La Firma
Juventudes políticas: entre el optimismo y la esperanza
Por: Carlos Arteaga España
“Quien no aprende a luchar desde joven la vida solo le reserva el triste lugar de los vencidos “Jorge Eliecer Gaitán.
Estamos ad portas de nuevos escenarios electorales en todo el país, y en lo mas cercano en el Departamento del Magdalena donde seguramente el Consejo de Estado en la sección quinta no tendrá mas remedio que declarar la nulidad electoral del señor gobernador Rafael Martínez ante la contundencia de la prueba no desvirtuada de la doble militancia.
En ese escenario es menester que la juventud de nuestro departamento ingrese de manera activa en la brega política, bajo el entendido que en la hora de ahora la patria reclama del concurso de su vitalidad, su formación, su comprensión de los problemas actuales para aportar su grano de arena.
Nuestros jóvenes no pueden dejarse instrumentalizar por las casas políticas, que los utilizan única y exclusivamente para el volanteo, el grito de consignas y hacer “bulto” en las manifestaciones. No señores, ustedes deben capitanear con ética, tesón, y estudio riguroso las nuevas expresiones políticas que se requieren.
Como corolario de las anteriores reflexiones les propongo a los jóvenes (biológicamente hablando) una reflexión frente a estos puntos:
- Exijan una participación real y concreta en la dirección de los movimientos y partidos. La presencia de ustedes en los partidos no puede seguir siendo un tema estético, que adorne y de lozanía a organizaciones dirigidas únicamente con la senilidad eterna que se niegan al relevo en el mando.
- Estructuren y exijan las escuelas de formación política velando que en las mismas se les forme en derecho constitucional colombiano, ciencias políticas, comunicación oral y escrita, hacienda pública y/ o presupuesto, análisis de contextos políticos etc. La idea es que estos escenarios o semilleros formen lideres con preparación para llegar en lo sucesivo a representar al pueblo en cargos de edil, concejos, asambleas, alcaldías etc. Produce tristeza la mediocridad de gran parte de la dirigencia que nos representa en los distintos escenarios, donde brilla mas la vulgaridad, el chisme y la chabacanería que lo sustancial, el rigor y el conocimiento del Estado y sus funciones. Con estas disciplinas concomitantes con las tesis políticas que deben defender cada organización política ganaremos en la democracia en grado sumo.
- Eviten entregarse prematuramente a los caciques políticos. Como les han sembrado la idea de que sin fulano y mengano no es posible hacer política, desde la tierna juventud ponen sus talentos a las mas innobles empresas politiqueras: Esquilmar y robarse los presupuestos públicos para mantener bajo un sistema de injusticia a los pueblos que tienen esperanzas sembradas en ustedes, con el agravante que destruyen las reservas morales de la sociedad: La juventud¡ Seguramente esto exige un esfuerzo estoico y una renuncia temporal de muchos placeres derivados de la ilusión del poder , pero su dignidad y su Valia en el futuro como líder nadie la podrá en cuestión.
- Decía el gran pensador literario Jorge Luis Borges en una pieza literaria sobre algún personaje “Le tocaron como a todos los hombres vivir tiempos difíciles “cada generación tiene sus desafíos, y la nuestra del siglo xxi no estará exento, pero debemos perseverar en la construcción de un mundo mejor, con justicia, con respeto, sin mezquindad donde sea posible la diversidad de criterio y voces. Al margen de cualquier consideración política e ideológica no resulta factible apoyar ningún credo político sectario, xenófobo, racista y en general que desprecie la condición humana. Esa experiencia de 1939 a 1945 con más de 50 millones de seres humanos aniquilados no debe repetirse, si hemos evolucionado algo.
Una derecha decente es posible, lo mismo acontece con la izquierda o el centro, siempre que no renuncien a los básicos de la Democracia, el Estado de Derecho y la convivencia humana, de lo contrario toca combatirlos con fiereza y en las calles, pues ya el escenario no es político, sino de supervivencia: la vida misma ¡
Entonces juventudes: A la carga
