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Editorial & Columnas

Patriotismo en yuxtaposición al eufemismo acrecentado de apología a la violencia

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Por: Luis Cabrales Rosado

Posición crítica y reflexiva frente a la presunta protección legal desde el actual gobierno nacional en cabeza del Presidente de la República, que demuestra la connivencia con el hampa.

Colombia, siempre históricamente desde décadas a transitado, vivido y cohonestado con las diferentes formas de violencia humana. Producto o no, del mestizaje interracial entre INDIGENAS, ESPAÑOLES Y CRIOLLOS, como se denominará en épocas pretéritas, lo cierto es que toda forma de violencia, especialmente la moral, la verbal y la física, deberían inexorablemente con el avance de las sociedades, especialmente con la enseñanza de valores y principios, que enmarquen el más mínimo respeto y tolerancia por la diversidad, haber ayudado a superar las brechas de ignorancia, desde las más mínimas normas de convivencia y civilidad humana, es menester volver a recordar, cuándo nuestros antepasados evocaban aquel “Manual Urbanidades de Carreño” instructivo sencillo de cómo comportarnos individual y socialmente, dentro del contexto social, de las relaciones interpersonales entre los roles familiares, laborales, de estudios y de convivencia social en cualquier escenario privado o público. Hoy existen cánones de enseñanza más avanzados con la I.A. y sin ésta que nos pueden hacer mejores personas, mejores individuos, mejores seres humanos.

Somos un Estado Social de Derecho, plenamente garantista de derechos y una democracia al menos en papel plenamente garantista de oportunidades en la diversidad pluriétnica y pluricultural, pero distamos de ser un país libre y pacifista, con valores y principios fundantes en el respeto a la dignidad humana, especialmente al DERECHO UNIVERSAL Y FUNDAMENTAL consagrado en nuestra Carta Política – Constitución Política 1991, como derecho a la vida. Preguntémonos cuál vida, cuál seguridad a la integridad personal, cuál respeto a las libertades en sus diversas manifestaciones.

Desde la Institucionalidad, entiéndase las instituciones y organismos estatales, en todos sus órdenes dentro del Estado Colombiano, especialmente, la encargada de ejecutar la leyes y también hacerlas cumplir, como lo es la Rama Ejecutiva en cabeza del señor PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, se está llamado a garantizar a todos y cada uno de los habitantes del Territorio, esos fines esenciales del Estado, e igualmente, lo que está en la promulgación del Preámbulo, especialmente para garantizar los derechos que todos tenemos en la Constitución Política que rige nuestros destinos, pero no se percibe hoy realidad alguna, cuya apología del discurso sea la búsqueda real,  efectiva o material de las garantía sean las de hacer cumplir la Constitución y la Ley, lo que que es deber insoslayable de las autoridades hacerlas efectivas dichas prerrogativas garantistas, a pesar de abundar tantas acciones legales para ello, no sucede en la realidad tal aspecto, continuamos como lo dijera  RODRIGO UPRIMNY YEPES, en uno de sus ensayos sobre textos de Derechos Humanos, una dicotomía entre la realidad (hechos) y la norma (la letra), un divorcio elemental entre actos comportamientos y disposiciones normativas.

Corolario de lo anterior, y quizás por el contrario, el decorado de lenguaje y de actos públicos que se vislumbran desde la Cabeza visible del Estado, del máximo Gobernante, el Jefe de Estado, el Jefe de Gobierno, el primer Comandante y Jefe de las Fuerzas militares del Estado, ha sido un mensaje de desesperanza, de incitación y apología a la violencia, a que vale más ser DELINCUENTE y BANDIDO, mensaje que se ha venido dando día tras día, desde quién debía tener claro que el objetivo de una sociedad es propugnar por hacerla sana, constructiva, propositiva, que supere los odios, las rencillas, los egolatrismos, pero a contrario sensu, ha sido sin asomo de duda alguna, nuestro señor Presidente GUSTAVO FRANCISCO PETRO URREGO, con el empleo de su lenguaje y su comportamiento público con trinos y sin éstos, que la actitud del Jefe de Estado no es precisamente de mantener, de promulgar, de concertar, y,  ejecutar las políticas de Estado de Seguridad, de paz, de convivencia ciudadana, y de respeto a las instituciones judiciales, a los organismos de control para los pesos y contra pesos, a las autoridades policivas, militares o castrenses, sino por el contrario, el lenguaje y actitud mal queriente de nuestro Presidente, es la qué debemos premiar y cohonestar con el HAMPA, porque ser malo, delincuente, bandido y todo lo que suene a insurgencia es lo que tiene cabida de premios, beneplácitos y garantías en su actual Gobierno Nacional.

Qué tristeza el mensaje que hoy nuestra niñez y juventud recibe, de quién debería dar el primer y esencial ejemplo, su gobernante, este mensaje deberás que se muestra hoy por hoy, muy desesperanzador, y, en el más fehaciente aspecto común,  nos deja la muestra ante el mundo qué somos una sociedad mala, incoherente, desobligante, enferma, sucia, desquiciada, mezquina que nuestras generaciones y las venideras terminen de ver la debacle social que se cocina, que se construye con el eufemismo (ambigüedades) que propugna el Presidente, día a día solo existe incoherentes discursos del señor Presidente, es cómo si entendiéramos que nos dicen SI, pero NO, No pero SI.

Señor Presidente dedíquese a dejar de premiar al hampa, y construya patria, de lo poco queda o dejará su gobierno nacional, permita que exista una Unidad Social, un Centro o espacio Democrático, donde converjan la democracia, las libertades y la seguridad en todos sus órdenes como lo dice nuestro Escudo Patrio, un Cambio Radical frente a una sociedad fraccionada, dividida y radicalizada en dos extremos (izquierda y derecha), propugne por una Alianza Verde que proteja y potencie la riqueza de nuestra diversidad ecosistémica, en especial, la vida humana, la vida animal y la vida natural o Verde de nuestro medio ambiente que no amerita daño alguno a nuestra fauna y flora y ecosistema en general, una concertación de otros partidos políticos y movimientos que aunque no piensen y sientan igual su ideología y posición política su Gobierno no la destruya, NO DESTRUYA sobre LO CONSTRUIDO, hay generaciones anteriores a su llegada al poder, que con un esfuerzo crearon políticas de Estado que nos han servido para la transformación económica y social de Colombia, no destruya la economía nacional, no cree por su afán desmedido de perpetuación en el poder, un río de sangre, el cual es hoy producto del desespero de qué será lo que vendrá en las urnas en el 2026, construya una posición mental y una postura física digna de un Estadista, tenga una decencia y actitud decorosa de DESESCALAR EL LENGUAJE VIOLENTO, y, trate de poner a funcionar el CEREBRO dentro de sus 5 sentidos, fuera de sus adicciones personales, para que ponga a funcionar correctamente el cerebro y no menos que conectar lógica y verbo, y así PONER LAS IDEAS FILOSÓFICAS de nuestros grandes filósofos y pensadores griegos, árabes y demás hombres de grandes ideas aportadas a la Sociedad, pues no es menos cierto que utiliza estos pensamientos filosóficos, día a día en sus diálogos con el pueblo para lograr con ese discurso populista y demagógico por cierto, a qué muchos incautos y personas cuya ignorancia elemental pululan como el hambre y la desesperanza, deban ser totalmente aterrizados a la realidad, sin incendiar un país que si usted mismo dice tanto conocer y creo debe entender, qué ha sido caracterizado más por la violencia de lenguaje (por aquello que las palabras tienen poder y atracción), y usted si dice tanto amar la vida, y potenciarla, pues qué pasa qué no le baja ni un ápice de violento a sus discursos incendiarios y descalificantes, y, en el peor de los casos, nunca se había visto en la historia republicana de Colombia, un mandatario nacional, cuyas calidades intelectuales fueran puestas al servicio de premiar delincuentes y bandidos y de concederles más garantías que fuera del ordenamiento jurídico colombiano, que usted en sus estudios de Derecho, bien conoce y por su gran experiencia de Congresista (co-hacedor de leyes), tiene el bagaje, se haya dedicado a destruir, desconocer, lacerar, y, cohonestar con el mayor daño social que se puede hacer por sus semejantes, emplear en la plaza pública el día 20 de Julio de 2020, un símbolo en una bandera que promulga “GUERRA A MUERTE”, esa apología de aquel término, fue o ha permitido fraguar odios y mal querencias entre PETRISTAS y personas que son declaradas en OPOSICIÓN a su forma de Gobierno, lamentablemente es y ha sido lo que desencadeno frente a lo que hoy sucede en nuestra compungida PATRIA “matemos al que tiene ideas diferentes”, considero yo, un ciudadano más de esta Patria, un profesional del Derecho, sin egos, y, sin creerme con ínfulas de historiador alguno, que éste SIMBOLO de la bandera “GUERRA A MUERTE” empleada por nuestro PROCER LIBERTADOR, SIMÓN JOSE DE LA SANTISIMA TRINIDAD BOLIVAR Y PALACIOS, en 1813, donde declaró que los ESPAÑOLES, serían tratados con la máxima dureza en la Guerra, sea hoy tomada por quién debe ser nuestro primer garantista del derecho a la Vida, “Colombia, potencia mundial de la Vida” según su discurso de proselitismo político, que como Candidato a la Presidencia,  él señor PETRO empleaba, hoy convierta tal estandarte de GUERRA A MUERTE, en un claro mensaje que así es que debemos actuar, para acabarnos y desaparecernos entre COLOMBIANOS, entre los que somos mismos de los mismos señor PRESIDENTE, que tristeza es usted de persona y de político en estos tiempo, hubiese sido mejor crear un CIRCO y ser usted el dueño y manager del mismo, no premie más al hampa, no le haga más daño a esta hermosa Patria, que tanto queremos y de la cuál aunque sus hijos y el mío hoy gocen de estar fuera de ella, les hace falta y les pertenece, pero no es así como se construye el disenso en consenso, no es así con la insinuación y la demostración que DELINQUIR Y SER BANDIDO PAGA, PORQUE HAY UN MANDATARIO QUE NOS AYUDA A VIVIR EN IMPUGNIDAD. Si le queda algo de decencia, reflexione o dé un costado al paso. Y claro somos humanos tenemos dolor de patria por ello, también en casa tienes unos seres queridos que te esperan: “Fuerza Miguel”.