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Deportes

Unión Magdalena: la misión de quedarse en la A solo admite una campaña perfecta

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Tras una sanción que agrava su ya crítica situación, el equipo samario debe alcanzar una cifra que solo logran los grandes: 32 puntos en 22 partidos o resignarse al descenso.

El reloj no perdona y el margen de error se agotó. Luego de la sanción que le otorgó los puntos a Once Caldas por los disturbios en el Sierra Nevada, el Unión Magdalena quedó contra las cuerdas. No solo perdió el partido en el escritorio, también recibió una multa millonaria y jugará las próximas fechas con tribunas cerradas. Pero más grave aún: esa derrota selló un semestre desastroso, donde no ha ganado un solo partido y donde ahora solo una hazaña lo salvaría del descenso.

¿Qué tiene que hacer el equipo bananero para seguir en la primera división? En números, la respuesta parece simple: sumar al menos 32 puntos en los 22 partidos que le quedan. Pero en la práctica, esa cifra solo la han conseguido equipos con nóminas costosas y procesos sólidos. Para Unión, lograrlo implicaría una transformación radical en todos los frentes: juego, resultados, mentalidad y liderazgo.

Aunque el equipo ha sido colero todo el torneo, aún le quedan dos encuentros por disputar. De conseguir los 6 puntos, el promedio del descenso subiría ligeramente y la exigencia para el segundo semestre bajaría: en lugar de necesitar 32 puntos, requeriría 26.

Esto implica ganar mínimo 10 partidos de los 20 que se disputan en la fase de todos contra todos. No solo tendría que convertirse en un equipo ganador de la noche a la mañana, sino también clasificar a los cuadrangulares. En otras palabras: dejar de ser el peor del torneo y pasar a competir al nivel de los ocho mejores.

Por lo tanto, la situación deportiva actual no permite confiar en que con los mismos jugadores y el mismo sistema se logrará el milagro. Se necesitan refuerzos de jerarquía, líderes dentro del campo y un cuerpo técnico que no solo transmita confianza, sino que encuentre un modelo de juego efectivo.

Sin embargo, el cierre parcial del estadio ha silenciado parte del apoyo local, y los malos resultados han fragmentado el respaldo de la afición. Unión necesita que su gente vuelva a creer. Eso solo se logra con hechos, no con promesas.

Finalmente, el club no puede permitirse más sanciones, más escándalos ni más improvisaciones. Para que el equipo responda en la cancha, la dirigencia debe ofrecer garantías fuera de ella.