de 14 años, 2237 denunciaron «lesiones personales» (una tipificación que encubre a menudo la violencia física en contextos de VBG) y 2514 fueron afectadas por violencia en relaciones de pareja.

Los esfuerzos por erradicar la violencia basada en género han fracasado en Santa Marta.

La violencia intrafamiliar continúa siendo el delito más impactante en la vida de las mujeres samarias. Sin embargo, el análisis transversal de la política pública para la atención integral de las mujeres demuestra que, cuatro años después, el mandato de la primera alcaldesa no ha logrado revertir la dolorosa desigualdad que experimentan las mujeres en Santa Marta.

Es fundamental preparar a la sociedad para una transformación profunda, la cual debe respaldarse con presupuesto público, políticas participativas basadas en evidencia y el fortalecimiento de la capacidad de articulación interinstitucional.

Santa Marta debe asumir un liderazgo proactivo en la erradicación de todas las formas de violencia basada en género. Para lograrlo, es crucial trabajar en colaboración estrecha con la sociedad civil, aumentar la participación de las mujeres en la formulación de políticas públicas y coordinar esfuerzos para sacar a las mujeres de la pobreza, la informalidad laboral y el desempleo.

Para avanzar en la erradicación de las Violencias Basadas en Género, Santa Marta necesita:

  • Evaluar el estado actual de la política pública de las mujeres y la equidad de género en el Distrito de Santa Marta.
  • Convocar un Consejo de Seguridad Ampliado para implementar la declaratoria nacional de emergencia por Violencias Basadas en Género.
  • Forjar alianzas entre el Gobierno y la sociedad civil para diseñar e implementar acciones de política pública que promuevan la equidad de las mujeres, con un enfoque en la erradicación de la VBG.
  • Establecer un sistema de alertas tempranas para prevenir riesgos de violencia letal en contra de las mujeres.
  • Fomentar espacios de participación con una perspectiva de género, incluyendo la creación de una escuela distrital para la formación política de las mujeres.
  • Reforzar la supervisión del Sistema de Información para Medidas de Protección en Violencia Basada en Género (SIMEP), en colaboración con la Policía Metropolitana de Santa Marta, las EPS, IPS y otras autoridades competentes en materia de protección a víctimas de VBG.
  • Liderar una transformación en los servicios de salud para que respondan a las necesidades específicas de atención de las mujeres. Esto incluiría habilitar unidades y centros de salud con enfoque en la promoción de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos, así como la prevención y atención de la salud sexual y reproductiva desde una perspectiva de Derechos.
  • Mejorar los sistemas de registro y monitoreo para identificar la frecuencia, modalidad, georreferenciación y características de las violencias contra las mujeres en Santa Marta, con el fin de diseñar intervenciones basadas en evidencia.
  • Diseñar un plan de capacitación en la atención integral para las víctimas de violencias de género en el Distrito, dirigido a servidores y funcionarios públicos.
  • Establecer acciones afirmativas para la permanencia de las mujeres en el sistema escolar, incluyendo estrategias diferenciadas y con perspectiva de género para la continuidad educativa de adolescentes embarazadas (residencias escolares, transporte, modelos educativos flexibles, entre otros).
  • Incluir medidas específicas para la prevención de violencias, especialmente sexuales, en entornos escolares en el plan de acción del Comité Distrital Interinstitucional de Convivencia Escolar, y capacitar a toda la comunidad educativa en la activación de rutas de atención.
  • Aumentar el número de psicólogos y orientadores educativos en las Instituciones Educativas Distritales.
  • Generar conocimientos actualizados sobre las brechas de género en el mercado laboral e implementar un plan para reducir la feminización de la pobreza, mediante el aumento de transferencias monetarias a hogares con jefatura femenina en situación de vulnerabilidad, asignación de subsidios para el mejoramiento de viviendas con enfoque de género y reconocimiento de incentivos tributarios a empresas que fomenten la inclusión de mujeres vulnerables.
  • Diseñar la estrategia de emprendimiento y empleabilidad para promover la autonomía económica de las mujeres.

Esta estrategia debería facilitar el acceso a créditos y financiación, ofrecer formación en desarrollo empresarial y formalización, promover intercambios comerciales y acceso a mercados locales, nacionales e internacionales, empoderar políticamente a las mujeres emprendedoras y empresarias, y crear un entorno favorable para los negocios.

  • Mejorar los servicios de cuidado y atención para niños y niñas.
  • Promover un proyecto ante la Sociedad de Activos Especiales para establecer 6 «Casas de la Mujer Samaria», que actúen como centros coordinadores de la oferta social dirigida a las mujeres. Estos espacios deberían ofrecer servicios descentralizados en salud, formación política, desarrollo de habilidades para la vida, capacitación laboral y apoyo integral.

Santa Marta tiene la responsabilidad de liderar la lucha por la erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres.