Salud
Estar delgado no siempre es sinónimo de buena salud
Por: Dra. Liliana Lozano
Durante años, la báscula ha sido vista como el principal indicador de bienestar físico. Sin embargo, especialistas advierten que un peso “ideal” no garantiza un organismo saludable. Existe un grupo de personas que, aunque mantienen una apariencia delgada, acumulan grasa interna peligrosa sin saberlo.
Este fenómeno ocurre cuando la grasa no se deposita bajo la piel —donde suele ser visible— sino alrededor de órganos vitales como el hígado, el páncreas y los músculos. Al no reflejarse en el peso corporal ni en el espejo, puede pasar desapercibido durante décadas, mientras genera un daño silencioso.
No toda la grasa es igual
Para comprender el impacto en la salud, es clave diferenciar entre dos tipos de grasa corporal:
Grasa subcutánea: se localiza debajo de la piel y es la que puede tocarse o “pellizcarse”. Aunque suele preocupar por razones estéticas, representa menor riesgo para el funcionamiento interno del cuerpo.
Grasa visceral: es la más peligrosa. Rodea los órganos, provoca inflamación constante y se asocia a un mayor riesgo de infartos, diabetes, algunos tipos de cáncer y enfermedades metabólicas.
Mioesteatosis: cuando la grasa invade el músculo
Uno de los aspectos más críticos es la infiltración de grasa en los músculos, conocida como mioesteatosis. Esta condición se asemeja al “marmoleado” de la carne, donde pequeñas vetas de grasa alteran la función muscular. Aunque la cantidad sea mínima, afecta la capacidad del músculo para procesar energía y deteriora el metabolismo.
Un dato contundente respalda esta alerta: apenas 227 gramos de grasa en el hígado —menos de lo que pesa una manzana pequeña— pueden generar un desajuste metabólico grave. No cambia la talla de ropa, pero sí compromete seriamente la salud.
La báscula no cuenta toda la historia
Estudios indican que cerca de 14 de cada 100 hombres y 12 de cada 100 mujeres con peso considerado “normal” presentan exceso de grasa interna peligrosa. En contraste, algunas personas con sobrepeso tienen una mayor proporción de grasa subcutánea y órganos internos más sanos.
Esto demuestra que el peso corporal es una medida limitada: no distingue entre músculo y grasa, ni revela dónde se encuentra almacenada.
Mirar más allá del espejo
La prevención en salud no debe centrarse únicamente en la apariencia física, sino en el funcionamiento interno del cuerpo. La verdadera clave está en conocer la composición corporal y cómo los órganos procesan los nutrientes.
Por ello, cada vez cobra más importancia el uso de métodos precisos para evaluar la grasa corporal, como la impedanciometría, una tecnología que permite medir la composición del cuerpo más allá del peso, aportando información clave para la detección temprana de riesgos invisibles.
