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Poder & Gobierno

David Millán ya había advertido sobre el rumbo del agua en Santa Marta: hoy asume la gerencia de ESSMAR

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En una entrevista con OPINIÓN CARIBE, el exasesor del Ministerio de Vivienda y hoy gerente de ESSMAR cuestionó meses atrás retrasos, decisiones técnicas y falta de articulación institucional alrededor de la estrategia ‘Santa Marta 500 años’. Sus advertencias incluyeron la modelación de proyectos, los términos de referencia y el futuro de la planta desalinizadora.

Antes de asumir la gerencia de la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta (ESSMAR), David Millán Orozco ya había advertido públicamente sobre las dificultades que enfrentaba la estrategia diseñada para resolver el déficit histórico de agua potable de la ciudad.

En una entrevista concedida a OPINIÓN CARIBE, cuando se desempeñaba como exasesor del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, Millán, quien participó en la formulación de la estrategia ‘Santa Marta 500 años’, cuestionó el rumbo que estaban tomando algunos de los proyectos y señaló una falta de articulación dentro del Gobierno Nacional.

“Es al interior del Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico del Ministerio de Vivienda donde ha habido una distorsión de la estrategia que se venía trabajando. A mi juicio, y lo digo con absoluta claridad porque tengo el soporte técnico, esa orientación es la que ha dado al traste con la posibilidad de que se cumpla”, afirmó entonces.

Retrasos y un proyecto entrando en zona de incertidumbre

Durante aquella conversación, Millán también puso sobre la mesa los retrasos en la modelación y en la elaboración de los términos de referencia de los proyectos relacionados con la solución al déficit de agua.

Según explicó en ese momento, la demora podía llevar el proyecto a un “terreno de incertidumbres”, aunque consideraba que todavía existía margen para corregir el rumbo.

Su preocupación estaba relacionada, entre otros aspectos, con la velocidad de las decisiones del Gobierno Nacional. “Aún hay tiempo, pero el presidente no actúa rápido”, sostuvo durante la entrevista.

La polémica por el lote de la desalinizadora

Uno de los puntos más sensibles abordados por Millán fue la discusión alrededor del terreno seleccionado para la construcción de la planta desalinizadora.

El hoy gerente de ESSMAR cuestionó una versión que, según relató, habría llegado al presidente de la República y que relacionaba la escogencia del lote con un supuesto beneficio para proyectos inmobiliarios y hoteleros en el sur de Santa Marta.

“Alguien le dijo al señor presidente —y ustedes recordarán la locución del Consejo de Ministros a mediados de febrero— que ese lote había sido seleccionado para favorecer proyectos inmobiliarios y hoteleros del sur de Santa Marta. Esa versión que le dieron al señor presidente asaltó su buena fe. No tiene ningún soporte”, manifestó.

Consultado sobre si esa situación había afectado el avance del proyecto durante 2026, su respuesta fue contundente:

“Por supuesto. Y no sé si era intencional o no, pero con ese tipo de criterios no se pueden tomar decisiones del desarrollo nacional, sobre todo en problemas críticos”.

Críticas a la lectura técnica del proyecto

Millán también cuestionó lo que consideraba una interpretación equivocada sobre la naturaleza de una planta desalinizadora frente a una planta de tratamiento convencional.

Según explicó en aquella entrevista, algunos de los nuevos asesores estaban equiparando ambos tipos de infraestructura, pese a sus diferencias técnicas y operativas.

“Los nuevos asesores equiparan una desalinizadora compleja con una planta de tratamiento convencional. Eso no tiene ningún sentido”, afirmó.

Para el entonces asesor, esta diferencia era fundamental a la hora de establecer los tiempos, requerimientos técnicos y condiciones necesarias para estructurar correctamente el proyecto.

Falta de articulación institucional

Otro de los puntos señalados por Millán fue la relación entre las entidades responsables de sacar adelante las soluciones para el agua de Santa Marta.

En su análisis habló de una “desarticulación entre el Ministerio de Vivienda, el Viceministerio de Agua y los actores locales”, situación que, según sostuvo, terminó afectando la hoja de ruta inicialmente planteada.

También aseguró que el acuerdo para priorizar la planta desalinizadora dentro del Plan Maestro había perdido fuerza frente a otras iniciativas.

“El acuerdo de priorizar la desalinizadora en el Plan Maestro se desvaneció. Se priorizaron otros temas que no son urgentes”, señaló.

Meses después de aquella entrevista, el escenario cambió para Millán. El arquitecto, especialista en asuntos territoriales y con experiencia en proyectos de agua y saneamiento básico, asume ahora la gerencia de ESSMAR.

La empresa tiene bajo su responsabilidad la prestación de servicios esenciales como acueducto y alcantarillado, precisamente dos de los sectores sobre los que Millán ha desarrollado parte de su experiencia profesional.

Su llegada convierte aquellas advertencias en un antecedente relevante para su nueva responsabilidad. Lo que antes cuestionaba desde el escenario técnico ahora deberá enfrentarlo desde la dirección de una empresa que está en el centro de la solución al problema del agua de Santa Marta.