Geopolítica Parroquial
CIÉNAGA NO LOS ELIGIÓ PARA ESTO
Mientras el alcalde busca facultades decisivas y los concejales cuentan votos para definir quién entra en la mayoría, los cienagueros contemplan una corporación atrapada en demandas, tutelas y una vergonzosa confrontación. Los eligieron para representar al municipio, no para disputarse el poder como si la Administración fuera un botín.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
El Man del Sombrero
La sesión del domingo 20 de septiembre debía concentrarse en los proyectos presentados durante las sesiones extraordinarias convocadas por el alcalde. En cambio, terminó entre gritos, señalamientos y personas tratando de evitar que la confrontación pasara a mayores.
Los proyectos quedaron relegados por un despliegue de arrogancia de quienes deberían estar explicándole a Ciénaga qué facultades solicita el alcalde, para qué las necesita, durante cuánto tiempo y bajo cuáles controles.
Pero la discusión que parece consumir al Concejo es otra: quiénes integrarán el grupo que aprueba las iniciativas de la Administración, quiénes quedarán por fuera y quiénes esperan obtener reconocimiento político por acompañarla.
El Concejo tiene 17 integrantes. Nueve votos hacen mayoría.
Opinión Caribe ya había advertido que todos quieren estar, pero no todos hacen falta. Las sesiones extraordinarias son ahora la prueba de fuego: cada votación permitirá establecer quién está con el alcalde, quién se opone y quién cambia de lugar para acercarse al poder.
¿Y Ciénaga dónde queda?
Mientras los ciudadanos esperan conocer las consecuencias de las facultades solicitadas, la corporación acumula demandas, una acción de tutela, controversias sobre su reglamento y enfrentamientos por la conducción de las sesiones.
La justicia decidirá si se vulneraron derechos o se desconocieron procedimientos. La existencia de esas acciones no demuestra automáticamente una ilegalidad, pero revela hasta qué punto se ha degradado la relación entre quienes deberían debatir los problemas del municipio.
Ciénaga no necesita una mayoría dedicada a satisfacer vanidades ni una oposición concentrada únicamente en impedir. Necesita concejales capaces de estudiar, controvertir, vigilar y votar de frente a la ciudadanía.
El voto de un concejal no le pertenece al alcalde, al jefe político ni al propio elegido. Fue entregado por los ciudadanos y debe ejercerse explicando por qué cada decisión beneficia o perjudica al municipio. El espectáculo obliga a preguntar si algunos entienden el respaldo al alcalde como una puerta de entrada a los beneficios de la Administración.
El alcalde también debe responder. No basta con convocar al Concejo y esperar las aprobaciones. Tiene que explicar las facultades solicitadas y aclarar si busca respaldo para sus proyectos o una mayoría construida mediante adhesiones y expectativas burocráticas.
Los concejales pueden demandarse, acudir a la tutela y controvertir las decisiones de la mesa directiva. Lo que no pueden olvidar es que las curules no les pertenecen.
Ciénaga no los eligió para contemplar su arrogancia.
La mayoría puede formarse con nueve.
Pero Ciénaga no son nueve. Ciénaga son todos.
Vergonzante #PoliticaParroquial en desarrollo
