Editorial & Columnas
Una Cámara que Acelera los Problemas en la Vía Nacional de la Zona Bananera
Por. Gustavo Betancourt, Presidente de la Asociacion de Transportadores del Caribe Colombiano- Asotranscam-
Por estos días, mientras miles de turistas se desplazan desde el interior del país, hacia la ciudad de Santa Marta y la Costa Norte colombiana, para disfrutar de la temporada alta, un nuevo obstáculo se suma a los ya conocidos trancones que se presentan en la única vía nacional que comunica el interior del país con los puertos de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena. Se trata de una cámara de foto detección instalada por la Alcaldía de Zona Bananera en épocas del exalcalde Holmes Echeverría, para sancionar a quienes “superen la velocidad máxima permitida”, una figura tan atípica como problemática para el tránsito en una arteria tan vital para la movilidad y la competitividad del país.
Aunque las autoridades locales puedan alegar motivos de seguridad vial, la realidad sobre el terreno es que esta medida agrava un escenario que ya es crítico. La vía soporta diariamente transporte de carga pesada que debe cumplir horarios estrictos de llegada a los puertos. Retrasos en el cargue o descargue implican multas, sanciones económicas y pérdidas millonarias para las empresas transportadoras.
Al mismo tiempo, confluyen allí buses urbanos, intermunicipales e interdepartamentales, que durante la temporada turística aumentan su frecuencia y capacidad. Súmele a esto el incremento masivo de vehículos particulares que buscan llegar a Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, obligando a los conductores a reducir la velocidad, detenerse constantemente y soportar largas filas en sectores donde no existe infraestructura suficiente para un flujo tan alto.
En ese contexto, hacer valer la foto detención de infracciones de transito a través de una cámara en momentos de altas temporadas del turismo, en donde confluyen el trafico vehicular particular, el transporte de carga pesada por carretera y los buses urbanos, intermunicipales e interdepartamentales, en una vía donde el tráfico, naturalmente, se ralentiza por factores ajenos al conductor, no solo es un contrasentido operativo: es una decisión injusta y desproporcionada. Peor aun, ya que esa sanción proviene de un municipio que no administra la vía, pero sí pretende intervenirla bajo la figura de los comparendos por fotodetencion de la “velocidad máxima”, es una norma que viola la ley nacional y en la práctica es difícil de cumplir en horas pico y temporadas altas.
El resultado es evidente: más trancones, porque los vehículos frenan abruptamente por temor a ser sancionados, más retrasos para el transporte de carga, que pierde competitividad frente a otros corredores logísticos; más
molestias para el turista, que encuentra en la entrada al Magdalena su primer choque con la improvisación institucional. Lo que debería ser una vía fluida y estratégica para el comercio exterior colombiano se convierte en un estacionamiento a cielo abierto. Y todo ello mientras se castiga al conductor por una supuesta infracción imposible de evitar cuando la congestión es producto del flujo natural y del aumento estacional.
La seguridad vial es un objetivo indiscutible. Pero la regulación del tránsito debe ser razonable, técnica y coherente. Las cámaras no pueden convertirse en simples cajas registradoras disfrazadas de control, ni en herramientas que ignoran la realidad operacional del territorio.
Si el propósito es ordenar el tránsito, reducir accidentes y mejorar la movilidad, es indispensable estudiar alternativas que verdaderamente solucionen el problema y no que lo agraven como, por ejemplo, ampliación de la vía en los tramos críticos, señalización adecuada, gestión del tráfico por temporadas, coordinación con los puertos y las empresas transportadoras. Lo que no se puede hacer es instalar dispositivos sancionatorios sin análisis, sin socializar y sin considerar el impacto económico y social que generan. Hoy, la fotodetección no está agilizando la movilidad: la está empeorando. Y en temporada alta, la medida no solo es inoportuna —es totalmente contraproducente.
