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Guerras horizontales y gobernanzas armadas: el panorama de violencia en el Magdalena (Parte 1)
Mientras los grupos armados ilegales en el Magdalena expanden sus negocios con economías formales que lavan sus ganancias, y los adolescentes son reclutados con promesas de dinero fácil, las autoridades parecen moverse en cámara lenta frente a una guerra entre los grupos armados que imponen su ley a sangre y fuego.
Por: Arnol Sarmiento
En una entrevista con Opinión Caribe, la defensora de derechos humanos Norma Vera alertó sobre la crítica situación de violencia en el departamento del Magdalena, donde grupos armados ilegales libran “guerras horizontales” por el control de rentas criminales, mientras la fuerza pública mantiene un papel “pasivo” y la población civil sufre las consecuencias.
Guerras horizontales y pérdida de legitimidad del Estado
Vera explicó que las llamadas “guerras horizontales” son enfrentamientos entre grupos armados con capacidades similares, pero cuyos impactos recaen sobre la sociedad civil. “Estos actores compiten por el control de rentas criminales como el narcotráfico, la extorsión y el microtráfico, mientras el Estado ha perdido legitimidad en el territorio”, aseguró.
La defensora denunció que la extorsión se ha normalizado en la región, con víctimas que llevan hasta 20 años pagando a estos grupos. Además, señaló la expansión de “barreras invisibles”: zonas donde la fuerza pública tiene poca incidencia, y el control de negocios ilícitos como el “gota a gota” y el blanqueo de activos.
Reclutamiento de menores y economía criminal
Vera reveló que grupos como el Clan del Golfo y las ACSN están reclutando activamente a menores de edad, incluso ofreciéndoles hasta 1,5 millones de pesos por unirse a sus filas. “Son empleadores en una economía criminal”, denunció.
Criticó también la infiltración del narcotráfico en la economía formal, con negocios que blanquean dinero y financian la violencia. “Hay personas en cargos altos vinculadas a esta dinámica, pero las acciones judiciales se limitan a extradiciones, sin atacar las estructuras”, afirmó.
Presencia de grupos armados y alianzas peligrosas
Vera identificó al Clan del Golfo (AGC) como la organización criminal más poderosa del país, con presencia en 350 municipios y vínculos con carteles mexicanos y mafias internacionales. “Ellos trabajan con todos los carteles de México, también con la mafia italiana, la siciliana, y con mafias en el Caribe. Son una organización nacional e internacional que tiene contactos y outsourcing. Al mismo tiempo, contratan pequeñas organizaciones criminales, como estas de las que hablaremos, que les suministran armas y territorio para que controlen las rentas criminales y operen bajo esta gran matriz que se llama Clan del Golfo, una organización de gran impacto”, explicó.
Además, alertó sobre la creciente influencia del ELN en la región, recordando su alianza histórica con grupos paramilitares y su reciente actividad en el Cesar y La Guajira. “El ELN es una de nuestras grandes preocupaciones en el territorio, porque se va acercando. Vemos que también lo hace por el Cesar. El ELN ha sido aliado en el pasado de organizaciones criminales en el territorio, incluso de varios grupos paramilitares en distintas zonas del país”, advirtió.
Falta de coordinación institucional
La defensora cerró con una crítica a la falta de articulación entre alcaldías, gobernaciones y fuerzas de seguridad. “No hay consejos de seguridad efectivos, y eso permite que la violencia se profundice”, concluyó, exigiendo acciones urgentes para proteger a las comunidades.
Mientras tanto, el Magdalena sigue sumido en una crisis de violencia donde, como advierte Vera, “los que mueren son siempre los hijos de los pobres”.
