Metrópolis
Dengue: la batalla que Santa Marta aún no gana
La capital del Magdalena vuelve a mirar de frente una realidad que cada temporada de lluvias se asoma con más fuerza: el dengue no es un asunto pasajero, es un desafío estructural. Con 736 casos reportados en la actual vigencia epidemiológica de 2026, la ciudad mantiene la guardia en alto tras un 2025 que superó los 1.000 contagios y obligó a declarar alerta amarilla hospitalaria.
En Santa Marta el dengue dejó de ser un tema exclusivo de los hospitales para convertirse en una conversación que atraviesa barrios y colegios. La ciudad enfrenta nuevamente el desafío de contener un virus que reaparece con cada temporada de lluvias, impulsado por el clima, las condiciones urbanas y la presencia constante del mosquito transmisor. Mientras las autoridades insisten en la vigilancia epidemiológica y en el control de criaderos, el debate público se amplía hacia la vacunación gratuita, su cobertura y la necesidad de garantizar acceso equitativo para la niñez.
El secretario de Salud Distrital, Jorge Lastra, aseguró en entrevista con Opinión Caribe que, a la fecha epidemiológica de 2026, Santa Marta registra 736 casos de dengue, bajo estricta vigilancia sanitaria.
La cifra no es menor si se mira en perspectiva: en 2025 la ciudad superó los 1.000 casos acumulados, situación que llevó a declarar alerta amarilla hospitalaria, de acuerdo con boletines epidemiológicos del Instituto Nacional de Salud (INS).
Los números recientes confirman que el dengue no es un episodio aislado, sino un comportamiento cíclico que golpea con mayor fuerza en determinados años. Según reportes del Instituto Nacional de Salud, hasta mayo de 2025 el departamento del Magdalena acumulaba 1.162 casos, siendo Santa Marta el municipio con más notificaciones (414).
Por otro lado, en 2024, hubo 267 casos activos en la semana epidemiológica 13, mientras que en el primer semestre de 2023 se reportaron 247 casos confirmados y cero muertes, con base en datos del sistema Sivigila. Si se retrocede un poco más, en 2020 se notificaron 173 casos hasta la semana 18, comparados con 463 casos en el mismo periodo de 2019, año en el que la ciudad contabilizó entre 555 y 600 casos a mitad de temporada de lluvias.
Pero detrás de cada cifra hay una explicación que va más allá del parte médico. El propio INS ha señalado que los brotes están ligados al aumento de temperatura, las lluvias intensas y la alta humedad, condiciones ideales para la proliferación del mosquito Aedes aegypti.
A lo anterior se suma factores muy caribeños: almacenamiento de agua en tanques sin tapa, acumulación de residuos, urbanización acelerada y alta densidad poblacional. Estas variables son monitoreadas por el sistema Sivigila para detectar cuándo los casos superan el canal endémico esperado.
Desde el Ministerio de Salud y Protección Social se advierte que cuando el comportamiento supera lo proyectado durante varias semanas consecutivas, se configura una situación de brote o epidemia, especialmente si coinciden varios serotipos del virus y disminuye la inmunidad colectiva.
Sin mosquito no hay dengue: control vectorial y vacunación en la agenda local
Conviene recordar, además, que el dengue no se transmite de persona a persona. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad se propaga por la picadura de la hembra del mosquito Aedes aegypti infectada. El insecto adquiere el virus al alimentarse de una persona enferma y, tras un periodo de incubación, puede transmitirlo a otras mediante nuevas picaduras. Sin mosquito no hay dengue. Por eso, la eliminación de criaderos y el control vectorial siguen siendo la primera línea de defensa.
En medio de este panorama, Santa Marta aparece como una de las pocas capitales del país que logró implementar vacunación gratuita contra el dengue, gracias a la gestión conjunta de la Alcaldía y el Ministerio de Salud. Se proyectó inicialmente la aplicación de 9.000 vacunas, pero al tratarse de un esquema de dos dosis, el Distrito contempla más de 18.000 aplicaciones. La vacuna, cuyo costo comercial ronda los $400.000, está siendo suministrada sin costo a la población priorizada: niños de 9 años que cursen cuarto grado, sin importar su EPS.
Sin embargo, el debate no se queda ahí. La Personería Distrital de Santa Marta, coadyuva una acción popular que busca ampliar la vacunación gratuita a niños y niñas entre 6 y 16 años. La solicitud respaldada también por la Personería de Barranquilla, pide al Ministerio de Salud un plan claro y transparente para extender la cobertura, en consonancia con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y estándares técnicos nacionales. Entre las medidas solicitadas están la emisión de una circular con cronograma detallado, criterios de priorización y garantía de acceso gratuito para población vulnerable.
Santa Marta, enfrenta así un doble reto: sostener el control epidemiológico mientras fortalece la prevención estructural. Hoy más que nunca, la lucha no solo está en los hospitales ni en las vacunas, sino en cada patio, en cada tanque sin tapa y en cada decisión pública que determine si la ciudad se anticipa al brote… o vuelve a correr detrás de él.
