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Cultura

Resucitando la tradición

Opinión Caribe

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En tiempo de reflexión

En esta Semana Mayor, en la que cesan las actividades laborales por la celebración religiosa, OPINIÓN CARIBE presenta una reseña histórica de costumbres en torno a la conmemoración de la muerte y resurrección de Cristo.

RAÍCES DE LA SEMANA SANTA

La Semana Santa es el último ciclo de la cuaresma, empieza el Domingo de Ramos y termina el Domingo de Resurrección. En este lapso la Iglesia Cristiana conmemora la muerte, pasión y resurrección de Jesucristo.

El origen de la Semana Santa tiene parte en lo que se conocía como la Pascua judía, puesto que la Crucifixión y Resurrección de Cristo se llevó a cabo en el momento en que los judíos celebraban la pascua.

Los cristianos han creído que Cristo es el Cordero de pascua que se menciona en el éxodo, porque el mismo se convirtió en el sacrificio perfecto, sin pecado, por los pecados de todo el mundo.

Varios judíos decidieron seguir a Cristo, por consiguiente tomaron el Domingo de Resurrección para honrarlo. Con el tiempo el cristianismo se extendía por las naciones no cristianas, la celebración de la Semana Santa fue combinada con ‘los ritos de primavera’ paganos. El Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua, es a menudo el único día en que muchas personas asisten a la iglesia y se les presentan las ‘Buenas Nuevas’ de Jesucristo.

CRISTO REVELADO EN LA PASCUA JUDÍA

Algunos sabios cristianos tienen la creencia de que el Antiguo Testamento es Cristo oculto, y el Nuevo Testamento es Cristo revelado. Tres de los rituales o elementos de la Pascua por costumbre fueron: el cordero, que sería sacrificado durante la Pascua y que era seleccionado cuatro días antes, en alusión a que Jesús entró a Jerusalén cuatro días antes de que fuera crucificado.

En la celebración pascual al cordero lo mataban a las 3 p.m., la muerte de Jesús, quien antes de su fallecimiento pronunció las palabras “consumado es”, coincidió con la misma hora del sacrificio del cordero.

Otra tradición era el festival de los panes sin levadura, que tenía su inicio en la puesta del sol. En este festival se involucraba el sacrificio de una ofrenda de granos, que se hacía en representación de los primeros frutos de la cosecha. Lo cual se relaciona con que Jesús, según el apóstol Pablo, se convirtió en los primeros frutos de aquellos resucitados de entre los muertos (1 de Corintios 15:20).

Y por último, durante la cena de Pascua se reúnen tres matzá (pan plano tradicional de la comida judía). Para los cristianos esos matzá son representativos del Padre, Hijo y Espíritu Santo. El matzá que se ubica en el centro se parte, siguiendo las palabras que Cristo dijo en la Última Cena, «esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí» (Lucas 22 – 19,20).

El matzá del centro es azotado y horadado como mención a lo que vivió Jesús durante su crucifixión, tal como fue profetizado en Isaías 53:5, Salmo 22:16 y Zacarías 12:10. Este matzá luego se envuelve en un paño blanco y escondido, así como Cristo fue envuelto en linos y puesto en la tumba.

LOS RELATOS BÍBLICOS

Pablo, quien fue anteriormente un líder judío hostil a los cristianos, se convirtió cuando tuvo un encuentro con Jesús en el Camino a Damasco (Hechos 9). Como testigo ocular de Cristo, aseguró que sin la resurrección no existe ninguna base para la fe en Cristo,“si se predica que Cristo resucitó entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de vosotros que no hay resurrección de muertos?, y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe (1ra de Corintios 15:12-29).

En el nacimiento de Cristo se cumplieron varias profecías relativas al Mesías del Antiguo Testamento, y cuando se dio su crucifixión, resurrección y ascensión, él había cumplido más de 300 de ellas. Esto proporcionó evidencia de que Jesucristo era el Mesías prometido, con mucha más razón los cristianos consideran la Semana Santa como un evento muy especial. En los primeros días de la iglesia, la mayoría de los cristianos eran judíos que se habían convertido, porque el evento de crucifixión coincidió con la época de Pascua judía. La celebración de la resurrección de Cristo era hecha durante esa observancia anual de la liberación de la esclavitud en Egipto. Para los cristianos judíos la Pascua es simbólica del tiempo cuando Cristo liberó a todos los creyentes del castigo del pecado, a través de su fallecimiento en la cruz y la muerte a través de la resurrección.

ORIGEN DE LOS MONUMENTOS

Al terminar la Misa del Jueves Santo, en la que se conmemora la institución de la Sagrada Eucaristía y del sacerdocio de la Iglesia, el tabernáculo queda vacío en memoria a la muerte de Jesús. Luego se hace la reserva del Santísimo Sacramento en el Monumento.

De esa manera, desde la noche de Jueves Santo hasta la Misa de Resurrección los sagrarios de todas las iglesias quedan sin hostias, para simbolizar la trágica ausencia de Nuestro Señor “crucificado, muerto y sepultado”. No obstante, la Iglesia introdujo en esos días la costumbre de guardar o reservar en un lugar aparte las hostias consagradas, necesarias para administrar la Eucaristía a los fieles que desearan comulgar en Viernes Santo. Fue ese el origen remoto de la ceremonia del traslado del Santísimo Sacramento al “Monumento”.

LA VISITA

La costumbre de visitar siete Monumentos en la noche del Jueves Santo y en la mañana del día siguiente fue introducida en Roma en el siglo XVI por San Felipe Neri, un apóstol que atraía multitudes, quien pensó a través de estas contrarrestar la decadencia moral acarreada por el Renacimiento. Él tuvo la idea, fue seguido por Papas y cardenales, en conjunto organizaron las visitas a siete históricas iglesias romanas, las cuatro Basílicas principales, San Pedro, Santa María Mayor, San Pablo extramuros, San Juan de Letrán, San Lorenzo, Santa Cruz y la iglesia San Sebastián.

La costumbre se propagó entre los católicos por diferentes países, los presbíteros en sus parroquias, los religiosos y especialmente las monjas de clausura en sus iglesias, se disputaban cada cual la mejor manera de glorificar la Presencia Real en el Monumento. Para ello decoraban los tabernáculos con la mayor riqueza y esplendor de que eran capaces, obras que conjugaban el arte, la devoción y el ingenio, algunas verdaderamente monumentales, para cobijar al Rey de Reyes.

LOS SIETE RECORRIDOS DEL SEÑOR

Lo esencial de las visitas es recorrer siete iglesias, en memoria de los siete recorridos que hizo Jesucristo, desde el Cenáculo hasta el lugar del suplicio final, el Monte Calvario:

1. Desde el Cenáculo hasta el huerto de Getsemaní

2. Del huerto al palacio de Anás

3. Del palacio de Anás al tribunal de Caifás

4. Del tribunal de Caifás al pretorio (palacio de gobierno) de Pilatos

5. Desde el pretorio de Pilatos al palacio del rey Herodes

6. Del palacio del rey Herodes de vuelta al pretorio de Pilatos

7. Del palacio de Pilatos al monte Calvario.

LAS SIETE EFUSIONES DE SU SANGRE.

Las visitas también honran las siete efusiones de sangre de Jesús por la redención de nuestros pecados.

1. La circuncisión

2. El sudor de sangre en el huerto de Getsemaní

3. La flagelación

4. La coronación de espinas

5. Cargando con la cruz camino del Calvario

6. Sus manos y pies traspasados por los clavos en la crucifixión

7. Su Corazón perforado por la lanza de Longinos.

LOS COLORES DE LA SEMANA SANTA

Los sacerdotes visten unos colores específicos durante la celebración de la Semana Mayor, el morado, rojo y blanco; cada uno tiene un significado especial para la feligresía católica.

El morado: La Cuaresma está marcada por el color morado, su uso se hace entre el Miércoles de ceniza hasta el Jueves Santo, día que hace alusión y se conmemora la misa de la cena del Señor. Desde el Jueves Santo comienza el triduo pascual: la pasión, muerte y resurrección del Señor.

En los días feriales Lunes, Martes y Miércoles se utiliza el morado porque hace invitación al ayuno, a la oración, al arrepentimiento y a la penitencia.

El blanco: Por la mañana del Jueves Santo se celebra la misa solemne, que también es conocida como Misa Crismal, se utiliza el blanco en esa ocasión por la importancia que tiene la comunión de todos los sacerdotes con el obispo y donde se preparan los óleos que van a servir durante el año. El blanco es color de alegría, desde la Vigilia Pascual; las vestiduras de los ángeles que anuncian la resurrección de Jesús son blancas, como lo fueron sus ropas en la Transfiguración.

En horas de la tarde se celebra la cena del Señor, en la que se conmemoran tres acontecimientos específicos: la institución del Señor de la Eucaristía, la institución del sacerdocio y el mandamiento del amor que Cristo dejó como herencia donde él mismo ha dicho que se amen unos a otros como él amó. En este día es esencial la decoración con flores, y el realce de la liturgia porque significa solemnidad.

El rojo: El Viernes Santo se caracteriza por el martirio de Jesucristo, y el color que lo representa es el rojo, también se manifiesta la sobriedad de la misma liturgia, donde se hace el recuerdo de la adoración de la cruz porque ese madero se ha convertido en un altar, donde Dios entregó la vida por la humanidad.

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