Salud
El ejercicio, la “medicina olvidada” que podría frenar enfermedades crónicas
La médica internista Liliana Lozano advierte que la falta de actividad física está detrás del aumento de enfermedades como diabetes, cáncer y deterioro cognitivo, e insiste en que el ejercicio debe ser tratado como una receta médica.
En medio del avance de la medicina moderna, una práctica esencial sigue siendo subestimada: el movimiento. Así lo advierte la médica internista Liliana Lozano, quien señala que el ejercicio físico debe dejar de verse como una recomendación opcional y asumirse como un tratamiento fundamental para la salud.
Investigaciones lideradas por Mark Febbraio y Bente Pedersen han evidenciado que el sedentarismo está directamente relacionado con el aumento de enfermedades como la diabetes tipo 2, afecciones cardiovasculares, deterioro cognitivo y varios tipos de cáncer.
“Hoy vivimos más, pero nos movemos mucho menos. Ese desequilibrio está pasando factura”, explica Lozano, al referirse a cómo el estilo de vida actual ha incrementado los riesgos para la salud pública.
Uno de los hallazgos más relevantes es que los músculos funcionan como una especie de órgano endocrino. Al activarse mediante el ejercicio, liberan miocinas, sustancias que viajan por el cuerpo y ayudan a regular funciones clave: mejoran el metabolismo, fortalecen el sistema inmune y estimulan el cerebro.
En enfermedades graves como el cáncer, la actividad física activa células de defensa conocidas como “Natural Killer”, capaces de atacar tumores. A nivel neurológico, también favorece la producción de proteínas que protegen las neuronas, reduciendo el riesgo de padecer Alzheimer y ayudando a combatir la depresión.
Además, el ejercicio actúa como un antiinflamatorio natural frente a la inflamación crónica, considerada la base de múltiples enfermedades modernas.
Para la especialista, el verdadero reto está en cambiar la forma en que el sistema de salud aborda este tema. “El ejercicio debe prescribirse, no solo recomendarse. En muchos casos puede ser igual o más efectivo que un medicamento”, sostiene.
La conclusión es clara: el cuerpo humano cuenta con mecanismos naturales para prevenir y enfrentar enfermedades, pero estos solo se activan cuando hay movimiento. En un contexto donde el sedentarismo gana terreno, el ejercicio se posiciona como una herramienta clave —y aún subestimada— para proteger la vida.
