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El Magdalena acumula 3.138 homicidios y 21 masacres entre 2020 y 2025

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Los hechos registrados entre 2020 y 2025 en el Magdalena ocurrieron bajo las administraciones departamentales de Carlos Caicedo y Rafael Martínez, y durante los gobiernos nacionales de Iván Duque y Gustavo Petro. Esto revela que, pese a las diferencias ideológicas entre gobiernos de derecha e izquierda, así como a los compromisos institucionales y acuerdos de paz, la violencia en el departamento se agudizó en los últimos cinco años, dejando un saldo de miles de víctimas y decenas de masacres.

Por: Arnol Sarmiento

El departamento del Magdalena enfrenta una crisis de violencia sin precedentes. De acuerdo con un informe consolidado por Indepaz, Medicina Legal y la Plataforma de Derechos Humanos PDHAL, al que tuvo acceso Opinión Caribe, entre 2020 y el 30 de junio de 2025 se registraron 3.138 homicidios y 21 masacres.

El término “masacre”, según Indepaz, se entiende como el homicidio intencional y simultáneo de tres o más personas en estado de indefensión, perpetrado por un mismo autor y bajo las mismas circunstancias de modo, tiempo y lugar. Bajo esta definición, el Magdalena ha sido escenario de hechos de violencia colectiva que reflejan la crudeza del conflicto en la región.

Las cifras de homicidios muestran una tendencia creciente:

En 2020, en plena pandemia y bajo medidas de confinamiento, se registraron 287 homicidios.

En 2021, el número aumentó a 374 casos, según Medicina Legal.

En 2022 se reportaron 500 asesinatos.

En 2023 la cifra se disparó a 536 víctimas, acumulando 1.036 en solo dos años.

En 2024 se contabilizaron 573 homicidios, la cifra más alta en años.

Al corte del 30 de junio de 2025, ya se registraban 340 muertes violentas, aunque fuentes consultadas indican que en los dos meses posteriores la cifra estaría cerca de los 400 homicidios.

En paralelo, el registro de masacres refleja la persistencia de la violencia organizada en el Magdalena:

2020: 2 masacres, 6 víctimas.

2021: 3 masacres, 9 víctimas.

2022: 4 masacres, 12 víctimas.

2023: 7 masacres, 22 víctimas.

2024: 3 masacres, 10 víctimas.

2025 (corte al 22 de agosto): 2 masacres, 6 víctimas.

El balance total entre 2020 y 2025 asciende a 21 masacres y 65 víctimas, lo que convierte al departamento en un escenario crítico de la violencia en Colombia.

A pesar de las alertas tempranas emitidas por organismos de derechos humanos, de los compromisos adquiridos por las autoridades y de los acuerdos de cese al fuego pactados con grupos armados, la realidad muestra que la población magdalenense continúa atrapada en una espiral de asesinatos y hechos sangrientos.

Este panorama se ha desarrollado en los periodos de gobierno de los expresidentes Iván Duque y Gustavo Petro, así como durante las administraciones departamentales de Carlos Caicedo y Rafael Martínez, bajo cuyo mandato los homicidios alcanzaron cifras históricas.

Los hechos registrados entre 2020 y 2025 en el Magdalena ocurrieron bajo las administraciones departamentales de Carlos Caicedo y Rafael Martínez, y durante los gobiernos nacionales de Iván Duque y Gustavo Petro. Esto revela que, pese a las diferencias ideológicas entre gobiernos de derecha e izquierda, así como a los compromisos institucionales y acuerdos de paz, la violencia en el departamento se agudizó en los últimos cinco años, dejando un saldo de miles de víctimas y decenas de masacres.

Esta es la primera parte de un informe que dará a conocer Opinión Caribe, abarcando el periodo de 1990 a 2025. En ella se detallarán los homicidios registrados en el departamento del Magdalena, los gobiernos de turno, los procesos de paz adelantados y una comparativa entre los homicidios ocurridos en la época del paramilitarismo y los registrados en la actualidad.

Como referencia, les damos esta píldora: en el año 2002, bajo el gobierno de Álvaro Uribe y en época del control paramilitar, se registraron 701 homicidios en el Magdalena, mientras que en 2024, durante el gobierno de Gustavo Petro, la cifra fue de 573 homicidios. ¿Cuál ha sido la diferencia?

Lo que sí es cierto es que la crudeza de los números refleja que, lejos de disminuir, la violencia se ha intensificado en el Magdalena. La pregunta que queda abierta es si las instituciones estatales están en capacidad de garantizar condiciones de seguridad para una población que, año tras año, sigue contando a sus muertos sin ver resultados efectivos frente a la criminalidad.