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Opinión Caribe

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3 mil 792 millones de pesos cuesta la ficha para entrar a las categorías profesionales

No es un secreto que el Unión Magdalena, tradicional club de fútbol de la ciudad de Santa Marta, se estancó en la segunda división del fútbol colombiano hace más de una década. La decepción es cada vez mayor entre su hinchada, que exige mejorar sus resultados o si es necesario, la creación de un nuevo equipo, que no pertenezca a un ente privado, sino que integre un nuevo comité accionario, entre instituciones, gremios, academia y personajes samarios, que en sus deseos prevalezcan el bienestar y desarrollo de la Ciudad y de su deporte. En esta nueva edición, OPINIÓN CARIBE indagó con Jorge Fernando Perdomo, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, sobre los pormenores de introducir un nuevo club samario en las categorías profesionales del fútbol colombiano, para permitir que miles, que llevan en su corazón la pasión por este juego, vuelvan a creer en el Magdalena.

La ciudad dos veces santa, que vio crecer en su barrio Pescaito al máximo exponente en la historia del futbol colombiano, Carlos Alberto “El Pibe” Valderrama, es también conocida como la capital del fútbol colombiano, teniendo en cuenta que Santa Marta fue la primera ciudad fundada en Colombia (1525), y gracias a la bonanza bananera, las naves inglesas arribaron con marineros que jugaban este deporte en la playa, despertando gran interés entre sus habitantes. Lo anterior, reposa en los archivos históricos de la Biblioteca Virtual ‘Luis Ángel Arango’, del Banco de la República.

El emblemático Unión Magdalena refundó en 1953 a Deportivo Samarios (1951), que había sido el primer equipo en representar a la ciudad de Santa Marta en el fútbol profesional colombiano. Por consiguiente, el apodado Ciclón Bananero, hasta el día de hoy, ha conservado 63 años de emoción, pasión, alegrías, decepciones y frustraciones de una hinchada samaria, que, si bien consiguió su primer y, hasta el momento, único título y estrella en el campeonato colombiano de 1968, en la actualidad, no ha salido de la segunda división desde hace ya once años consecutivos.

OPINIÓN CARIBE, con el propósito de lograr para los magdalenenses ese sueño de un equipo de fútbol nuevo en las categorías profesionales, se dio a la tarea de investigar los pormenores para iniciar los trámites para dicho fin. Asimismo, indagó sobre los costos que acarrearía una nueva ficha y nómina y los posibles patrocinadores que convertirían este sueño en una realidad.

¿QUIÉN APRUEBA UN EQUIPO EN LA ‘B’?

Desde 1948, la División Mayor de Fútbol Colombiano, Dimayor, es la entidad que se ha encargado de organizar, administrar y reglamentar los campeonatos profesionales del país, que en la actualidad son cuatro: Liga Águila, Torneo Águila, Copa Águila, Superliga Águila.

A finales del año 2005, Jorge Fernando Perdomo, quien sustituyó a Ramón Jesurún, como presidente de la Dimayor, asegura que el único requisito para que un equipo de fútbol nuevo, llamado en este caso club, sea aceptado dentro de la segunda división del fútbol profesional colombiano, es que la asamblea, compuesta por todos los clubes afiliados, aprueben su entrada, “no hay ningún requisito específico en la naturaleza jurídica del equipo que quiera ser parte de la Dimayor, sin embargo, la ley 1445 de 2011 generó condiciones para que los clubes, que eran asociaciones sin ánimo de lucro, mutaran a sociedades anónimas. Esta Ley no es obligatoria, es facultativa”.

No obstante, la Dimayor en su reglamento establece que para que un nuevo club juegue en una plaza o estadio en donde ya se está desarrollando la actividad de un onceno afiliado, se requiere la aceptación expresa del equipo que ocupa esa plaza con anterioridad, sin importar que el estadio pertenezca al municipio.

Por ejemplo, en el caso de un nuevo equipo profesional de fútbol colombiano para Santa Marta, es necesario el aval del Unión Magdalena para jugar en el estadio ‘Eduardo Santos’ de la ciudad, pero, si no se obtiene el permiso, tendría que buscar otra posibilidad de plaza en otras ciudades de la Costa.

Es importante mencionar, que el sistema de campeonato cambió en el año 2015 y la Liga Águila o la Categoría Primera A, pasó de tener 18 a 20 clubes y el Torneo Águila o la Categoría Primera B, quedó con 16. Sin embargo, el descenso por promedio se mantuvo y cada año, a partir de 1991, se han modificado estas máximas categorías, bajando a la ‘B’ los dos equipos con peores acumulados y subiendo a la ‘A’, los dos primeros de la ‘B’.

EL COSTO PARA JUGAR EN LA ‘B’

Para registrar a un nuevo equipo en el fútbol profesional colombiano debe, como primera medida, comprar una ficha en la segunda división. Como ya se ha explicado, actualmente hay 16 equipos en esta categoría, por tanto, es imprescindible que la ficha se negocie con un club de la categoría B que esté interesado en venderla, para luego oficializar la compra ante los entes de control, comenzando con la Dimayor para concluir con la Federación Colombiana de Fútbol, Coldeportes y Cámara de Comercio.

Cabe resaltar, que el valor institucional de la ficha es de cinco mil quinientos salarios mínimos vigentes, sin embargo, está a disposición de cada club afiliado negociar el costo de su ficha como crea conveniente.

Además de esto, los nuevos equipos requieren de otros componentes económicos para mantener entre 25 y 30 personas, incluido técnico. Si bien, los clubes afiliados reciben recursos que reparte la Dimayor por derecho de la distribución de patrocinadores y derechos de televisión, aparte de los dineros que se recogen por taquilla y publicidad, son varios los gastos que demanda una nómina, que muchas veces incluyen jugadores sobresalientes, de talla internacional, que cobran cuantiosas sumas de dinero por pertenecer a un equipo.

Lo anterior, es respaldado por el presidente de la Dimayor cuando aseguró a OPINIÓN CARIBE, que “el costo de funcionamiento de un equipo no es uniforme, pues depende prioritariamente del costo de la nómina”.

¿QUÉ SUCEDE CUANDO SE ASCIENDE A LA PRIMERA DIVISIÓN?

Mediante la ‘tabla de promedio’ se definen anualmente los dos equipos que descienden directamente a la ‘B’ y aquellos que ascienden a la ‘A’.

Si bien los equipos que ascienden a la primera división tienen mayores beneficios de retribución económica cuando se convierten en socios de la División Mayor del Fútbol Colombiano, también es cierto que deben ocuparse de todos los gastos durante tres años, para luego pagar el derecho de inscripción, que según el presidente Jorge Perdomo, tiene un valor reajustado de diez mil salarios mínimos vigentes.

Los clubes de la Categoría A son los que cuentan con más años de historia y hacen parte de los socios de la Dimayor, quienes han tenido que mantenerse durante tres años en esta primera división.

Con respecto a los beneficios de los clubes afiliados en la primera división del fútbol profesional se encuentra que, “aunque cada equipo atiende los gastos de estadía en sus destinos, la Dimayor genera un apoyo económico para el desplazamiento de los equipos por fuera de su sede”, confirmó el presidente de la entidad, Jorge Perdomo.

Sin embargo, depende de cada club que alcance la máxima categoría de fútbol profesional, generar mayores ingresos y rentabilidad, puesto que en la medida que se destaquen con excelentes jugadores, conformando una nómina competitiva, lograrán atraer mayores patrocinadores y tendrán una mayor hinchada, que se ve reflejado en la compra de boletería en la taquilla.

GANANCIAS CATEGORÍAS ‘A’ Y ‘B’

La mayoría de los clubes de la Dimayor son empresas privadas, por tal razón, sus propietarios deciden lo que mejor les parezca en materia administrativa. Gran parte de los equipos mantienen en total confidencialidad sus ingresos y egresos, principalmente los dineros que tienen que ver con los gastos administrativos, patrocinadores e indudablemente, los salarios más costosos de la nómina.

Con respecto a las retribuciones que reciben los 36 equipos profesionales que actualmente hay en Colombia, se encuentran las regalías de televisión. Dimayor cuenta con los derechos de explotación comercial de los partidos y desde el año 2012 firmó un jugoso contrato de exclusividad con Win Sports, canal de televisión que se encarga de reproducir, grabar, fijar, editar, transmitir y retransmitir los compromisos de la primera y segunda división del fútbol profesional colombiano.

En un medio nacional, se aseguró, que este acuerdo entre la División Mayor de Fútbol Colombiano y Win Sports fue concertado en 87 mil millones de pesos anuales, de los que el 90 % se reparte en partes iguales a los clubes de Categoría A (aproximadamente 3 mil 900 millones de pesos para cada club), y el 10 % restante entre los clubes de Categoría ‘B’ (543 millones 750 mil pesos para cada club).

De igual manera, la televisión pública paga anualmente a la Dimayor 16 mil millones de pesos, que divide el 50 % en veinte partes iguales – 400 millones de pesos – para los equipos de la Categoría A, y los restantes ocho mil millones se dividen entre los equipos a los que se les transmite un partido. Además, por cada juego transmitido por televisión abierta, el equipo local recibe cuarenta millones de pesos y el visitante, diez millones.

En cuanto a las victorias de los campeonatos de fútbol nacional e internacional, se establece que “no existe retribución económica en caso de que un equipo gane un torneo local, sea Copa y Recopa. Por lo contrario, en los torneos internacionales, llámese Copa Libertadores o Copa Sudamericana son remunerados por la Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol”, aseguró el presidente de la Dimayor, Jorge Fernando Perdomo.

 

RETRIBUCIÓN ECONÓMICA DE CATEGORÍAS PROFESIONALES POR PARTE DE LA DIMAYOR

  •  Contrato por patrocinios (Bavaria pagó 80.000 millones de pesos para figurar como patrocinador oficial)
  •  Ingresos por derechos de televisión con Win Sports
  •  Televisión pública
  •  Televisión abierta
  •  Apoyo económico para el desplazamiento aéreo de los equipos Categoría A, por fuera de su sede
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