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Política Parroquial

CARTA ABIERTA AL CANDIDATO MALTRATADOR: EL PROBLEMA NO ES LO QUE PROMETES, SINO CÓMO ERES

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A la opinión pública:

En campaña todos hablan de país. De cambio. De futuro. De liderazgo. Pero hay una pregunta que casi nadie hace —y que debería ser la primera—: ¿Cómo ejerce el poder quien quiere más poder?

Lo que no sale en los discursos. Porque hay dos campañas: la que se ve… y la que se vive. La que habla de transformación… y la que, en privado, deja otra impresión. Y cada vez son más las voces —en voz baja, todavía— que coinciden en algo inquietante: no es un problema de ideas, es un problema de trato.

El liderazgo que incomoda… no por firme, sino por asfixiante. Una cosa es exigir. Otra es controlar. Una cosa es liderar. Otra muy distinta es imponer.

Cuando el ambiente se vuelve tenso de forma permanente, cuando el disenso incomoda, cuando el talento empieza a salir en silencio… no estamos frente a carácter fuerte. Estamos frente a formas que desgastan, reducen y silencian.

El patrón que muchos prefieren no decir en público. En #PolíticaParroquial hay códigos y uno de ellos es este: cuando distintas personas, en distintos momentos, dicen cosas parecidas… ya no es coincidencia. Es patrón.

Relaciones marcadas por la presión. Espacios donde opinar cuesta. Ambientes donde destacar no siempre es bien recibido. Nada de eso aparece en tarima. Pero todo eso pesa.

El dato que no miden las encuestas. Las encuestas miden intención de voto. Pero no miden esto: equipos que se desgastan, profesionales que se van, entornos que se vuelven difíciles de sostener. Y eso no es anecdótico. Eso es una muestra de cómo se ejerce el poder cuando no hay cámaras.

La pregunta que define todo: si así se lidera en pequeño, ¿qué garantiza que en grande será distinto? Porque el poder no corrige. El poder amplifica.

No hay proyecto que compense un mal liderazgo y no hay discurso que oculte indefinidamente el carácter. Y que no te hagas el desentendido: #To2 en la #GeopolíticaParroquial saben a quién me refiero.

«El diablo sabe a quien le sale».