Metrópolis
La criminalidad sigue desbordada en Santa Marta
Un atraco armado cometido a plena luz del día, frente a un niño de cinco años y en una de las avenidas más transitadas de la ciudad, volvió a estremecer a Santa Marta y reabrió un debate de fondo: la efectividad real del sistema de cámaras, la respuesta institucional y la peligrosa normalización de la violencia.
Por: Alexandra Martínez.
La inseguridad volvió a mostrar su rostro más crudo en Santa Marta. Al mediodía de este lunes 23 de febrero, un atraco a mano armada quedó registrado en video en la avenida de Los Estudiantes con calle 22. Un hombre que se movilizaba en motocicleta junto a su hijo, un menor de aproximadamente cinco años, esperaba el cambio del semáforo cuando fue interceptado por dos sujetos que se desplazaban en otra motocicleta.
El parrillero descendió, los intimidó con un arma de fuego y, en medio del forcejeo, empujó al adulto y al niño hasta hacerlos caer al suelo para despojarlos de sus pertenencias. Todo ocurrió en segundos, a plena luz del día y en un sector altamente concurrido. En el material audiovisual se observa que la motocicleta utilizada por los delincuentes no portaba placa, un patrón que se repite en múltiples hechos de inseguridad en la ciudad.
La escena dejó a Santa Marta en estado de conmoción. No se trata solo de un hurto más, sino de un acto violento que expuso directamente a un menor de edad, reflejando cómo la delincuencia actúa sin temor y cómo la ciudadanía se siente cada vez más desprotegida.
Tras lo ocurrido, la Alcaldía Distrital de Santa Marta rechazó categóricamente los hechos y anunció directrices inmediatas a la Secretaría de Seguridad y a la Policía para activar operativos que permitan capturar a los responsables. Además, ofreció una recompensa de hasta 10 millones de pesos por información que conduzca a su identificación, captura y judicialización, reiterando que la seguridad de los niños y de todos los samarios es prioridad. Las autoridades invitaron a la ciudadanía a comunicarse con la línea 123, garantizando absoluta reserva.
Desde la Alcaldía Distrital de Santa Marta rechazamos categóricamente los hechos ocurridos hoy, en los que un padre y su hijo fueron víctimas de un acto violento.
De inmediato di directrices a la Secretaría de Seguridad y a la Policía para activar operativos que permitan…
— Carlos Pinedo Cuello (@CarlosPinedoC) February 24, 2026
En un comunicado oficial, la Policía Metropolitana de Santa Marta informó que, tras evidenciar el video que circula en redes sociales, se dispuso un componente especial de investigación criminal e inteligencia policial para identificar, ubicar y capturar a los responsables. Las acciones se adelantan en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, con el objetivo de que el hecho no quede impune.
Sin embargo, el caso vuelve a encender un interrogante que sigue sin respuesta clara: ¿dónde está la seguridad de Santa Marta? ¿Qué tan efectivo es el sistema de vigilancia de la ciudad cuando los delincuentes actúan armados, en avenidas principales y frente a semáforos?
La comparación con otros territorios resulta inevitable. En Cartagena, recientemente una turista fue víctima de un atraco violento a plena luz del día. No obstante, gracias al apoyo de las cámaras de seguridad, las autoridades lograron identificar y capturar a los responsables, demostrando que un sistema de videovigilancia operativo sí puede marcar la diferencia. Un caso similar ocurrió en Bogotá, donde, mediante el seguimiento de cámaras y la efectividad del monitoreo, fueron rastreados y ubicados los sujetos implicados en el presunto rapto y hurto contra una mujer dentro de un taxi.
En Santa Marta, la historia parece distinta. En 2018, durante la administración del entonces alcalde Rafael Martínez, se anunció que la ciudad contaba con 240 cámaras de seguridad operando día y noche, con una inversión de 300 millones de pesos para su mantenimiento. En diciembre de 2019 se inauguró la Sala Integrada de Emergencias y Seguridad (SIES), presentada como una de las mayores apuestas en materia de seguridad ciudadana.
Hoy, frente a hechos como este, surgen preguntas incómodas pero necesarias: ¿está funcionando la SIES?, ¿las cámaras están operativas y siendo monitoreadas en tiempo real?, ¿sirven realmente para prevenir y esclarecer delitos?
Desde Opinión Caribe se intentó obtener información oficial sobre el funcionamiento actual de la Sala SIES a través de la Secretaría de Seguridad, con el fin de ampliar este reporte y brindar claridad a la ciudadanía. Sin embargo, no fue posible obtener una respuesta institucional al cierre de esta publicación.
No obstante, de manera preliminar, este medio pudo conocer que varias de las cámaras adscritas al sistema SIES presuntamente no estarían en pleno funcionamiento. Bajo este escenario, las labores de investigación para dar con los responsables de este atraco estarían apoyándose principalmente en fuentes humanas, inteligencia policial y en incentivos económicos ofrecidos a la ciudadanía para acceder a información oportuna, una realidad que contrasta con la millonaria inversión anunciada años atrás.
A este panorama se suma otro factor crítico que exige atención inmediata: el control efectivo sobre las motocicletas que circulan sin placa o con placas tapadas o alteradas. La placa es un elemento fundamental para la identificación de vehículos involucrados en hechos delictivos y su ausencia no puede seguir siendo tolerada. La ciudadanía reclama mayores restricciones, más operativos y controles permanentes en las vías, especialmente en corredores estratégicos y zonas de alta circulación. Un vehículo sin placa o con la identificación oculta no solo infringe la norma, sino que se convierte en una herramienta perfecta para la delincuencia; por ello, debe ser inmovilizado de manera inmediata y sin excepciones.
El problema va más allá de un solo caso. La violencia no es un hecho aislado ni exclusivo de Santa Marta, pero lo verdaderamente alarmante es su normalización. Que un niño sea empujado al suelo durante un atraco, que los delincuentes huyan sin oposición y que las respuestas lleguen tarde o incompletas, es una señal de alerta que no puede ignorarse.
La ciudadanía exige resultados, capturas y avances reales en materia de investigación. No se trata solo de anuncios o recompensas, sino de recuperar la confianza, garantizar que los sistemas de seguridad funcionen, reforzar los controles en las calles y evitar que la violencia siga marcando la infancia y la cotidianidad de los samarios. Santa Marta no puede seguir acostumbrándose al miedo. La criminalidad desbordada demanda acciones urgentes y respuestas concretas.
