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Metrópolis

Santa Marta y su batalla contra la invasión del espacio público

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En el corazón comercial de Santa Marta, la lucha por recuperar el espacio público no para. Con operativos diarios, propuestas de reubicación y una estrategia integral de formalización, el Distrito busca ordenar el territorio sin desconocer la realidad social de quienes viven del comercio informal.

El Mercado Público de Santa Marta continúa siendo uno de los puntos más concurridos por los ciudadanos, quienes acuden diariamente en busca de productos frescos, ropa, accesorios y otros artículos de primera necesidad. Sin embargo, detrás de esta dinámica comercial se esconde una problemática que ha generado creciente inconformismo entre los samarios: la invasión del espacio público por parte de vendedores informales que ocupan calles y zonas peatonales sin autorización.

Esta situación, que se ha prolongado durante años, afecta no solo la movilidad de peatones y vehículos, sino también la imagen de una ciudad que se proyecta como destino turístico. Esta ocupación ha sido motivo de múltiples denuncias por parte de la ciudadanía, que reclama medidas más contundentes por parte de las autoridades distritales para recuperar el orden y garantizar una convivencia respetuosa entre comerciantes, compradores y transeúntes.

A pesar de que muchos de los vendedores informales ya cuentan con puestos asignados en la galería comercial del mercado, otros continúan ejerciendo su actividad en zonas no permitidas, incluso después de haber recibido compensaciones para su reubicación. Esta resistencia a acatar las normas ha dificultado los esfuerzos de la administración distrital por recuperar espacios estratégicos como la calle 11, la Galería Comercial y la Plazoleta de Pescados y Mariscos, donde se han concentrado las intervenciones más recientes.

Camilo George, secretario de Gobierno de Santa Marta, explicó que desde hace 20 días los Vigías de Espacio Público y Control Urbano (Vepcu) vienen realizando operativos diarios desde las 5:30 a.m., con el objetivo de despejar las áreas más afectadas por la ocupación informal. Según el funcionario, estas acciones han permitido recuperar parcialmente el espacio público en sectores clave, aunque reconoce que aún queda mucho por hacer para consolidar una solución sostenible.

George también señaló que la administración ha ofrecido alternativas dignas a los vendedores informales, como la posibilidad de instalarse en el segundo piso del edificio del mercado, donde se ha habilitado una “colmena” para la venta de frutas y verduras. Sin embargo, muchos comerciantes se han rehusado a aceptar esta propuesta, lo que ha dificultado el proceso de reconversión laboral y ordenamiento del espacio.

Además de las intervenciones en el mercado, el Distrito ha desplegado operativos en otras zonas de la ciudad donde se presenta una alta concentración de comercio informal, como la avenida Campo Serrano, el Camellón de La Bahía, el Parque de los Novios y El Rodadero. Estas acciones buscan garantizar el uso adecuado del espacio público y promover una cultura de respeto por las normas de convivencia urbana.

Por su parte, Carlos Jaramillo, secretario de Desarrollo Económico y Competitividad, destacó que la Alcaldía ha implementado una estrategia integral de formalización, alineada con el Plan de Desarrollo Santa Marta 500+.

Entre las acciones más relevantes se encuentran la Ruta Distrital de Formalización, la formación y certificación laboral, el impulso al empleo formal y la Ventanilla Única Empresarial. Estas herramientas están diseñadas para acompañar a los vendedores informales en un proceso gradual de transición hacia la legalidad, brindándoles apoyo técnico, capacitación y acceso a beneficios sociales.

Jaramillo subrayó que la informalidad ha sido un desafío estructural para Santa Marta durante décadas, y que la solución requiere un enfoque integral que combine la asistencia técnica con el fomento de la economía solidaria.

Las autoridades distritales reiteran que las ventas informales no son ilegales, pero deben ser reguladas para garantizar el orden y la seguridad en el espacio público. En ese sentido, hacen un llamado a los vendedores ambulantes para que se vinculen a los programas de reconversión laboral y formalización, y así puedan ejercer su actividad en condiciones dignas, legales y sostenibles.