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Política Parroquial

Santa Marta: el Megacolegio de Taganga terminó destapando todo

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Una obra bajo investigación. Una narrativa para tapar gestiones mediocres. Una crisis dentro de Fuerza Ciudadana. Y una ciudad donde el poder político está cambiando de manos. Bienvenidos a la #GeopolíticaParroquial.

La gobernadora Margarita Guerra lanzó algo que hace años no se veía en Santa Marta: una invitación pública al diálogo institucional con el alcalde Carlos Pinedo. Puede parecer normal. Pero en la geopolítica parroquial de esta ciudad no lo es. Durante más de una década el modelo político que construyó Carlos Caicedo se sostuvo sobre una lógica simple: si el otro no pertenece al proyecto político, no se dialoga… se confronta. Ese libreto marcó la política samaria por años.

Pero el caso del Megacolegio de Taganga introduce una grieta en ese modelo. La gobernadora Margarita Guerra plantea terminar la obra o encontrar una salida conjunta. El alcalde responde con informes técnicos que hablan de fallas estructurales graves. Hasta ahí estamos ante una disputa administrativa. El problema vino después.

Mientras se intenta abrir un canal de diálogo institucional, aparece el video de Virna Johnson —hoy secretaria de Hacienda del Magdalena—. Un mensaje que no aclara nada. Al contrario: recurre a la posverdad para maquillar lo que fue una administración mediocre.

La realidad es más incómoda que cualquier narrativa. Sobre la obra de Taganga existe una investigación fiscal de la Contraloría General de la República por un presunto detrimento cercano a 10 mil millones de pesos. Y en ese proceso aparecen vinculados exadministradores del Distrito. Eso no es relato político. Eso es expediente.

Pero el problema no termina en una obra inconclusa. Durante el gobierno de Virna Johnson también se consolidó otro fenómeno preocupante: la expansión de estructuras criminales en distintos sectores del territorio. Extorsión. Homicidios. Disputa territorial. Indicadores que hoy pesan en la memoria política de la ciudad.

Cuando la seguridad se deteriora y la gestión pública se vuelve defensiva, lo que suele venir después es inevitable: el desgaste del proyecto político que gobierna. Eso es exactamente lo que hoy enfrenta Fuerza Ciudadana.

Mientras la gobernadora intenta construir puentes institucionales con la Alcaldía, algunos funcionarios de su propio gobierno parecen no entender el momento político. Santa Marta y el Magdalena necesitan coordinación institucional. No más guerras políticas entre Distrito y Departamento.

Y aquí aparece la pregunta incómoda. Si Margarita Guerra intenta abrir una etapa distinta de relación institucional, ¿por qué algunos actores siguen atrapados en la narrativa de confrontación permanente? La política también exige saber cuándo dar un paso al costado.

Porque hoy Margarita Guerra podría representar la última oportunidad de recomposición política para Fuerza Ciudadana. Pero para que eso ocurra, el movimiento necesita entender algo básico: los liderazgos que arrastran desgaste político no pueden seguir condicionando el futuro.

Hay además un detalle que algunos prefieren olvidar. La investigación fiscal que hoy tiene bajo embargo a Rafael Martínez y Virna Johnson no apareció por generación espontánea. El proceso comenzó con una denuncia periodística publicada por Opinión Caribe.

Así funciona el sistema parroquial de nuestra democracia cuando las instituciones funcionan: primero investiga el periodismo, luego actúan los entes de control. Por eso los ataques contra la prensa casi siempre tienen el mismo origen: incomodar al poder cuando el poder no quiere rendir cuentas.

Los discursos de tiktoker pueden pretender cambiar narrativas. Pero los expedientes, los documentos y los procesos fiscales terminan hablando solos.

El Megacolegio de Taganga deja tres lecciones para la política parroquial: 1) las obras mal hechas siempre regresan como boomerang político 2) los ciclos de poder también se desgastan 3) y el periodismo que incomoda sigue siendo indispensable si actúa como contrapoder.

P.D. Una lección igual de importante: Trabajar en equipo, ya nuestros líderes, #LosDeAntes, perdieron mucho tiempo.