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Poder & Gobierno

PINEDO FUE A LA RED DEL BID: ¿QUÉ LLEVÓ Y CON CUÁNTO REGRESARÁ?

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El alcalde de Santa Marta participa en el principal encuentro anual de la Red de Ciudades del Banco Interamericano de Desarrollo. La asistencia abre puertas, pero la ciudad necesita conocer qué proyectos fueron presentados, ante quién y con qué posibilidad concreta de financiación.

Por Víctor Rodríguez Fajardo

El alcalde Carlos Pinedo llevó el nombre de Santa Marta a la Reunión de Alcaldes 2026 de la Red de Ciudades del Banco Interamericano de Desarrollo. Hasta ahí, la información protocolaria. Lo verdaderamente importante comienza donde termina la fotografía: ¿qué proyectos llevó la ciudad y con cuánto respaldo puede regresar?

El encuentro se desarrolla entre Bogotá y Barranquilla del 2 al 4 de septiembre y reúne a autoridades y expertos de más de 50 ciudades de América Latina y el Caribe. El BID lo define como el principal espacio anual de su Red de Ciudades para intercambiar experiencias, fortalecer capacidades institucionales y conectar proyectos urbanos con alternativas de financiación.

La agenda está concentrada en financiación sostenible, resiliencia, capacidad fiscal y transformación urbana. Participan especialistas en finanzas públicas, desarrollo territorial y calificación de riesgo, además de representantes de Naciones Unidas, la OCDE y entidades financieras internacionales.

Santa Marta tiene material suficiente para sentarse en esa mesa: crisis estructural de agua, pérdida cercana al 60 % en las redes, colectores sanitarios, erosión costera, movilidad, recuperación del Centro Histórico, tratamiento de residuos, adaptación climática y déficit de infraestructura social.

Pero una ciudad no consigue recursos únicamente por enumerar problemas. Necesita proyectos estructurados, estudios, suelo disponible, contrapartidas y capacidad para ejecutar. Esa es la diferencia entre asistir a un encuentro y aprovecharlo.

La Alcaldía informó que su presencia busca abrir puertas, generar alianzas y compartir experiencias con otros gobiernos urbanos. Al cierre de esta edición, sus canales oficiales no habían publicado una relación de proyectos radicados, reuniones bilaterales, solicitudes de financiación o cooperación técnica, responsables ni cronograma de seguimiento. Esa precisión importa: una conversación puede ser útil, pero no equivale a un crédito aprobado ni a recursos asegurados.

También debe aclararse si Pinedo presentó ante el BID las plantas desalinizadoras, la PTAP El Curval o componentes del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado. Son las apuestas más costosas de la ciudad y requieren algo más que financiación de obra: sostenibilidad operativa, tarifas soportables y una empresa prestadora capaz de administrarlas.

La participación internacional es valiosa si fortalece capacidades y produce resultados. Si termina únicamente en una fotografía con otros alcaldes, habrá sido una buena relación pública y una oportunidad desaprovechada.

El balance mínimo que Pinedo debe entregar cabe en cinco preguntas: ¿qué proyecto presentó?, ¿ante qué funcionario o entidad?, ¿qué modalidad de apoyo solicitó?, ¿qué respuesta recibió? y ¿cuál es el siguiente paso con fecha y responsable? Sin esas respuestas todavía no es posible afirmar que Santa Marta consiguió financiación, cooperación técnica o estructuración de proyectos.

Santa Marta no necesita que le cuenten al mundo que le falta agua. Necesita demostrar que tiene proyectos maduros para conseguirla. El alcalde ya entró a la red del BID; ahora debe contar qué pescó.