Editorial & Columnas
El problema de la precarización laboral en el sector salud
Por: Iván David Correa Acosta
En estos días una amiga del sector de la salud, fisioterapeuta ella, me comentaba que mientras estuvo trabajando en un hospital de la ciudad, su situación laboral era absolutamente precaria. Su contrato era por prestación de servicios, en donde laboraba turnos de más de 12 horas, sin espacio para almuerzo o comida y en medio de turnos agobiantes y desgastantes, en donde poco o nada podía dormir o echar una “pestañeada”. En igual situación, me cuentan amigos médicos donde la situación es igual, y se repite a lo largo del territorio nacional. El sector de la salud está sometido a tratos a menudo degradantes y deshumanizantes, algo paradójico en un gremio donde por supuesto, se dedican más que a salvar vidas, a brindarnos bienestar cuando lo necesitamos.
Los estudios académicos que hablan de la precariedad laboral, datan incluso del año 2008, cuando ya se avizoraba una crisis del modelo de EPS y en donde la gran Saludcoop estaba en sus mejores años, sin imaginar lo que venía. Los contratos por los cuales se vinculan a los trabajadores son a través de tercerizaciones laborales o del temible prestación de servicios en el sector. Las tercerizaciones laborales son a través de contratos de obra labor, de cooperativos de trabajo asociado o del contrato sindical. Estas figuras contractuales, han aumentado de manera considerable la carga laboral sobre los trabajadores del sector salud, el aumento paulatino de las jornadas laborales, en donde pareciera no existir la jornada máxima laboral de 8 horas, con turnos que en ocasiones superan las 24 horas, e incluso más. Estas formas de tercerización laboral han llevado a una pérdida gradual y en ocasiones definitiva de las garantías laborales de los trabajadores, al no permitir formas de negociación colectiva con los trabajadores y la desprotección de la salud mental y física de cada uno de los trabajadores de este sector, que no solo agrupa a médicos, también a odontólogos, fisioterapeutas, nutriólogos y nutricionistas, instrumentadores quirúrgicos, enfermeras, entre otros.
Las cifras son desgarradoras, para el 2020 la mayoría de los trabajadores del sector salud del sector público en el país estaban bajo alguna modalidad de contrato laboral a través de la tercerización, como se menciona en el siguiente estudio: “En el sector público de la salud en Colombia, para el año 2020, los contratos tercerizados constituían el 71,37 % de los puestos de trabajo y los servidores solo conformaban el 28,63 % de la vinculación a las plantas de personal de las entidades públicas con una cifra aproximada para esa fecha de 1.400 000 trabajadores/as del sector salud en el país, siendo más o menos el 20 % del sector público y 80 % del sector privado.”
Y preocupa aún más si hablamos de la enorme carga laboral y de trabajo que existe, desconociendo o burlando las normas del Código Sustantivo del Trabajo: “La carga laboral del personal del sector salud se ha incrementado, reflejado en el número de horas que deben trabajar. El 32 % de los médicos generales labora entre 48 y 66 horas semanales, y el 14 %, más de 66 horas por semana; los médicos y las médicas rurales, en esta misma relación de horas por semana, el 40 y el 20 %, y para los y las especialistas, el 33 y el 14 %. En relación con otros/as profesionales de la salud, se encuentra que el 29 % trabaja más de 48 semanales, encontrándose que el 5 % llega a ocuparse en más de 66 horas a la semana. Para las y los fisioterapeutas, el 28,2 % labora por más de 48 horas a la semana; el 24,2 % tienen turnos fuera de su jornada habitual y el 30,9 % siempre llevan trabajo para el hogar.”
Mi llamado más que a concientizar a la población acerca de las condiciones laborales que atraviesa el personal del sector de la salud, es a reformar los derechos y condiciones que tienen estos trabajadores, una reforma laboral al sector salud es obligatoria para un gremio que no puede gritar, pero que escucha y siente como ninguno. Que se prioricen los contratos laborales, los turnos razonables de 8 horas, sin excluir la jornada laboral máxima en Colombia, acabar con los contratos sindicales y las cooperativas de trabajo asociado son consignas importantes que debemos oír y entender, para de esta manera, por fin acabar con ese problema cotidiano que es la precariedad laboral de este sector, algo que se nos ha vuelto normal escuchar pero que afecta significativamente la salud de nuestra salud.
