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Editorial & Columnas

COMBATIR LA DELINCUENCIA

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

zs claro que la ciudadanía en particular y comunidad en general demandan con angustia que se combata la violencia en el país, dado que en realidad y verdad no existen como debieran, cifras que revistan singular importancia respecto de la existencia de un contundente interés gubernamental encaminado a combatir todo asomo de crimen, terrorismo, intimidación, extorsión, a lo largo y ancho de la geografía nacional. Se refleja lo cual en la cotidianidad, ya que cuando formal o informalmente hablamos de delitos en reuniones o conversaciones, lo primero que percibimos es la honda preocupación de cómo los actos ilícitos afectan en materia grave nuestras vidas y patrimonio, debido a que tales conductas son de suyo una amenaza para la seguridad, el bienestar, el progreso y la calidad de vida de los entornos familiares.

 

En yal itinerario, importa sobremanera, más allá de toda reflexión, que los llamados delitos de alto impacto ameritan atención prioritaria por parte de las autoridades, toda vez que son dichos delitos aquellos que por el bien jurídico protegido que dañan, como la vida, la salud o la propiedad, la forma en que se cometen y la conmoción social que generan, además del sentimiento de inseguridad que provocan, son catalogados como graves, entre los que podemos referir los que atentan contra la vida y la integridad de las personas (homicidio, lesiones dolosas cometidas con arma de fuego, feminicidio, trata de personas, violación, secuestro, entre otros), así como los que afectan nuestro patrimonio (extorsión y diferentes otros tipos de robo con violencia como de vehículo, a casa de habitación, a negocio, a transporte público, a transeúnte o a transportista, etc.).

 

En cuanto a la percepción propiamente dicha, la población considera que aún hay mucho trecho por recorrer, ya que operativamente las cifras no indican que sean óptimos los resultados, así se quieren mostrar por parte de las autoridades todas, de manera positiva. No se reducen y ello es evidente, los delitos de alto impacto y las judicializaciones, es decir, las investigaciones llevadas ante las autoridades judiciales aumentan exponencialmente en el caso de delitos graves.

 

Debemos tener claridad respecto que deben combatirse a fondo los delitos de alto impacto como un todo es determinante en el esfuerzo real que lleva a disminuir la violencia en el país y permita además, mejorar sustancialmente la seguridad pública, disminuir los negativos efectos económicos y sociales, así como mejorar la percepción ciudadana y recuperar la confianza en las instituciones de seguridad y procuración de justicia en todos los niveles de gobierno.

 

Por todo, interesa e importa llevar a cabo el seguimiento de las diferentes acciones delictivas de alto impacto que preocupan en mucho a la población nacional, lo que dará a nuestras autoridades contar con diferentes herramientas para conocer los fenómenos delictivos con la finalidad de establecer las políticas públicas que sean necesarias para combatir o inhibir, pero sobre todo prevenir, las conductas ilícitas que tanto daño hacen a la sociedad en su individualidad y conjunto.