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Columnistas

Confesión y retractación de Arias

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Por: Víctor Rodríguez Fajardo

En un ataque de sinceridad, Alejandro Arias liberó su confesión y arrepentimiento por todo lo que durante años dijo en su programa radial Punto de Encuentro por Radio Magdalena, en sus editoriales que difundía por correo masivo y en sus redes sociales.

Como abogado, desconoció la presunción de inocencia, que en su momento, nunca otorgó hasta que, en un punto de inflexión de su historia, confesó que todo lo dicho “era pura mierda”, según sus palabras. En su programa de una hora, de lunes a viernes, fue mucha la información que los oyentes de Radio Magdalena recibieron, con contundente argumentación, entrevistas y documentos que fueron marcando en la ciudad un convencimiento de que Alejandro Arias decía la verdad sobre Carlos Caicedo.

Por ser un documento de interés de la opinión pública y que podría tener valor procesal, me permito publicarlo para evitar que, como estaba ocurriendo, vuelva a ser el link víctima de un software malicioso que no permitía su lectura. Confío en que no se diera por vergüenza, sino por manos criminales que no quieren que se conozca la verdad del comportamiento mezquino de algunas personas. Todos somos humanos.

Aquí la confesión y retractación del laureado periodista quien solo puede ser retractado por el mismo:

“Editorial Personal Sobre Mis Razones con Relación a Carlos Caicedo

“Las evidencias ya judicializadas confirmaron mis conclusiones, Carlos Caicedo fue injustamente señalado porque ha sido inocente”: Alejandro Arias

Aprendí en mis diferentes estudios de formación para el ejercicio del periodismo investigativo que un verdadero periodista jamás se casa con la hipótesis con la que inicia una investigación. Si la verdad revela que la hipótesis era equivocada lo más ético es publicar la verdad. Y eso hice yo.

No solo soy periodista de oficio, sino que pesa sobre mí la responsabilidad de también tener la formación profesional de abogado; y para mí, la ética profesional es definitiva en ambos casos.

Convencido de mi hipótesis, avancé en mis investigaciones a efectos de demostrar que Carlos Caicedo era responsable de los homicidios de la Universidad del Magdalena. Hasta el día en que entrevisté a un exmilitar que nunca fue vinculado al proceso de Carlos Caicedo, pero que, conocedor del mismo, me marcó todos los errores en los que me habían hecho incurrir las falsas y, en otros casos, las tibias declaraciones y testimonios que recogí a lo largo de 5 años.

Fue categórico al precisarme que todo lo publicado por mí que acusaba a Caicedo “era pura mierda”. Y no podría discutirle en ese momento ni ahora: él es uno de los autores de las listas y los informes de inteligencia que llevaron finalmente a la muerte a varios actores, entre ellos a los de la Universidad del Magdalena.

Replanteada mi hipótesis, jurídicamente concluí que Carlos Caicedo no solo es inocente, sino otra víctima más en este eterno caso, en esta ignominia. Basado en las evidencias, las nuevas declaraciones y los nuevos testimonios, no me restaba más que reconocer que lo publicado por mí había sido falso y no esperé a que Carlos Caicedo me demandara o solicitara mi rectificación. La ética, a mi juicio, es un valor supremo que diferencia a las buenas de las malas personas.

En consecuencia, no dudé en enfrentar la verdad y a Carlos Caicedo expresarle mi arrepentimiento por lo antes publicado y reconocer así, mirándolo a los ojos, su inocencia. Sé que desde entonces podría tener mi conciencia tranquila y jamás nadie podría revelar mácula a mi ejercicio como periodista.

El 2022, al igual que yo hace 6 años, fue el año en el que se consolidó la hipótesis de inocencia de Carlos Caicedo Omar y quedó en evidencia el cártel de falsos testigos que durante 22 años han instrumentalizado falsas denuncias para destruir su carrera política. Como en una obra de teatro, acto por acto se destapó cada verdad. Verdades que ahora me dan la razón: Carlos Caicedo fue siempre inocente.

  1. Ya los hermanos Rojas habían radicado la noticia criminal con la que dieron a conocer que el denunciado narcotraficante Álvaro Cotes Vives y sus abogados Alex Fernández Hardíng y Dilia Barón Arias les habían ofrecido 1000 millones de pesos, de los cuales recibieron 100 millones en efectivo, para falsamente declarar en contra de Carlos Caicedo, el periodista Alejandro Arias, el exalcalde Rafael Martínez y el veedor Hernando Escobar Medina.

  1. Luego el exparamilitar Adriano Sánchez Comas, en indagatoria dentro del proceso de los homicidios de la Universidad del Magdalena ante la Fiscal 190 DDHH, denunció haber sido objeto de indebidas solicitudes por parte del denunciado narcotraficante Álvaro Cotes Vives y del sindicalista de la Universidad del Magdalena Armando Restrepo para que declarara falsamente en contra de Carlos Caicedo Omar.

  1. Ante la misma fiscalía el denunciado narcotraficante Álvaro Cotes Vives acepto que se celebró la reunión denunciada por Sánchez Comas con él y Armando Restrepo en la oficina de Cotes Vives

  1. Por otra parte se hicieron públicas las declaraciones que hiciera en un video inédito de septiembre de 2006 el hermano de la viuda de Roque Morelli, Osman Ruiz, en el que dejó al descubierto como operó desde el principio el cártel de falsos testigos liderado por el condenado parapolítico Trino Luna Correa.

  1. A solicitud del abogado de las supuestas víctimas la Fiscal Quinta Delegada ante la Corte Suprema de Justicia citó a declarar al exjefe paramilitar Jorge 40. Quien no dejó la menor duda en relación a la inexistencia de cualquier vínculo entre los homicidios de la Universidad del Magdalena y el actual gobernador Carlos Caicedo Omar.

  1. Posteriormente ante esa misma Fiscalía Hernán Giraldo Serna declaró que Carlos Caicedo nunca tuvo vínculos con la organización paramilitar que él comandaba.

  1. Y luego de muchas especulaciones por fin declaró ante la misma Fiscal Delegada el condenado parapolítico Trino Luna Correa; quién tampoco dejó la menor duda sobre la falsedad de sus declaraciones ante la JEP al reconocer bajo la gravedad del juramento que no tenía ni una sola prueba ni ningún conocimiento en relación a los supuestos vínculos de Carlos Caicedo Omar con el paramilitarismo y mucho menos con los homicidios de la Universidad del Magdalena.

  1. De esta forma se confirmaron las declaraciones que en diciembre de 2017 públicó Noticias Uno del exparamilitar José Gélvez Albarracín en el que dejó en evidencia la existencia de un cartel de falsos testigos que instrumentalizó una serie de denuncias judiciales y periodísticas para enlodar a Carlos Caicedo con los crímenes de la Universidad del Magdalena y el paramilitarismo.

  1. Todas estas evidencias fueron recogidas por investigadores que conforman el equipo periodístico de SUMARIO TV y que hoy sustentan 2 denuncias radicadas ante la Fiscalía General de la Nación cuyas investigaciones y confirmaciones avanzan en contra de los miembros del cártel de falsos testigos contra Carlos Caicedo en virtud a los presuntos falsos vínculos de éste con los homicidios de la Universidad del Magdalena.

  1. Y por otra parte también quedó en evidencia el cártel del micrófono que al servicio del cártel de falsos testigos ha utilizado diferentes medios de comunicación y portales digitales para calumniar, injuriar, pretender destruir la honra e incluso la subsistencia física de Carlos Caicedo Omar y los miembros de Fuerza Ciudadana por no acceder, de acuerdo a las denuncias, al pago de extorsiones de la que venía siendo objeto junto con el exalcalde de Santa Marta, Rafael Martínez.

El 2022 marcó el principio del fin de una persecusión implacable como igualmente demencial de políticos, empresarios y periodistas en contra de Carlos Caicedo y los miembros del hoy Partido Político Fuerza Ciudadana. Falsas denuncias nutridas por la codicia y el odio sembrado desde medios de comunicaciones locales que ojalá muy pronto empiecen a responder hasta la justicia.”

https://sumariotv.com/?p=969

Cada vez que usted lea algún escrito de @AAriasPeriodist, tenga presente esta confesión y retractación, puede ser que, con el tiempo, esté repitiendo la historia.