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AGUA PARA SANTA MARTA: ES HORA DE ESTUDIAR EL ALMACENAMIENTO EN LA SIERRA
La nueva directiva sobre consulta previa ofrece una oportunidad para revisar alternativas de abastecimiento de largo plazo. Aprovecharla exige recuperar estudios, formular con las comunidades y poner responsables, recursos y fechas sobre la mesa.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
Opinión Caribe
Santa Marta debería poner el almacenamiento de agua de la Sierra Nevada en su agenda de estudios e inversión. La discusión sobre consulta previa ofrece una oportunidad para exigir proyectos, no para anunciar otra solución definitiva antes de demostrarla.
La Directiva Presidencial 06 del 14 de octubre de 2026 plantea coordinación institucional, intercambio de información y responsabilidades definidas. Su propósito incluye evitar duplicidades y preparar a las entidades para las decisiones que les corresponden. Esa organización podría reducir incertidumbres y estimular proyectos. Para Santa Marta, la tarea es convertir esa posibilidad en trabajo técnico.
Hay una disposición concreta que merece aprovecharse: la información producida durante la consulta debe acompañar los trámites posteriores, evitando que cada autoridad reconstruya los antecedentes ya recaudados por el Estado. Traduzcamos esa orientación en estudios compartidos y responsabilidades claras, no en expedientes desconectados.
CERRAR LA CONSULTA NO ES APROBAR LA OBRA
El documento contempla el cierre administrativo, con o sin acuerdos o consentimiento, cuando se hayan agotado de buena fe las actuaciones razonablemente necesarias para buscarlos mediante un diálogo efectivo.
Después, cada autoridad conserva la responsabilidad de decidir conforme al ordenamiento aplicable. La reunión entre entidades no reabre la consulta ni aprueba colectivamente el proyecto. El cierre no autoriza una represa: delimita una etapa y deja a cada institución frente a sus obligaciones.
ALMACENAR, NO SOLO CAPTAR
El primer encargo debe ser un inventario público de estudios de abastecimiento: cuáles existen, qué evaluaron y qué hace falta actualizar.
La revisión debe distinguir entre captar agua y almacenarla. La pregunta no es solamente de qué río traerla, sino dónde guardarla, en qué condiciones y cuánto podría suministrarse durante las temporadas secas.
Propongo comparar un embalse, varios almacenamientos menores y depósitos fuera del cauce principal con mejoras de captación, tratamiento y distribución. La solución debe escogerse por su capacidad de abastecimiento, costos y afectaciones, no por el tamaño de la obra.
LAS COMUNIDADES, DESDE EL DISEÑO
La directiva exige que las comunidades tengan una oportunidad real de incidir en la decisión y reconoce su capacidad de formular observaciones y alternativas.
Tomemos esa participación en serio: discutamos ubicaciones, dimensiones y condiciones de operación mientras puedan modificarse. Llegar con una represa terminada en los planos para negociar compensaciones sería comenzar por el final.
La evaluación debe abordar las necesidades de agua de las comunidades que habitan las cuencas abastecedoras y la protección del territorio. Santa Marta no debe construir su solución de espaldas a quienes viven allí.
RESPONSABLES Y FECHAS
La propuesta es concreta: que Planeación Distrital, Infraestructura, Essmar y el Gobierno nacional definan recursos, responsables y un cronograma público para revisar estudios y comparar alternativas.
Necesitamos conocer cuánto entregaría cada opción durante una sequía prolongada, qué afectaciones produciría y cuánto costaría construirla, operarla y mantenerla. Si un embalse resulta inviable, los estudios deben orientar otra solución. Si identifican una alternativa sostenible, corresponde desarrollarla y gestionar su ejecución.
La directiva organiza el procedimiento; no formula el proyecto. Esa es la tarea pendiente.
Santa Marta necesita autoridades que estudien y asuman la responsabilidad de decidir. El resultado debe medirse en agua que llegue a los hogares, no en anuncios que terminen archivados.