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Editorial & Columnas

Delirium Maximun

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Por: Pedro Luis González Escorcia

El pasado 3 de enero, bajo la protección de la noche, en medio de un sospechoso silencio que lo cubría todo, las fuerzas especiales Delta de la armada de los Estados Unidos, uno de los ejércitos más poderosos del mundo, con decenas de helicópteros, sustrajo de su residencia a Nicolas Maduro, junto con su esposa Cilia Flores, no sin antes bombardear instalaciones militares, y dejar un manto de casi un centenar de víctimas que rápidamente fueron escamoteadas por la prensa internacional que con jubilo celebró el derrocamiento del enemigo.

En los días sucesivos a la incursión ilegal a la luz del derecho internacional, se han revelado por parte de los más altos funcionarios del gobierno Trump, y debido a algunas filtraciones, información vital que ayudaría a esclarecer los verdaderos móviles y motivaciones de lo acaecido. Se esperaba por parte del expectante vulgo que María Corina Machado y su ungido Edmundo González fuesen designados por la Casa Blanca a ocupar de una vez por todas el palacio de Miraflores, según el Washington Post,  fuentes cercanas a Trump aseguran que Machado no asumió la dirección del país con las mayores reservas de petróleo del planeta porque, óigase bien, se atrevió a recibir el premio nobel de la paz, acción esta imperdonable para el mandamás del mundo, galardón este que ha sido perseguido y soñado por él desde que gerenció por vez primera la Oficina Oval. En declaraciones a la prensa, el presidente Trump desmintió el rumor, pero aseguró que Machado no debió ganar el nobel, el mensaje y la confesión están al lado de la negación. Ayer 05 de enero, Machado concedió una entrevista al medio Fox News, dentro de la amalgama de temas a los que se refirió, le llegó el turno al nobel, ante la pregunta de que, si ella pensaba en compartir el premio con el presidente Trump, esta dijo: “no ha pasado aún…, me encantaría decirle al presidente que creemos que el pueblo, ciertamente quiere dárselo y compartirlo con él”. Sí, Machado no gobierna hoy Venezuela por recibir el laurel de la paz. Las evidencias están.

Otras de las filtraciones a la prensa norteamericana que burló las paredes blindadas de la Casa Blanca, fue el motivo capital que sentenció la suerte de Maduro: el baile, según una publicación de The New York Times del 04 de enero, los asesores más cercanos al presidente no soportaron ver bailar a Maduro, para ellos, una burla, una falta de respeto hacia los Estados Unidos. Sí, la aprensión del heredero del chavismo, la sudadera, las esposas, los muertos, y la comparecencia ante un juez del distrito sur de New York, todo eso nació porque a los altos funcionarios y al presidente de esa nación no les gustó verlo bailar, les generó una repulsión incontrolable escucharlo cantar a los Beatles e imitar a John Lennon “peace, peace, peace”.

Maduro hubiese burlado la justica norteamericana si hubiese aceptado el trato que esa administración le propuso, y muy tentativa, además. Según investigaciones del Miami Herald, a Maduro se le ofreció un exilio deseado en Turquía, nación esta con la que guarda estrechos vínculos diplomáticos y personales, el paquete contenía: impunidad, tras la renuncia no sería perseguido por EE. UU, protección a su circulo interno y la conservación de sus bienes. Esta fue la propuesta clandestina que Trump le hizo a Maduro, confirmada parcialmente por el secretario Marco Rubio, y por el senador republicano Lindsey Graham abordo del Air Force One, donde sostuvo este último: “Maduro podría estar hoy en Turquía, pero está en Nueva York… Trump le dio una salida. Él optó por desafiar a Trump y al ejercito estadounidense. Ahora está en prisión, donde pertenece”. La duda que asalta al sentido común es, ¿cómo se hubiesen sentido los millones de venezolanos en el exilio, los que se consideran a Maduro como su verdugo, viéndolo gozar de sus bienes, en impunidad total, sentado en un cómodo resort con una margarita en la mano? Claramente a EE. UU, le importaba poco este asunto, porque sus intereses estaban en otra parte.

El secretario de Estado, Marco Rubio, según NBC News, sostuvo que los Estados Unidos no necesitaban del petróleo de Venezuela, porque ellos tenían de sobra. Lo que no iban a permitir, óigase bien, era que la industria petrolera venezolana estuviese controlada por sus adversarios que no tienen asiento en este continente. Geopolítica pura y dura, Trump no seguiría permitiendo que China obtuviese petróleo a precio de huevo, no en su territorio, no en su patio trasero. Democracia no, narcotráfico tampoco, liberar al pueblo venezolano de Maduro, eso sí que menos, había que imponerse ante China y dejarle bien en claro quien manda en estas latitudes. Pero Rubio olvida algo importante, USA, tiene 160 bases militares rodeando el pacífico cercano a China, con más de 100.000 efectivos y la séptima flota. ¿Por qué China no puede comerciar con Latinoamérica y Estados Unidos si puede rodearla con todo un arsenal?

Para finalizar y como pastel sin guinda no es pastel. Nos acabamos de enterar que el tal Cartel de los Soles no existe por lo tanto Maduro no puede ser jefe de algo que no existe. En una columna de ayer el The New York Times tituló “El Departamento de Justicia retira la afirmación de que el Cartel de los Soles de Venezuela sea un grupo real”. Según esta información, los fiscales estadounidenses abandonaron la idea de que el Cartel de los Soles fuese una organización real, en su lugar aseguran la existencia de un “sistema de clientelismo” y una “cultura de corrupción” sostenidos por el financiamiento de la droga. Siendo esto así, la versión del gobierno norteamericano de que el Cartel de los Soles es una organización terrorista pende de un hilo muy delgado, dentro de la columna se asevera que era improbable que los fiscales pudiesen sostener que dicho Cartel fuese una organización terrorista. No tenían como probarlo, por eso modificaron la acusación. Pero las sorpresas no paran ahí, según el mismo medio, el informe anual de la administración de control de drogas de ese país, detalla que las principales organizaciones de tráfico, nunca han mencionado al Cartel de los Soles, cosa que tampoco ha hecho el informe mundial sobre drogas que se hace anualmente por la ONU.

Machado no dirige Venezuela por recibir un premio venido en desgracia, Machado fue relegada por enfurecer a Trump. Maduro hubiese estado en Turquía con sus bienes y sin persecución por parte de EE. UU, pero eligió quedarse. El trasfondo de la captura del presidente de Venezuela se debió a un juego geopolítico entre China y EE. UU. El cartel de soles, parece que no era lo que se decía y se dice testarudamente que es. Mientras tanto Trump y Rubio pasean a Maduro encadenado por las calles de New York como lo hiciera hace más de dos mil años el otrora dictador  Julio Cesar con el guerrero galo Vercingétorix, quien se enfrentó a la invasora Roma para después ser ejecutado, a Maduro le puede esperar un destino similar, sea justa o no la decisión que lo lleve a ese destino. El sheriff ya ordenó. Todo esto se debe al delirio que habita en las seseras de quienes gobiernan la vida de millones, de quienes toman las decisiones. Mientras tanto los gobernados festejan, por un lado, ignorando el oscuro porvenir que nos depara un precedente como este.