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Zona Bananera se desangra bajo la fallida política de seguridad municipal

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En los últimos 24 meses, el municipio acumuló 181 homicidios, según datos de PDHAL con base en Medicina Legal. El aumento sostenido desde 2024 lo posiciona como uno de los territorios más violentos del departamento y expone vacíos en la política de seguridad de la alcaldesa Clareth Olaya.

 

Por: Arnol Sarmiento

El municipio de Zona Bananera, en el departamento del Magdalena, continúa acumulando cifras que lo consolidan como uno de los territorios más violentos del departamento. En los últimos 24 meses, bajo la administración de la alcaldesa Clareth Margarita Olaya, se han documentado 181 homicidios, de acuerdo con los informes de violencia en el Magdalena elaborados por la Plataforma de Derechos Humanos PDHAL, con base en datos de Medicina Legal.

Las cifras desagregadas muestran que 74 homicidios se registraron en 2024 y 107 en 2025, siendo este último el año con el mayor número de casos reportados en el periodo reciente. Este comportamiento ubica a Zona Bananera, durante 2025, como el segundo municipio más violento del Magdalena, solo por detrás de la capital departamental.

El incremento resulta aún más preocupante al contrastarlo con años anteriores. Según estadísticas del Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo (SIEDCO) de la Policía Nacional, en 2022 se reportaron 52 homicidios y en 2023 la cifra ascendió a 80 casos. Sin embargo, a partir de 2024 —coincidiendo con el inicio del actual gobierno municipal— la tendencia no solo se mantuvo al alza, sino que se profundizó, alcanzando en 2025 un saldo de 107 asesinatos.

El análisis proporcional revela un panorama aún más crítico. Con una población estimada de 74 mil habitantes, según el más reciente registro del DANE, la tasa de homicidios en Zona Bananera durante el periodo 2024–2025 se ubica alrededor de 122 homicidios por cada 100.000 habitantes por año. Se trata de una tasa extraordinariamente alta, que supera ampliamente los umbrales internacionales que catalogan la violencia homicida como epidémica.

Más allá de la frialdad de los números, las cifras evidencian una crisis estructural de seguridad. En zonas rurales del municipio, diversas fuentes han advertido sobre la pérdida de control efectivo del Estado y la consolidación de formas de autoridad paralelas, en un contexto donde la institucionalidad parece debilitada. A esto se suman denuncias persistentes sobre extorsión y otras economías ilegales que operan con relativa impunidad.

Zona Bananera lidera en tasa de homicidios en el Magdalena

El comportamiento estadístico no respalda un discurso de contención o mejora. Por el contrario, los indicadores muestran un deterioro progresivo que pone en entredicho la eficacia de la política de seguridad implementada desde 2024. La ausencia de resultados sostenibles, sumada al incremento sostenido de homicidios, expone vacíos institucionales y plantea serios cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta del gobierno municipal frente a una violencia que no cede.

Zona Bananera enfrenta así un escenario complejo: cifras históricas de homicidio, debilitamiento del control institucional en áreas rurales y una percepción creciente de inseguridad que impacta la vida cotidiana de sus habitantes. La magnitud del fenómeno exige respuestas integrales y verificables, en un territorio donde la estadística dejó de ser un dato aislado para convertirse en síntoma de una crisis profunda.