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Cifras desmienten al alcalde: Ciénaga, el segundo municipio más violento del Magdalena
Las cifras oficiales desmontan cualquier discurso optimista y ponen bajo escrutinio la gestión del alcalde Luis Fernández Quinto. La persistencia de tasas alarmantes de homicidio en Ciénaga refleja la fragilidad de la política de seguridad municipal y cuestiona la capacidad de respuesta de la administración frente a un fenómeno que se mantiene en niveles críticos.
Por: Arnol Sarmiento
La violencia en el departamento del Magdalena no solo se mantiene, sino que en municipios estratégicos como Ciénaga muestra indicadores alarmantes. En los últimos dos años, este municipio —el segundo más importante del departamento— ha registrado 204 homicidios, según informes anuales de la plataforma de derechos humanos PDHAL, con base en datos de Medicina Legal.
Las cifras ubicaron a Ciénaga como el segundo municipio más violento del Magdalena en 2024, con 108 homicidios, y como el tercero en 2025, con 96 casos. La diferencia de 12 homicidios entre un año y otro no representa una reducción estructural de la violencia, sino una variación marginal que mantiene al municipio en niveles críticos bajo la administración del alcalde Luis Fernández Quinto, cuya política de seguridad ha ubicado al municipio, en los dos últimos años, como uno de los más violentos del departamento.
Pero el panorama es aún más preocupante al analizar la proporción frente a su población. Con 134.000 habitantes, según el DANE, los 204 homicidios registrados en 24 meses equivalen a una tasa aproximada de 76 homicidios por cada 100.000 habitantes por año, un indicador considerablemente alto y muy por encima de estándares nacionales e internacionales en materia de seguridad ciudadana.
Además de los homicidios, los reportes señalan el asesinato de siete mujeres y la ocurrencia de al menos dos masacres durante el mismo período, lo que evidencia no solo cantidad, sino gravedad en la dinámica criminal.
El análisis del comportamiento histórico evidencia un deterioro sostenido en los indicadores. En 2020 se registraron 41 homicidios; en 2021 la cifra se duplicó hasta 81; en 2022 se reportaron 80; y en 2023 descendió levemente a 67. No obstante, en 2024 los casos se incrementaron de forma significativa hasta alcanzar 108, y en 2025 se mantienen en 96. Esta evolución desvirtúa cualquier narrativa de estabilización y pone en cuestión la efectividad real de las estrategias implementadas en materia de seguridad.
Los datos plantean cuestionamientos directos sobre la gestión en materia de seguridad bajo la administración de Luis Fernández Quinto. La persistencia de cifras elevadas, la presencia de hechos de alto impacto como masacres y el sostenimiento de tasas críticas por habitante reflejan una problemática estructural que no muestra señales claras de contención.
En un municipio con peso económico y demográfico dentro del Magdalena, la continuidad de estos niveles de violencia no solo impacta la percepción de seguridad, sino que compromete la estabilidad social y el desarrollo territorial. Las cifras, más que estadísticas, configuran un llamado urgente a revisar la política pública de seguridad y la capacidad institucional para enfrentar un fenómeno que, lejos de disminuir, se mantiene en niveles alarmantes.
