La Firma
EDUCACIÓN CÍVICA
Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez
La educación cívica, desaparecida inexplicablemente de nuestras aulas, pone en evidencia aspectos que merecen una profunda reflexión, dado que lo cívico debe ser una actividad imprescindible, de primer orden, por lo que importa que forme parte de la educación integral de los nuestros, de la construcción de identidad patriótica y de la preservación de la memoria colectiva, entre otros aspectos. Concierne que tengamos una concepción elevada de lo que es el civismo y de todo lo relacionado con lo cívico y lo ciudadano, palabras sobre las cuales tenemos que decir no son simples expresiones formales, puesto que revelan cómo debe entenderse la educación, la patria, la ciudadanía, los momentos históricos como también el papel de la escuela en la transmisión de esos significativos valores.
Educación y actos cívicos, son de una parte asignatura importante y de otra espacios valiosos para la formación de los estudiantes. Los actos cívicos deben ser momentos en los que la comunidad educativa se reúne para recordar la historia, reflexionar sobre el país y fortalecer los valores ciudadanos. Se define civismo como el celo, la protección por las instituciones e intereses de la patria. Lo cívico como aquello perteneciente a los ciudadanos, lo patriótico o relativo al civismo, mismas que muestran que el civismo es un componente esencial de la formación ciudadana, de una educación con identidad patriótica y del respeto a la memoria de las generaciones antecedentes.
Razones entre otras para que, en el espacio educativo, lo cívico se exprese en actividades que enseñen a los estudiantes a valorar la patria, respetar normas, convivir y comprender la historia; de ahí que en lugar de desaparecer la asignatura, como desaparecida está, como limitar o reducir los actos cívicos, el Ministerio de Educación está en la obligación de asumir un papel real como verdaderamente activo en su orientación. Se trata de recuperar para una y otro el enfoque pedagógico original, al tiempo de elaborar guías, materiales y propuestas que ayuden a los docentes a trabajar la historia, la identidad y los valores democráticos de manera más dinámica y significativa, promoviendo que las unidades educativas adapten los actos a su contexto sin perder su carácter formativo.
Interesa en ambos casos sean presentes en la enseñanza, la unidad y la conciencia nacional, explicarla, compartirla y vivirla por todas las comunidades educativas: más por cuánto las nuevas generaciones tienen el derecho y la responsabilidad de conocer lo cívico para valorar lo que tienen y comprometerse con el futuro del Estado. Un país que olvida las reglas cívicas y su historia se vuelve vulnerable y pierde el buen rumbo. Por eso, educación cívica y los actos cívicos no deben desaparecerse, recortarse ni minimizarse, sino fortalecerse, orientarse pedagógicamente y consolidarse como un espacio formativo con contenido claro y participación plena de la comunidad educativa, para que la memoria, la identidad y el sentido de patria sigan vivos en las nuevas generaciones.
Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público. Analista. Conferenciante. Columnista
