Connect with us

Metrópolis

“Santa Marta sigue entre las ciudades con mayor informalidad laboral del país”: DANE

Published

on

La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos económicos en Santa Marta, donde más de la mitad de la población ocupada trabaja sin contrato formal ni aportes completos a seguridad social. Las cifras más recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) evidencian que la ciudad se mantiene entre las de mayor proporción de empleo informal dentro del grupo de las 23 principales ciudades del país, superando ampliamente el promedio urbano nacional.

En el contexto nacional, el trimestre octubre–diciembre de 2025 cerró con una proporción de ocupados informales de 55,7 %, exactamente el mismo nivel registrado en el mismo periodo de 2024, lo que refleja un estancamiento en la reducción estructural del fenómeno.

En el consolidado anual, 2025 también terminó con 55,7 %, apenas por debajo del 55,9 % reportado en 2024. Entretanto, en las 23 ciudades y áreas metropolitanas la informalidad fue de 43,5 % en 2025, frente a 43,1 % el año anterior, mientras que en centros poblados y rural disperso alcanzó el 83,5 %, mostrando profundas brechas territoriales.

En comparación con otras capitales, Santa Marta figura entre las de mayor proporción de informalidad(58,7%), junto a Sincelejo (68,5 %), Valledupar (64,8 %) y Riohacha (62,6 %). En contraste, ciudades como Bogotá D.C. (35,4 %), Manizales A.M. (36,8 %) y Medellín A.M. (38,7 %) registran los niveles más bajos, lo que evidencia una marcada brecha regional en las condiciones del mercado laboral.

La problemática en la capital del Magdalena no es reciente. Desde 2021, tras la reactivación económica posterior a la pandemia, la ciudad ha mantenido niveles superiores al 60 %, con variaciones moderadas pero sin una tendencia sostenida de disminución. Esta persistencia confirma que la informalidad no responde únicamente a coyunturas económicas, sino a factores estructurales profundamente arraigados en la dinámica productiva local.

Entre esos factores se destaca, en primer lugar, la estructura económica de Santa Marta, fuertemente orientada al comercio minorista, y el turismo estacional, actividades que tradicionalmente generan empleo por cuenta propia o de carácter temporal. Asimismo, la alta presencia de micronegocios influye de manera determinante, si se tiene en cuenta que a nivel nacional el 84,5 % de los ocupados en microempresas son informales, frente a apenas 2,1 % en grandes empresas.

Además, la dependencia del turismo provoca picos de ocupación en temporadas altas y caídas significativas en meses de baja demanda, lo que empuja a muchos trabajadores a recurrir a actividades informales para sostener sus ingresos. A esto se suman barreras para la formalización, como los costos tributarios y de seguridad social, los trámites administrativos y el desajuste entre la formación académica disponible y las exigencias del mercado laboral formal.

En consecuencia, aunque las cifras nacionales muestran estabilidad y leves variaciones, en Santa Marta la informalidad continúa siendo un fenómeno estructural que limita la calidad del empleo y la protección social de miles de trabajadores.

El desafío para la ciudad no solo consiste en reducir algunos puntos porcentuales en el corto plazo, sino en diversificar su base productiva, fortalecer la generación de empleo formal y crear condiciones que faciliten la transición de micronegocios y trabajadores independientes hacia la formalidad.