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Que el milagro llegue a la llave

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Que el milagro llegue a la llave

Recuperar las pérdidas, comparar El Curval con el Magdalena y asegurar recursos exige obligaciones verificables. La obra debe llegar a las casas, aunque la inaugure otro.

 

Por: Víctor Rodríguez Fajardo
CAPÍTULO 4 DE 4

Escoger la fuente de abastecimiento exige comparar proyectos con el mismo rigor con que se examina al futuro operador. El Curval, el Magdalena, los pozos y el río Piedras deben evaluarse por el agua que pueden entregar, sus costos y sus plazos.

El comentario sobre El Curval I original recogido en esta columna pertenece al ingeniero samario Rodrigo Alfonso Jacquin Brito, con amplia experiencia en ingeniería y gerencia de proyectos. Sostiene que un consorcio antioqueño descartó antes el Magdalena, con respaldo de Cenit y Ecopetrol, y que El Curval tenía ingeniería aprobada. Las entidades responsables deben responder y publicar los estudios que permitan comparar.

Jacquin describe una planta de hasta 2.400 litros por segundo, alimentada por Guachaca y Buritaca, con respaldo de Mendihuaca y Don Diego. Le atribuye captaciones a unos 35 kilómetros, mejor calidad del agua y condiciones para volver a licitarse. Estima hasta tres años de ejecución y entregas tempranas en veinte meses, incluso para Taganga. Son sus estimaciones profesionales, sujetas a contraste con diseños, permisos y cronograma.

El Magdalena entre la política y las reglas del negocio

Cenit anunció en junio de 2021 más de $16.000 millones para estudios y diseños; ESSMAR presentó la capacidad de 2.400 litros por segundo. Cenit asignó contratación, gerenciamiento e interventoría a la Alcaldía. Ese aporte acredita trabajo financiado; el aval integral de Ecopetrol y el descarte del Magdalena necesitan documentos específicos. También debe distinguirse El Curval I original del alcance presentado como adjudicado en el foro.

Jacquin atribuye al Buritaca un mínimo de 5.000 litros por segundo durante el estiaje, sin identificar la serie estadística. Un dato cercano en un estudio de Corpamag de 2016 corresponde a caudal ecológico; no sabemos si esa fue su fuente. Hay que establecer cuánto puede captarse respetando las necesidades ambientales y los demás usos.

Llamar «riachuelos» a las fuentes de la Sierra no resuelve el examen. Disponibilidad en sequía, calidad, tratamiento, costos y plazos deben compararse. Las preocupaciones por metales pesados en el Magdalena y las ventajas atribuidas a la Sierra merecen el mismo rigor.

Una planta para Santa Marta y un sistema regional tampoco producen exactamente el mismo beneficio. Los 35 kilómetros de El Curval y los cerca de cien del Magdalena no se comparan únicamente con una regla. Importan la energía, el agua entregada y las comunidades atendidas. Puebloviejo y Sitionuevo también merecen saber cómo entran en la solución.

Si El Curval entrega agua antes, aprovechemos esa ventaja. Si el Magdalena respalda la demanda regional futura, estructurémoslo con ese alcance. Los pozos y el río Piedras ya sostienen parte del sistema. Cada etapa debe funcionar y ser compatible con la siguiente. La gran obra no puede aplazar la reparación de una red que hace falta hoy.

Una estimación cercana a los $3 billones no me sorprende para una solución con redes, alcantarillado y abastecimiento regional. Los diseños definirán el costo. Gobiernos anteriores financiaron estudios y respaldaron inversiones. La oportunidad de Abelardo consiste en reunir esos esfuerzos y ejecutar.

Recibo con optimismo la participación anunciada de Ecopetrol, que ya incluye el agua en sus inversiones sociales. Ahora debe precisarse cuánto aportará y si financiará, contratará o ejecutará obras. CAF también tiene antecedentes: en abril de 2024 anunció cooperación por 500.000 dólares para planes de choque, gestión de demanda y plan maestro. Preparar estudios, prestar asistencia y otorgar crédito son compromisos diferentes.

Esos nombres y los cerca de $786.000 millones previstos para desalinizadoras permiten esperar respaldo financiero. Falta acreditar fuentes, montos, disponibilidad y condiciones. El ministro explicó que seguían buscando aportes y el presidente ofreció acudir a multilaterales. Reorientar recursos requiere formalizar los cambios. La ruta sigue incompleta.

El encuentro dejó fechas para comenzar el seguimiento: el 4 de noviembre, terminar por mutuo acuerdo el convenio de desalinizadoras; el 30 de noviembre, definir intervenciones prioritarias; antes del 31 de diciembre, firmar otro convenio. Para enero de 2027 se planteó el diagnóstico regional y para abril, avances en prestador, tarifas y captación. Su cumplimiento debe dejar constancia pública.

La meta incluye veinte horas diarias de servicio en cuatro años. El Gobierno debe fijar un cronograma único y explicar cómo cumplirá la instrucción presidencial de acelerar. El resultado se mide por barrios: horas, presión, calidad e interrupciones. Un promedio favorable puede esconder sectores sin agua. Si todos aparecen para anunciar, alguien tiene que aparecer para responder.

El presidente denunció posibles irregularidades en el negocio de los carrotanques y Minvivienda informó actuaciones ante las autoridades. Los responsables deben individualizarse. La verruga retrata los incentivos de administrar la escasez; los delitos deben demostrarse en los expedientes.

Un pesimista es un optimista bien informado, dice el dicho parroquial. Los raizales samarios hemos visto suficientes salvadores como para desconfiar sin renunciar a la esperanza. Mi lectura, políticamente incorrecta y distópica, nace de esa experiencia: agua sí hay, lo que no hay es voluntad política. Hablo de la voluntad de compartir el mérito y sostener una solución aunque la inaugure otro.

Cada gobernante llega con discurso de salvación y corre el riesgo de terminar crucificado por la disputa que prometió superar. Cuando el avance del rival se recibe como una derrota propia, hasta una reunión institucional puede convertirse en traición.

Al caicedismo le corresponde explicar sus objeciones: el Magdalena formó parte de la alternativa favorecida por los Andes durante la Alcaldía de Caicedo. Al Gobierno Nacional le corresponde reconocer el trabajo previo y el papel de los alcaldes. Combatir la solución porque otro podría capitalizarla o apropiarse del resultado excluyendo a los demás subordina el agua al proyecto político.

El afán presidencial por inaugurar puede favorecer a Santa Marta si moviliza recursos y resuelve obstáculos. Si impone el calendario electoral a la ingeniería o cierra la puerta a aliados locales, puede volver a enredar la solución.

La advertencia alcanza a Honorio Henríquez, hoy presidente del Senado. Su posición le permite contribuir a los acuerdos regionales. Sería inaceptable que usara ese peso para imponer la lógica de «o salimos todos o no sale nadie». Le corresponde ayudar a que la obra salga.

En la mesa del agua caben todos. Compartir el mérito ayuda a sostener decisiones entre administraciones. Si cada sector necesita el fracaso del otro, seguirá abierto el espacio para el saboteo. La familia que compra agua paga las consecuencias mientras los dirigentes negocian el encuadre.

Ese es el contrapoder que propongo: examinar los intereses detrás del anuncio y exigir compromisos públicos. Hemos visto cambiar gobiernos, operadores y soluciones definitivas mientras la vida doméstica sigue dependiendo del tanque. Tenemos derecho a desconfiar cuando la discusión vuelve a girar alrededor del dueño de la obra.

Abelardo dijo lo que queríamos escuchar. Ahora falta verlo hecho realidad. Recibo su voluntad con esperanza y le exijo resultados con la misma independencia con que se los he exigido a sus antecesores. Propongo que Opinión Caribe contraste mensualmente lo prometido con lo ejecutado y reconozca a quienes cumplan. Juancho Pueblo no tiene por qué escoger una camiseta política para reclamar agua.

En Santa Marta, el cuento del gallo capón ya incluye una verruga. Ojalá esta vez el médico termine el tratamiento y Juancho Pueblo pueda abrir la llave sin pedir otro milagro. La foto que vale es esa.

Posdata. De la cruz y el arcabuz, y de cómo nos mantienen debatiéndonos entre el bien y el mal mientras administran nuestras necesidades, hablaré otro día.

SANTA MARTA ENTRE LA VERRUGA Y EL MILAGRO DEL AGUA

Fuentes de consulta del capítulo

[1] Foro «Santa Marta: El milagro del agua», 30 de octubre de 2026. Transcripción corregida y relatoría suministradas por el autor. Documento aportado por el autor; sin enlace público acreditado. El comunicado institucional de la referencia 2 permite consultar los anuncios oficiales, pero no sustituye la transcripción.

[2] Ministerio de Vivienda, comunicado del 30 de octubre de 2026 sobre inversión, fases y metas del acueducto y alcantarillado de Santa Marta.

[4] Cenit, comunicado del 18 de junio de 2021 sobre financiación y responsabilidades de los estudios de El Curval.

[5] ESSMAR, presentación del 18 de junio de 2021 sobre capacidad y etapas de El Curval.

[6] Corpamag, Estudio base para la reglamentación de corrientes, septiembre de 2016, tabla 37, página 123.

[8] Rodrigo Alfonso Jacquin Brito, comentario técnico sobre El Curval I dirigido al ingeniero Félix, aportado por el autor, quien confirmó su procedencia el 2 de noviembre de 2026. Las ventajas, los caudales y los plazos alegados se atribuyen a esa comunicación. Comunicación aportada por el autor; sin enlace público acreditado.

[17] Ministerio de Vivienda, «Soluciones al problema de agua potable en Santa Marta», 29 de noviembre de 2018.

[20] DNP, CONPES 4159 del 29 de septiembre de 2025, especialmente páginas 11–14 y financiación del proyecto.

[55] Ecopetrol, portafolio de inversión social, línea de servicios públicos «Ecopetrol agua y vida».

[56] CAF, «CAF apoyará a Santa Marta a resolver su crisis hídrica», 5 de abril de 2024.

[61] Senado de la República, «Quién es Honorio Henríquez el nuevo presidente del Congreso», 21 de julio de 2026.