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Territorio & Poder

SANTA MARTA SE QUEDÓ SIN AGUA HASTA PARA ENFRIAR EL AEROPUERTO

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El desabastecimiento afectó temporalmente la climatización del Simón Bolívar, mientras aguas residuales volvieron a rebosarse en el corredor turístico de Irotama. Dos hechos distintos unidos por una misma crisis: la ciudad que vende paraíso todavía no garantiza agua y saneamiento

Por Víctor Rodríguez Fajardo

Santa Marta consiguió convertir su crisis de agua en una experiencia turística completa: comienza en el aeropuerto y continúa rumbo al hotel.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar registró fallas temporales en sus sistemas de aire acondicionado por el desabastecimiento de agua en el sector. Al mismo tiempo, residentes, trabajadores y establecimientos del corredor hotelero de Irotama denunciaron nuevos rebosamientos de aguas residuales.

No se trata de la misma contingencia ni existe evidencia de una conexión técnica directa entre ambas. Pero juntas retratan la dimensión del problema: en una punta falta agua para sostener plenamente la climatización de la principal puerta aérea de la ciudad y en la otra sobran aguas servidas sobre un corredor turístico.

EL AEROPUERTO TAMBIÉN TUVO SED

La administración del Simón Bolívar explicó que los equipos de climatización necesitan un flujo continuo de agua para sus procesos de refrigeración. Al disminuir el suministro, varias áreas de la terminal resultaron afectadas.

Durante la emergencia, el agua tratada en la planta interna fue priorizada para el funcionamiento de los sanitarios. La contingencia fue superada y la climatización volvió a operar con normalidad.

Pero el episodio deja una advertencia: la crisis hídrica ya no golpea solamente a los barrios. También compromete infraestructura estratégica, operación aeroportuaria, experiencia del visitante y competitividad turística.

IROTAMA: EL OTRO EXTREMO DE LA TUBERÍA

En el corredor de Irotama, la preocupación no es la escasez sino el rebosamiento de aguas residuales.

Habitantes y empresarios denunciaron afectaciones recurrentes y pidieron una intervención de Essmar. Además del mal olor y el riesgo sanitario, estas emergencias deterioran la imagen de un sector que concentra hoteles, viviendas y servicios turísticos.

Essmar y Cotelco Magdalena anunciaron acercamientos para revisar los problemas de acueducto y alcantarillado. La empresa también contempla una planta piloto de tratamiento de aguas residuales para la zona sur, pero el proyecto permanece en fase de prefactibilidad.

Mientras llegan estudios, diseños, financiación y construcción, la comunidad necesita una respuesta inmediata sobre el origen del rebosamiento y las medidas para impedir su repetición.

UNA CIUDAD ATRAPADA ENTRE DOS CRISIS

Santa Marta pierde cerca del 60 % del agua que entra a su sistema, según cifras divulgadas durante el debate público sobre el acueducto. Esto significa que cualquier nueva fuente será insuficiente si la red continúa botando buena parte del recurso antes de llegar al usuario.

En alcantarillado ocurre el problema contrario: una infraestructura rezagada debe recibir las descargas de una ciudad que creció más rápido que sus tuberías.

No basta con anunciar captaciones, plantas o grandes proyectos. Se necesita intervenir fugas, sectorizar redes, medir consumos, renovar colectores, ampliar bombeos y establecer responsabilidades frente a conexiones irregulares y vertimientos.

LA POSTAL Y LA TRASTIENDA

Santa Marta se promociona con playas, hoteles, Sierra Nevada y vuelos internacionales. Pero detrás de la postal existe una ciudad donde abrir una llave sigue siendo un acto de fe.

La falla del aeropuerto fue temporal. Los rebosamientos de Irotama pueden ser atendidos. Lo estructural es que ambos episodios continuarán repitiéndose mientras el agua y el saneamiento sigan administrándose como emergencias separadas.

El visitante llegó al aeropuerto buscando el Caribe y encontró calor por falta de agua. Luego avanzó hacia el hotel y pudo encontrarse con aguas residuales.

No es una campaña de desprestigio contra Santa Marta. Es la realidad haciendo turismo.