Territorio & Poder
A LAS EMPRESAS LAS RESCATAN; A PEDRO PUEBLO LE COBRAN
El Estado moviliza recursos para sostener el sistema eléctrico. Esa capacidad debe llegar al hogar caribeño, donde protegerse del calor puede exigir más consumo. Evitar un apagón es una responsabilidad nacional; repartir justamente el esfuerzo también.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
El Gobierno entiende que una empresa eléctrica necesita respaldo para seguir funcionando. Debe reconocer con la misma determinación que una familia caribeña puede necesitar más electricidad para vivir dignamente.
La cuerda vuelve a tensarse por el lado de Pedro Pueblo.
PARA EL SISTEMA HAY SALVAVIDAS
En diciembre de 2020, la Nación asumió más de $4,8 billones de obligaciones de Electricaribe asociadas al Fondo Empresarial y adquirió, como contraprestación, cuentas por cobrar a la empresa. Fue una intervención financiera dentro de la reorganización del servicio. (Normograma)
El 24 de agosto de 2026, el Gobierno anunció $1,5 billones para pagar deuda corriente a generadores térmicos, adicionales a los subsidios de energía y gas para los estratos 1, 2 y 3. Opinión Caribe documentó ese compromiso para aliviar la cadena de pagos del sector. (Opinion Caribe)
Son respaldos diferentes: uno atendió pasivos de Electricaribe; el otro busca sostener la liquidez del sistema. Ambos muestran capacidad estatal para responder a dificultades financieras. Esa capacidad debe proteger también el bolsillo del usuario.
EL RECARGO EN PESOS
El programa de la CREG aplica el cobro adicional exclusivamente sobre la energía que exceda el 110 % de la meta individual. Para los estratos 1, 2 y 3, corresponde al 30 % de la tarifa de referencia de esos kilovatios. El recaudo financiará incentivos para quienes ahorren. (Gestor Normativo CREG)
Un ejemplo hipotético: un hogar de estrato 2 tiene una meta de 300 kWh y consume 345, un 15 % más. El límite sin recargo es 330; quedan 15 kWh sujetos al adicional. Con una tarifa de referencia supuesta de $1.000 por kWh, pagaría $4.500 de recargo: 15 × $1.000 × 30 %. Esa suma se añade al cobro ordinario del consumo. (Gestor Normativo CREG)
Su efecto depende del ingreso familiar y de las demás obligaciones del hogar. La discusión no depende de presentar cualquier recargo como una ruina, sino de establecer si está castigando desperdicio o una necesidad que la familia no puede reducir.
EL TERMÓMETRO TAMBIÉN DEBE CONTAR
La meta parte del historial individual y respeta un piso de consumo de subsistencia según la altitud. Reconoce diferencias entre usuarios, pero la referencia diaria permanece fija durante el programa, sin ajuste automático por calor extraordinario. (Gestor Normativo CREG)
Apagar el bombillo de un cuarto desocupado y apagar el aire del cuarto donde intenta dormir un adulto mayor son sacrificios diferentes.
En una ciudad de clima fresco, reducir ciertos consumos puede dejar intacta la temperatura habitable de la casa. En el Caribe, recortar la climatización puede significar soportar el sofoco. Hay horas en que el abanico apenas pone a circular aire caliente.
En esas condiciones, el aire acondicionado puede ser el mínimo que exige una vida digna.
La Organización Mundial de la Salud advierte que el calor puede agravar enfermedades y que las viviendas poco adaptadas, incluidos los techos metálicos, aumentan la exposición. La pobreza limita las posibilidades de protegerse. (Organización Mundial de la Salud)
Ahí adquiere sentido el reclamo de la representante Juliana Aray: “No nos castiguen el recibo por tener calor”. (X)
La dignidad de una familia no debería medirse por cuánto calor consigue aguantar.
EL APAGÓN TAMBIÉN CASTIGA AL POBRE
La objeción es seria: si la demanda no se modera durante una emergencia hídrica, aumenta el riesgo de racionamiento que el programa busca prevenir. (Gestor Normativo CREG) Un apagón golpearía especialmente a quien carece de dinero para comprar una planta eléctrica o reponer alimentos dañados.
Por eso, defender al usuario exige conseguir ahorro efectivo: reducir consumos prescindibles y financiar mejoras que permitan conservar bienestar con menos electricidad.
Quien tiene recursos puede cambiar una nevera ineficiente. Quien apenas completa el recibo puede quedar atrapado entre pagar más y vivir peor. Y cuando esa nevera conserva bebidas o alimentos para vender, reducir su uso puede disminuir también el ingreso con el cual se paga la factura.
¿DÓNDE ESTÁ EL RESCATE DEL USUARIO?
Presidente De la Espriella: encargue al Ministerio de Minas presentar ante la CREG, antes del 30 de septiembre de 2026, una propuesta de ajuste de las metas por calor extraordinario, sustentada en datos del Ideam, con protección del consumo esencial y un cronograma público de decisión.
Acompáñela de financiación para sustituir equipos ineficientes en hogares vulnerables, sin cuotas iniciales inalcanzables. Y vincule cada respaldo al operador con compromisos verificables de calidad, eficiencia y beneficio para el usuario.
Pedro Pueblo también necesita un plan de rescate. Su casa no puede convertirse en la variable de ajuste, ni su capacidad de aguantar calor en la reserva energética del país.
