Editorial & Columnas
La memoria no es nostalgia, es contexto
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
El Rodadero no nació como postal saturada de concreto. Nació como horizonte. Esta imagen nos obliga a mirar atrás sin romanticismos, pero con conciencia histórica. El primer hotel que aparece en la fotografía no fue un error: fue una apuesta. Representó empleo, modernidad y confianza en el Caribe como destino turístico.
Sin embargo, cada apuesta tiene consecuencias acumulativas. Lo que comenzó como desarrollo planificado se convirtió, décadas después, en presión inmobiliaria, densificación acelerada y desafíos ambientales que aún estamos intentando resolver.
No se trata de condenar el progreso ni de idealizar el pasado. Se trata de comprender que cada decisión urbana deja huella territorial. El Rodadero es hoy el resultado de múltiples ciclos: inversión, expansión, regulación tardía y adaptación. La pregunta no es si debió crecer. La pregunta es cómo queremos que siga creciendo.
La memoria gráfica es una herramienta poderosa: no para detener el desarrollo, sino para hacerlo más consciente. Porque las ciudades que olvidan su origen repiten sus errores.
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