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Editorial & Columnas

VIRAJES SOBRE REALIDADES

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No pueden bajo punto de vista alguno, jugarle los pueblos a su ruina futura, sino entender las fatigas que resultan de los muchos ensayos ideológicos a que las someten y muestran a la postre que no están más como sociedades para más giros a este tenor, sino para, de cara al porvenir, mandar al cuarto de San Alejo tales veleidades y ponerle fin definitivamente a esos ciclos políticos que nada contribuyen a consolidar progreso, más sí, atraso y destrucción de lo ya edificado, olvidándose por completo de la importancia de edificar construir sobre lo bueno, mejor y positivamente construido.

Ya se están dando cuenta los pueblos, que no está su gente para más transitar por rumbos equivocados, sino que lejos de toda superficialidad y de todo sensacionalismo, adentrarse en los análisis pertinentes de sus propias realidades y necesidades; y, no responder a estallidos sociales que ponen en entredicho el orden institucional vigente y activan estúpidamente expectativas de transformaciones profundas, lo que son absurdos imaginarios y reales espejismos. Se trata con sindéresis cierta, encauzarse en sendas de esperanza, reordenar lenguajes, prioridades y horizontes de lo posible y probable, instalarse en el núcleo del debate público, para así poder aspirar a ese nuevo rumbo que como sociedad se necesita. Es canalizar de la mejor forma y manera las superiores energías, traducir procesos, hacernos exigentes respecto de lo que debe ser, funcionar como motor político y comenzar a percibirnos  como una apuesta viable y confiable por demás.

No puede el país  ni ninguno de sus territorios someterse más a desgastes que ningún realineamiento estructural generan, y que cuando un experimento político tiende a prolongarse sin visos de estar construyendo algo novedoso ni eficaz, como en nuestro caso, la incertidumbre y el desencanto tienen que pasarle  cuenta de cobro. Está más que claro que todo en ellos es además de fallido, inconcluso, lo que crea incertidumbre, ganan peso y espacio las preocupaciones, crece la inseguridad pública, decrece la economía; y, nula es la capacidad gubernamental.

Persisten ellos en una lógica refundacional de alcances inciertos cuando lo llamado a hacer es privilegiar la restauración de la estabilidad, lo que determina que no debe ni puede creerse más en promesas maximalista, pero sí respaldar una candidatura que sea el vehículo expreso para abrirnos los caminos del progreso, lo que reflejarse debe con un veredicto en las urnas que exprese la voluntad de una consolidación de convergencias que nos unan en un programa común donde desarrollo, bienestar y prosperidad sean las grandes esencialidades.

Se trata de movilizar expectativas, producir acuerdos y representar el ánimo predominante del electorado, estamos en democracia; y, la democracia, lo sabemos todos, es ese régimen en el que los partidos en el gobierno pierden elecciones, lo que debe ser nuestro caso en estás próximas justas electivas, con lo que demostraremos como ciudadanos que empezamos a entrar en una etapa de madurez democrática.

Abogado. Analista. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público.