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Columnistas

Libro como “combustible” social e individual: ¿Qué estamos leyendo?

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Por: Carlos Arteaga España

En días pasados me comenta un amigo que la lectura de la obra literaria Papa Goriot de Honorato Balzac represento en su ser un antes y un después. La lucha de Rastignac y el complejo mundo de la hostil Francia donde entre el fausto y la fiesta de la razón subyace una sociedad implacable, cruel, que no tiene un mínimo de empatía con los “débiles” va llevar al personaje principal al final de la novela con la muerte de Papa Goriot el joven va exclamar un grito de guerra en París: “ahora nos la veremos tú y yo” antesala de un joven ambicioso que pelear por ingresar a ese círculo de vanidades, luego y falsedades del siglo xix.

Tiene el libro una virtud capital:SI realizas una lectura rumiante recordando a Nietzsche, y activa, es casi imposible que no nos trastoque la conciencia del ser, como si cumpliera en nuestro fuero interno un reacomodamiento de toda la estructura psicológica, de suerte que cumple un cometido donde la voluntad, en no pocas ocasiones es sorprendida.

Es el libro y su contenido esencial el combustible para impulsar las ideas, sean estas negativas o positivas. El escritor es hijo de su tiempo, de su época y en ello se esfuerza por dejar testimonio del momento histórico. Su fuerza volcánica es apenas perceptible hasta cuando empieza a remover las conciencias colectivas, o encuentra un interprete que bien las desarrolle, tomando de allí la savia que habrá de nutrir sus perspectivas y visión política, social, cultural o de cualquier saber o acontecer humano.

Casos paradigmáticos de libros “combustibles” serán el famoso Contrato Social de Juan Jacobo Roseau, texto de cabecera de Simón Bolívar, que ya había servido en Francia (aunque no solo ese) para enceder la mecha de la revolución francesa. Valga expresar que ese documento del ginebrino será en lo sucesivo uno de los libros más citado en los círculos políticos, jurídicos e intelectuales de Latinoamérica, al punto que hoy no se concibe una facultad de derecho o ciencias políticas donde su lectura no sea obligatoria, por no decir la habituada recordación del contrato social en hombres de distintas concepciones ideológicas: Izquierdas, derecha o centro. Todos coinciden en el pacto o el contrato, el punto diverge como se debe hacer el pacto, pero ya ese es otro asunto.

Según el profesor  de Harvard Martin  el texto predilecto de Alejandro Magno fue la Iliada, y en ese “contemplaba su propia campaña y su vida, un texto fundacional que no se detendría en la conquista del mundo “Allí será la épica ,Troya, Héctor, Aquiles,  y las virtudes supremas de valentía , coraje, templanza , arrojo  y en general  las grandes exaltaciones de las mismas, donde el hombre  solo se debe a su llamado y el mismo debe ser la gloria y la conquista de la perennidad en las paginas de la historia. Alejandro según el autor precitado, anhelaba con ardentía que entre sus contemporáneos se escribieras sus gestas expansivas.

No resulta fácil escoger el libro que cambia la perspectiva y la conciencia del lector, o de la sociedad en un momento histórico determinado. Para el suscrito tres textos resultan fundamentales, y en ese orden señalare en orden jerárquico los tres textos que motivaron en mí una modificación sustancial en la manera de concebir y observar la sociedad y de la comprensión interna en mi subjetividad, en palabras de los griegos mi ethos.

Un libro de primer orden son las sagradas escrituras. La biblia no es como algunos creen un documento contentivo de ficción o hechos que escapan a la razón humana. De eso encontramos abundantes pasajes, pero ellos se encaminan a los hombres de fe. Quienes abrazamos el credo cristiano no ponemos en duda una tilde de lo que allí se consigna, pues tampoco el racionalismo con su supuesta superioridad respaldada en paradigmas científicos da cuentas claras y determinantes de los misterios de la vida y de la muerte. Pensemos acaso en el amor, en la amistad, en los hombres de fe que luego de ser decretados declarado desahuciados por la medicina vuelven a la arena, y ante esas circunstancias los galenos guardan silencio. La biblia   tampoco es un recetario de formulas prescriptivas que se imponga contra la voluntad humana. Allí se expresa el libre albedrio y el hombre antes que nada se le expone unas máximas de vida, de la ética y de la moral que llevadas con disciplina conducen inexorablemente a una vida mejor: “no juzgues para que no seas juzgado “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti” la exaltación del perdón, el respeto a las leyes humanas (al cesar lo que es del cesar, y a Dios lo que es Dios) y otras enseñanzas de enorme Valia. En mi sentir Proverbio es un libro maravilloso. Escrito por Salomón debería ser un documento de consulta frecuente para quienes se adentran en el mundo de la vida publica y política. Sin mayores comentarios es mi libro favorito.

El gran Cervantes Saavedra escribió el Quijote de la Mancha y con ello conquisto la inmortalidad en las letras universales. Cuando cursaba apenas  secundaria en un pequeño colegio de provincia que ya no existe, recuerdo con nitidez (hace 32 años) que el profesor Carrasquilla, hombre que se parecía al personaje central de la obra con su porte, delgadez y el rostro seco, se detuvo en el umbral de la puerta y caminando , cual león enjaulado, dijo “este libro genera risas, llanto, angustias, alegrías, coraje, carácter, heroísmo y sobre todo exaltación de la justicia “efectivamente logro aquel docente sembrar la semilla de la curiosidad en el alumno, que  a las pocas semanas ,se inició en la biblioteca paterna en su lectura con un deleite sin igual, con el plus de encontrarme en la edición de clásicos Jackson(eran 42 tomos de literatura clásica) comentada y analizadas por  grandes maestros de las letras y el pensamiento   latinoamericana como   Jorge Luis Borges ,Alfonso Reyes, German Arciniegas  entre otros. No se equivoco el docente. Es el libro que mayor disfrute estético que he tenido la suerte de leer, con una indudable influencia en mi condición humana y la manera de analizar muchas de las situaciones y hechos que me depararía el futuro, amen de ser un excelente texto para iniciarme en la escritura y amor al diccionario, pues durante esa tarea fueron frecuentes las consultas al mismo.

El tercer y ultimo texto es Cien Años de Soledad. Alla por el año 1999 llego este libro que seguramente seria una lectura pasajera como muchas de las acostumbradas en la secundaria: Para cumplir con las demandas del colegio. Sin embargo, la sorpresa en la “arenosa “seria mayúscula al percatarme desde el inicio de la lectura que estaba frente a una obra cumbre donde el ethos caribe se recreaba de una manera extraordinaria. Valga expresar que todos los personajes que iban desfilando ante mis ojos los ponía en contrastes con los de mis familiares, amigos y paisanos en poblaciones como Plato, Ariguaní y Mompox. Allí los parranderos interminables, el sectarismo político, la enorme superstición de esas tierras, Francisco Rada, “el hombre caimán” los pactos mefistofélicos que le atribuían a los ganaderos en la región (x tiene pacto con el diablo) y en general fue encontrar una identidad y un punto de referencia en un hombre de letras. La lectura de Cien años de Soledad me permitió analizar porque somos como somos, con nuestras virtudes cardinales y nuestros defectos atávicos. La exageración, el embuste, el mamagallismo. Es una obra espejo que conmueve enormemente. Entre las risas y sollozos su provecho también es una exaltación al genio. Sencilla, puede ser leída y comprendida por cualquier persona del caribe sin que reclame alguna iniciación previa como serían las obras de J.L. Borges que son constantes en remisiones a otros autores foráneos, a veces de difícil consecución.

Nos faltaría espacio y tiempo para ocuparnos en extenso de algunas obras “combustibles” como el Espíritu de las Leyes, el Leviatan,el Manifiesto Comunista, la Teoría Pura del Derecho en el área jurídica, Las Riquezas de las Naciones y otras tantas. En general esta es una concisa reflexión del papel cardinal del libro y dejar de presente que lo que leemos importa, y mucho. No es de poca monta que un libro sea el faro del futuro gobernante, abogado, economista, o cualquier oficio que no precise título. ¿Que están leyendo nuestros estudiantes en sus distintas etapas de formación? Qué leen nuestros docentes ¡monumental responsabilidad!