Educación
Formarse por años y no hablar inglés: una brecha que persiste en la educación pública
Pese a que los estudiantes colombianos cursan en promedio once años de educación básica y media, y muchos continúan con al menos cinco años de formación universitaria, el dominio del inglés sigue siendo una deuda pendiente del sistema educativo, especialmente en las instituciones oficiales públicas.
De acuerdo con el informe de Santa Marta Cómo Vamos, en el año anterior solo el 4 % de los estudiantes evaluados alcanzó un nivel avanzado de inglés, un resultado que refleja las debilidades estructurales del bilingüismo en la educación pública.
Para Juliet Ardila Enríquez, quien fue docente de inglés con experiencia en el Colombo Américano, en la Universidad del Magdalena y en colegios privados de Santa Marta, el problema no radica únicamente en los contenidos académicos, sino en un sistema que no logra generar motivación, inmersión ni continuidad real en el aprendizaje del idioma.
“La estructura del inglés es clara y se repite durante años: tiempos verbales, vocabulario y gramática. En teoría, un estudiante debería dominar el idioma al finalizar su proceso educativo. Sin embargo, eso no ocurre porque el inglés se enseña como una materia más que hay que aprobar, no como una herramienta de comunicación”, explicó.
Un sistema sin inmersión real
Según Ardila, en la mayoría de instituciones públicas el inglés se limita a pocas horas semanales, sin espacios de práctica constante ni uso cotidiano del idioma. “No existe una inmersión real. El estudiante no vive el inglés, solo lo memoriza para un examen y luego lo olvida”, señala.
Esta situación contrasta con la realidad de algunos colegios privados bilingües de Santa Marta, donde los estudiantes egresan con un dominio funcional del idioma. “La diferencia es el enfoque. En estos colegios el inglés no es una obligación, sino parte de la vida escolar: se utiliza en actividades, proyectos, juegos, concursos y espacios creativos”, afirma.
La brecha entre lo público y lo privado
Para la docente, la falta de instituciones educativas oficiales verdaderamente bilingües profundiza una brecha social evidente. “Hoy en día, hablar inglés sigue siendo un privilegio. Quien puede pagar un colegio bilingüe o una academia privada tiene mayores oportunidades.”, indicó.
Aunque existen políticas nacionales de bilingüismo, Ardila considera que estas no se traducen de manera efectiva en el aula. “No basta con incluir el inglés en el pensum. Se necesita inversión, formación docente continua y un cambio en la metodología de enseñanza”, enfatiza.
La motivación como factor determinante
Otro de los factores críticos es la falta de motivación en los estudiantes, especialmente en adolescentes. “Muchos aprenden inglés por obligación, para pasar la materia. Sin interés, el aprendizaje se bloquea y se vuelve mecánico”, sostiene.
Paradójicamente, Ardila destaca que adultos que deciden aprender inglés por necesidad o interés personal, incluso a edades avanzadas, logran avanzar en el idioma. “Aunque les cueste más, la disposición y el propósito hacen la diferencia”, agrega.
Capacitación docente y políticas educativas
Desde su experiencia, la docente insiste en que el fortalecimiento del bilingüismo debe comenzar con la capacitación de los maestros. “El inglés exige creatividad y estrategias dinámicas. No todos los docentes cuentan con las herramientas necesarias, no por falta de voluntad, sino por falta de formación y acompañamiento”, explica.
Finalmente, Ardila hace un llamado a replantear el modelo de enseñanza del inglés en la educación pública: “Si después de 16 años de estudio los estudiantes no hablan inglés, es evidente que el sistema necesita cambios profundos. El bilingüismo no puede seguir siendo una promesa, debe convertirse en una realidad accesible para todos”.
