Editorial & Columnas
Nuevas dinámicas del mercado laboral en Santa Marta y el Magdalena
Por: Harold Castañeda Robles
El mercado laboral está atravesando una fase de transformación acelerada, impulsada por la tecnología, los cambios demográficos, las nuevas expectativas sociales y las demandas de sostenibilidad. Estas dinámicas, que hasta hace pocos años parecían lejanas y propias de las grandes economías, hoy tienen un impacto directo en regiones como Santa Marta y el Magdalena. El contexto local, caracterizado por una economía dependiente del turismo, la agricultura y los servicios, se enfrenta al desafío de adaptarse a una realidad laboral donde la automatización, la inteligencia artificial y la inclusión ya no son opcionales, sino condiciones necesarias para el progreso.
En este escenario, la educación y la formación continua se convierten en las herramientas más poderosas para garantizar que trabajadores, empresas e instituciones estén preparados para afrontar los cambios. La gran pregunta que debemos hacernos como región es: ¿estamos formando el talento humano que el futuro del trabajo exige, o seguimos preparando profesionales para un mercado que ya no existe?
Uno de los hallazgos más relevantes del informe Future of Jobs Report 2025 y que he venido comentando a lo largo de estas cinco entregas en esta columna de opinión, es el análisis que hago de este informe del Foro Económico Mundial, sobre el avance sustancial en estrategias de diversidad, equidad e inclusión (DEI). A nivel global, el 83% de los empleadores ya han implementado alguna forma de estrategia DEI, frente al 67% registrado en 2023. Esta tendencia está comenzando a visibilizarse en nuestra región, con iniciativas locales impulsadas por cámaras de comercio, universidades y empresas del sector hotelero que han comenzado a promover entornos laborales más inclusivos. Estas estrategias no solo mejoran el clima organizacional, sino que también fortalecen la competitividad al atraer talento diverso y comprometido.
Otro factor determinante en la evolución del empleo es el bienestar de los empleados, que ha pasado de ser un tema secundario a convertirse en una prioridad para el 64% de las organizaciones. En Santa Marta, algunas instituciones educativas y empresas del sector salud y tecnología han empezado a implementar programas de bienestar emocional, trabajo híbrido y horarios flexibles, reconociendo que la productividad y la retención del talento están estrechamente ligadas al equilibrio entre la vida personal y laboral.

Fuente del gráfico: Propia.
La automatización y la inteligencia artificial (IA) son sin duda las fuerzas más disruptivas del panorama laboral actual. El informe indica que el 60% de las organizaciones planea reorientar sus operaciones hacia procesos automatizados, mientras que el 66% prevé contratar personal con habilidades en IA. Esta realidad plantea un escenario desafiante para regiones como el Magdalena, donde la transformación digital avanza con lentitud. La falta de infraestructura tecnológica, así como la escasez de programas formativos especializados en inteligencia artificial, limita la capacidad de adaptación de la fuerza laboral local.
Adicionalmente, se proyecta que el 40% de las organizaciones reducirá su fuerza laboral en áreas susceptibles de ser automatizadas, lo que implica una amenaza directa para aquellos trabajadores cuyas tareas pueden ser replicadas por tecnologías. Esto incluye desde funciones administrativas hasta labores operativas en sectores como la logística, el comercio y la agricultura. En este contexto, la reconversión laboral y el aprendizaje continuo se convierten en imperativos estratégicos.

Fuente del gráfico: Propia.
Estas tendencias globales tienen consecuencias directas en la realidad laboral de Santa Marta y el Magdalena. En los últimos años, diversas instituciones han comenzado a implementar programas de formación técnica en habilidades digitales, como los ofrecidos por el SENA y algunas universidades locales, enfocados en programación, marketing digital y energías renovables. Estos esfuerzos, aunque valiosos, siguen siendo insuficientes ante la magnitud del cambio.
Desde el sector público, se han impulsado algunas alianzas público-privadas para fomentar la innovación tecnológica y la inclusión laboral. Ejemplo de ello son los programas de emprendimiento juvenil financiados por la Gobernación del Magdalena o las ferias de empleo organizadas en colaboración con el sector empresarial. Por su parte, algunas empresas regionales han comenzado a automatizar sus procesos, especialmente en logística portuaria y servicios financieros, aunque muchas aún no cuentan con personal calificado para gestionar estas tecnologías.
La región también enfrenta retos particulares, como la alta informalidad laboral, que afecta a más del 60% de los trabajadores, y la desconexión entre la educación superior y las demandas del mercado. Al mismo tiempo, existe una oportunidad única: la abundancia de jóvenes en edad productiva que, con la formación adecuada, podrían convertirse en protagonistas de la transformación digital y sostenible de la región.
Ante este panorama, es necesario que cada actor del ecosistema laboral asuma un rol activo en la construcción de un futuro más inclusivo, tecnológico y resiliente.
Para empresarios:
- Invertir en tecnologías que mejoren la eficiencia operativa sin desplazar innecesariamente a la fuerza laboral.
- Implementar estrategias de capacitación continua en habilidades digitales, IA y gestión de datos.
- Adoptar prácticas DEI que fomenten un ambiente laboral inclusivo, diverso y respetuoso.
Para educadores:
- Actualizar los planes de estudio para incluir competencias digitales, pensamiento crítico y trabajo colaborativo.
- Fomentar alianzas con el sector productivo para alinear la formación con las necesidades reales del mercado.
- Incorporar metodologías innovadoras como el aprendizaje basado en proyectos y el uso de herramientas tecnológicas en el aula.
Para estudiantes y jóvenes profesionales:
- Priorizar la adquisición de habilidades relacionadas con la IA, la automatización, la sostenibilidad y la inteligencia emocional.
- Participar en programas de certificación, formación técnica y autoaprendizaje a través de plataformas digitales.
- Mantener una actitud de aprendizaje continuo y apertura al cambio.
Para líderes políticos:
- Diseñar e implementar políticas que incentiven la inversión en tecnología y la formación de talento humano.
- Fortalecer los ecosistemas de innovación regional mediante la creación de centros de desarrollo tecnológico.
- Promover la formalización laboral y garantizar el acceso equitativo a oportunidades de empleo de calidad.
La colaboración intersectorial es clave. Ningún actor puede transformar el mercado laboral por sí solo. Es necesario articular esfuerzos entre la academia, el sector productivo, el gobierno y la sociedad civil para construir un entorno que potencie el talento local y responda a las demandas globales.
Como experto en educación, desarrollo estratégico y análisis del mercado laboral, puedo afirmar que Santa Marta y el Magdalena tienen las condiciones para liderar una transformación laboral inclusiva y sostenible. Pero esto requiere visión, compromiso y acción concreta. El futuro del trabajo ya está aquí, y quienes no se preparen quedarán rezagados.
“En un mundo que cambia rápido, aprender a aprender es la habilidad más poderosa. Sin embargo, todavía es más importante la capacidad de desaprender: soltar creencias, hábitos o conocimientos que ya no funcionan, para hacer espacio a nuevas formas de pensar y actuar. Solo quien se atreve a desaprender, puede realmente transformarse.”
