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IMPONER LA SENSATEZ ESTE 31 DE MAYO
Por: José Manuel Herrera Brito
Colombianos. Ad Portas estamos de una gran determinación este próximo 31 de mayo, lo que implica, no que se imponga la sensatez, sino de imponer la sensatez, ese pensar y actuar con prudencia, buen juicio y madurez que traduce tener sentido común y la capacidad de evaluar las consecuencias antes de tomar una decisión, desde luego que anteponiendo la razón a los impulsos. Es reflexionar. Discernir. Ser objetivos. Cuerdos. Mesurados. Cautelosos. Está en juego el porvenir de la patria y es lo que cuenta, razón potísima por la que debemos y tenemos la obligación por encima de pasiones, imprudencias, absurdos e inválidas pretensiones, pensar y analizar, equilibrando lo mejor y superior para la buena marcha del país, so pena de seguir adentrados, como inmerso estamos, en las arenas movedizas de la insensatez, la emoción momentánea, la necedad y la impulsividad sin medir los riesgos de las acciones, lo que es seguir en el camino del fracaso por el que hoy transitamos.
La sensatez señores está asociada a la cordura, el entendimiento, el raciocinio y la prudencia, además de considerarse uno de los mejores valores que podemos tener tanto para nuestro propio desarrollo, para la relación con los demás y en relación con el papel que jugamos en la sociedad, siendo en consecuencia herramienta fundamental para la búsqueda y procura de superiores avances colectivos.
No podemos permitirnos y menos cuando no hay ejemplos válidos para emular, seguir estólidamente pensando en banalidades, sobre todo cuando con ello ponemos en peligro inminente a las generaciones presentes y por venir. Tenemos los colombianos todos; más cuando las experiencias han sido funestas, hacer un verdadero frente unido del espíritu, donde los programas y postulados sean lo suficientemente pujantes para alcanzar las decisiones mejores que requerimos para la plena realización de nuestro destino histórico y no hacerle eco a los descabellados anuncios de quien pretende continuar los pasos de este desastre de administración.
Tenemos que ser en adelante y sin equívocos, depositarios de grandes verdades. No más mentiras, populismos, autoritarismos ni promesas fallidas. Como país tenemos que ser capaces de construir un mejor futuro y superar nuestro actual estado de postración, de movilizar sus riquezas inmensas, de realizar sus posibilidades ilimitadas. Duele constatar, pero nuestra realidad económico social no corresponde ni una mínima parte a las posibilidades que nos brinda la naturaleza. El país va en descenso paulatino. El supuesto remedio ha resultado peor que la enfermedad. Todo ha sido una gran frustración, como lo demuestra la realidad en cifras, índices y estadísticas, lo que gravita con intensidad creciente sobre las familias todas de la sociedad colombiana.
Caos e ineptitud gubernativa nos rodean por todas partes y toda la gente de trabajo de este país la padecen de una forma u otra. Se agrava la escasez y carestía de lo básico, que repercute sobre todos nosotros como una maldición cotidiana y hace más difícil, más caro y magra nuestra dieta alimenticia, cada día menos abundante y una miseria cada día más grande. Se agobia a la industria esforzada con exceso de impuestos. Vivimos además con la creciente inquietud de la inestabilidad económica provocada por esa política sin programa que impide su elaboración orgánica y el uso pleno de sus capacidades, adormecida por reajustes engañosos y parcelados irracionalmente que esterilizan su rendimiento y nos sumen en el atraso, razón por la que como ciudadanos tenemos que participar con juicio, para que se le asegure al país con rutas ciertas desarrollo social y humano, crecimiento económico, progreso, el uso como el goce de sus riquezas y una integral prosperidad.
Muchas como ingentes son las tareas que como ciudadanos tenemos para llevar a cabo, una de ellas, la más inmediata, elegir bien y mejor este próximo 31 de mayo. Asumir la gran responsabilidad de hacer patria. Entender y comprender que representamos a la Colombia irredenta, consciente, que lucha por su mejor futuro, sin más cuatrienios de tropiezos, codo a codo con nuestra gente para alcanzar días mejores para nuestra patria y el porvenir de nuestros hijos sin más altos en la ruta para así pasar entonces a la etapa del superior desenvolvimiento social.
Consigna y tarea es entonces, sufragar a conciencia, saber quién abanderará y será el representante de nuestras aspiraciones, para decirle con nuestro voto que no está solo, sino magníficamente acompañado por este pueblo que clama por un verdadero conductor, por un constructor indispensable que inspirado en los intereses mejores y superiores de los asociados, lidere una poderosa cruzada política y social por el bien de la patria. Avasallemos todos con conjugada energía a los oscuros enemigos de la patria y transformemos lo malo y peor en paz duradera, bienestar y prosperidad para nuestro país. Ello solo depende de nosotros. De nuestra acción y espíritu de vencer. Y yo veo la presencia de tal resolución en este acto hermoso, elocuente y combativo de este 31 de mayo, que debe y tiene que marcar en beneficio y aprovechamiento colectivo una fecha memorable en la historia de Colombia. saramara7@gmail.com
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