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QUE LO MEJOR ESTÉ POR VENIR
Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez
Lo mejor está por venir y es la creencia esperanzadora en el país cree está por comenzar una nueva etapa. Creciente es la expectativa en que lo cual así va a ser, lo que personalmente también creo. Tiene nuestro Presidente un capital político acumulado que crece día tras día y que no puede desperdiciar bajo ningún punto de vista. Segura está igualmente la población que muy pronto pasaremos a etapas de mejoramiento y ejecución permanente y continua, a pesar de lo maltrecho que quedó el país en el nefasto gobierno que acaba y que dejó a Colombia con un grave daño reputacional e inquietante sensación que recuerda demasiado a los peores momentos de la administración saliente, que fueron todos.
Confiamos que este nuevo gobierno presentará a la opinión las propuestas concretas que necesarias son para reformar los sectores mayormente afectados por el desgobierno que acabamos de padecer, en el que se perdió tiempo, espacio, capacidad de inversión, de producción, de competitividad y por ende de generación de divisas, no obstante las alertas y advertencias por miles que nunca faltaron, en las que economistas, ingenieros, profesionales de todas las áreas, empresarios, universidades y organismos especializados coincidieron durante años en que el país necesitaba manejarse con tino, con nuevos y mejores marcos normativos para atraer inversiones de manera importante y urgente.
Vivió el país en estos cuatro años muchas reversiones, caídas en muchas de sus reservas, en lo que residen varias de sus mayores preocupaciones, al mostrar síntomas visibles de una enfermedad mucho más profunda. Obligados estamos a recuperar nuestra capacidad productiva, hacer lo que necesario sea en materia de hidrocarburos para abastecer a la industria, generar electricidad y cumplir los contratos internos, escenario, que hace pocos años parecía impensable para un país que construyó buena parte de su economía sobre la exportación de tales materiales.
Pero cesada la horrible noche y los peores días, bien sabemos que hay margen de maniobra para evitar fatales desenlaces, aunque también sabemos que el tiempo juega en contra, pero nada que no pueda subsanarse en materia de política energética, misma que no puede seguir administrando con estúpidas medidas y pareceres sin sustento científico ni real, mientras las reformas estructurales permanecen archivadas. No se entendió, como si lo comprende esta nueva administración, que gobernar también significa anticiparse a las crisis, no simplemente reaccionar cuando ya estallaron ni tampoco lamentarse sino actuar, ya que lo contrario carece de sentido y credibilidad, además de generar desconfianza.
La mira debe y tiene que estar puesta en recuperar el país, lo que indica la necesidad imperiosa de actuar con responsabilidad histórica y sin cálculos políticos de ninguna naturaleza. *Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público. Analista. Conferenciante. Columnista
