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Territorio & Poder

“El país carece de competencias y recursos para monitorear el mar”: Sandra Vilardy emplaza al Distrito a ejercer liderazgo ambiental

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La exviceministra de Ambiente propone que Santa Marta convoque una mesa técnica con el Gobierno Nacional para impulsar una reforma normativa que defina quién debe vigilar el mar, con recursos y funciones claras. “Sin acuerdos mínimos, el deterioro continuará sin doliente”, advierte.

Por: José D. Pacheco Martínez

En Santa Marta, con bastante frecuencia y de manera sostenida, las aguas residuales cambian el color del azul marino y los informes técnicos se acumulan en anaqueles institucionales sin mayor eco público. La presencia de coliformes fecales en la Bahía, documentada desde hace más de cuatro décadas por el Invemar y la Universidad del Magdalena, no ha derivado en correctivos estructurales sostenidos.

La ciudad, con varios de los balnearios más visitados y biodiversos del Caribe colombiano, permanece atrapada entre la desidia normativa, la dispersión institucional y la precariedad financiera para ejercer control ambiental. En este contexto, Sandra Vilardy —bióloga marina, académica y exviceministra de Políticas y Normalización Ambiental— lanza una advertencia severa pero propositiva: el país tiene una deficiencia importante en competencias y recursos para hacer seguimiento a la calidad ambiental marina.

Para ella, Santa Marta encarna un vacío nacional: no se ha definido con claridad si la responsabilidad de monitorear el estado de las aguas marinas recae en la Alcaldía, en Corpamag, en las autoridades portuarias o en una instancia coordinadora que aún no existe.

Esta entrevista con OPINIÓN CARIBE ocurre en vísperas de los 500 años de fundación de la ciudad, una efeméride que, en palabras de Vilardy, debería servir como punto de inflexión para una agenda de reforma ambiental. Propone que el Distrito convoque a la ministra de Ambiente y a la Dirección de Asuntos Marinos para impulsar una reforma normativa que clarifique competencias y garantice recursos públicos para monitoreo técnico permanente. “La Bahía no se cuida sola”, dice, y con ello interpela al liderazgo local a actuar más allá de las disputas políticas.

La conversación también deja al descubierto una brecha cultural: la ciencia ambiental en Santa Marta existe, pero no comunica con la fuerza suficiente. Vilardy insiste en que se necesitan periodistas capaces de traducir el lenguaje científico, políticos dispuestos a escucharlo, y una ciudadanía que entienda que la salud del mar es también la salud de su economía, su identidad y su futuro.

José D. Pacheco Martínez (J.D.P.M.): Santa Marta acumula más de cuatro décadas de registros de contaminación fecal en su Bahía sin correctivos estructurales ¿A qué atribuye esta omisión prolongada del Estado incluso con informes técnicos de entidades como Invemar y la Universidad del Magdalena?

Sandra Vilardy Quiroga (S.V.Q.): El País en general, y obviamente se refleja en Santa Marta, tiene unos limbos en temas de competencia sobre la calidad ambiental marina, creo que es importante recordar que solo hasta el primer gobierno del presidente Juan Manuel Santos se incluyeron en el plan de desarrollo las competencias ambientales para las corporaciones ambientales en el mar y solamente en ecosistemas estratégicos.

El otro antecedente real en temas de calidad ambiental marina son los puertos, los puertos y las autoridades portuarias tienen esa competencia, entonces en el país tenemos una deficiencia importante en competencia y en recursos para poder hacer seguimiento de la calidad ambiental marina. Sin duda esto genera muchos aprietos para saber si es la Alcaldía, si es la Corporación ¿Quién es el que tiene que hacer seguimiento, monitoreo y verificación? Estamos en mora en el país de poder aclarar y definir esas competencias y sobre todo los recursos, para poder fortalecer los sistemas de monitoreo públicos, constantes y periódicos, para hacer las advertencias debidas en el uso del agua para la recreación y el turismo que es tan importante en una ciudad como Santa Marta.

Seguimos preguntándonos quién tuvo la culpa, quién no ha hecho las cosas, pero necesitamos ir un poquito más atrás y entender por qué quienes esperamos que actúen no actúan y ahí tenemos un vacío normativo y de competencias.

J.D.P.M.: ¿De cara al futuro cómo podría corregirse ese vacío que usted advierte dese una perspectiva normativa, científica, administrativa y financiera? 

S.V.Q.: En las ciudades costeras -tanto sus gobiernos, como la sociedad civil y la actividad económica que depende de esto, que ha estado tan expuesta y su reputación tan vulnerable- debería haber una iniciativa muy importante para poder presentar una propuesta de ajuste normativo para incluir con claridad esas competencias y sobre todo los recursos para hacer los monitoreos.

El Distrito lo podría hacer, aquí se necesita pues una parte técnica que puede identificar cómo mejorar esa argumentación y ese diseño normativo, pero eso tiene que tener un apalancamiento también institucional, el Distrito y el alcalde podrían solicitarle a la Ministra de ambiente una reunión específicamente para estos temas, por ejemplo para estos 500 años de Santa Marta podría ser un  avance muy importante, hablarse con la Dirección de asuntos marinos y costeros y con la ministra para poder abrir ese espacio y hacer una reforma normativa al respecto.

J.D.P.M.: ¿Cómo podría la ciudad salirse de esta polarización política y avanzar en una causa común como la que usted propone que, dada la realidad política de la ciudad está como difícil?

S.V.Q.: Tenemos que salir de la trampa de la polarización, porque eso lo que hace es hundirnos más y no nos permite tener perspectiva, hay muchas cosas que nos unen, son más las cosas que nos unen pero nos cuesta mucho escuchar al otro, y no solamente pasa en Santa Marta sino que está pasando en el país y en el mundo, nos cuesta escuchar al contradictor o al que creemos que está en la otra orilla, siempre encontraremos puntos de acuerdo si queremos y tenemos la disposición de escuchar con atención al otro, no somos completamente diferentes, habitamos el mismo territorio, tenemos maneras diferentes de entender los problemas pero, yo creo que la ciudad merece que todos tengamos la posibilidad de escuchar al otro y encontrar en el otro puntos de acuerdo porque, si no encontramos un mínimo de puntos de acuerdo no vamos a salir de la trampa de la polarización que se está profundizando más, yo creo que el activismo está bien pero necesitamos un activismo consciente y conciliador, también creo que la radicalización en el mundo nos han mostrado en la historia que a lo único que nos lleva es a rompernos como humanidad y como sociedad, así que yo creo que la celebración de estos 500 años debe ser una invitación también para que los samarios, nativos y adaptados como yo, podamos tener la disposición de escuchar al otro para entender en dónde tenemos puntos de acuerdo y construir sobre esos puntos de acuerdo.

J.D.P.M.: ¿Cree usted que los científicos samarios han estado a la altura de esta circunstancia y han podido comunicar lo que pasa y lo que ellos han advertido en sus investigaciones? ¿Cómo podrían los medios de comunicación facilitar esa interacción efectiva entre los políticos, los científicos y la sociedad civil?

S.V.Q.: Lo que nos pasa en Santa Marta es lo que está pasando también a nivel mundial, durante el siglo XX lo que hizo la ciencia fue especializarse mucho, profundizar mucho en el conocimiento, dejando atrás un poco esa necesidad de comunicar con los otros la información científica, este siglo XXI nos está haciendo reflexionar acerca del tema, no todos los científicos tienen habilidades de comunicación y no todos los comunicadores tienen esa capacidad de sentarse a escuchar y a entender a los científicos, entonces en esa interfaz necesitamos gente que facilite esa conversación y claramente más periodistas que puedan entender el mundo científico y más científicos que puedan entender el mundo de la comunicación, necesitamos más gente que ayude a mediar, ayude a traducir ese conocimiento y a darle la importancia estratégica y de incidencia política.

Los científicos de este territorio hacen mucho con muy poco como lo vamos a ver en el conversatorio Santa Marta 500 años: territorio de biodiversidad, pues han hecho cosas muy valiosas, muy importantes, y sin embargo siguen siendo temas que a nadie le importan. Hoy queremos hablar de eso, del papel que ha tenido la ciencia, que tal vez no es tan visible en Santa Marta, aunque la ciudad es un referente en el mundo de los estudios de biodiversidad.

Yo creo que aquí todos tenemos que darnos cuenta de que hay chips que tenemos que cambiar, con la celebración de estos 500 años y de aquí en adelante la ciudad merece una comunidad, una sociedad que se comunique mejor con los otros, que tenga la disposición de ofrecer su conocimiento para poder resolver los problemas que tenemos.

J.D.P.M.: En los últimos días la ciudad ha conocido fallos de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado protegiendo el Medio Ambiente, las playas, los balnearios, eso indica que hay cierto tipo de control frente a las omisiones estatales pero nada de eso ha servido ¿Qué debería hacer la ciudadanía viendo que no pasa nada y qué papel puede jugar el sector privado que cuando se habla del tema parece no existir en la ciudad?

S.V.Q.: Fíjate que las solicitudes de acompañamiento desde las Cortes por ejemplo, interpuestas por acciones populares o tutelas, que es lo que lleva a que las Cortes declaren sujeto de derechos a la naturaleza, los ríos, y las playas, están asociadas a que la gente que interpone estos recursos ve que la capacidad del Estado está siendo insuficiente, que lo administrativo, lo público, el Ejecutivo no está logrando cumplir con esos nuevos retos ambientales del país.

Es importante recordar que el Código de recursos naturales que es nuestra carta principal del tema ambiental cumplió 50 años,  hace 30 años se creó el Ministerio de ambiente con unos problemas diferentes a los problemas que hoy está viviendo la sociedad en Santa Marta y en el mundo, entonces necesitamos ir haciendo ajustes normativos para actualizar la norma, para poder incluir la participación efectiva, para poder incluir el monitoreo y el seguimiento de los retos ambientales, con una sociedad que identifique claramente en dónde están los vacíos y con un equipo también de líderes políticos que tengan esa capacidad de interlocutar en el Congreso y con los ministerios para poder llevar a término estos ajustes normativos.

Lo que vemos es, por un lado una sociedad muy dolida porque siente que se están deteriorando sus condiciones ambientales día a día y, por otro lado un sector político muy desconectado de esa realidad, que no está teniendo la incidencia que deberíamos exigirle a quienes elegimos como nuestros representantes en el Congreso, en las asambleas, en diferentes cargos públicos.

Hago un llamado importante a nuestras fuerzas políticas y a los líderes políticos que han sido elegidos por voto popular a que se apersonen de una manera más consciente y responsable de su papel de intermediación entre los problemas locales y el Gobierno Nacional.

J.D.P.M.: A propósito de las elecciones de los Consejos de juventud a nivel nacional ¿Qué mensaje le envía desde la ciencia a los jóvenes que en Santa Marta se interesan por la política y este tipo de acciones?

S.V.Q.: Sin duda los jóvenes van a ser los mayores dinamizadores de los cambios institucionales y normativos que tenemos que hacer, a ustedes como a nadie les tocó enfrentar la realidad de la crisis climática y de la pérdida de biodiversidad, es una herencia que no escogieron, pero es a los jóvenes a quienes les cae también una responsabilidad de manera un poco injusta.

Es con la fuerza de la juventud que vamos a poder realmente empujar los cambios que necesitamos, lo de antes ya cumplió una proceso, fueron unas etapas en un mundo diferente y necesitamos unos cambios importantes y es con los jóvenes, con jóvenes informados, jóvenes responsables, conscientes y coherentes con quienes realmente vamos a poder hacer ajustes para el mundo que les va a tocar vivir de ahora en adelante.