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Análisis

Jubilarse, todo un desafío

Opinión Caribe

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En Colombia es toda una odisea alcanzar una mesada por jubilación, ya sea en Colpensiones u otras entidades de carácter privado, teniendo en cuenta el número de semanas cotizadas y edad determinadas, sobre todo, cuando prevalecen los altos índices de desempleo, la informalidad laboral, salario mínimo y la poca contratación para personas mayores de 35 años; sin dejar de lado, el desgaste judicial que provocan las administradoras privadas por negar pensiones, aunque se cumplan los requisitos.

Por Fanny Medina Ariza

Para abordar todo lo que significa pensionarse en Colombia, OPINIÓN CARIBE ilustra un análisis desde el punto de vista económico y jurídico, y los inconvenientes de los cuales usted no está exento.

Por las modificaciones que ha tenido la ley 100 de 1993 que crea el Sistema de Seguridad social Integral y los objetivos que han estipulado para que una persona pueda acceder a su pensión, el proceso se ha vuelto tedioso, un verdadero desafío; por una parte, pareciera, que, en vista de la falta de recursos, negar pensiones es la solución para dilatar la entrega del bien económico que le pertenece a los ciudadanos.

En lo que al Estado respecta, hoy se exige un alto número de semanas cotizadas y una edad específica, pero en el campo real es cierto que ha aumentado la esperanza de vida, porque ahora hay adultos mayores, que a sus 60 o 65 años se encuentran facultadas para seguir trabajando, pero las empresas consideran a una persona de 35 años como ‘vieja’ y la edad se convierte en un impedimento para ser contratado. La apuesta actual es contratar personal joven a pesar del aumento de expectativa de vida.

DESDE EL OJO ECONÓMICO

Jaime Morón, economista, hace un análisis de las condiciones para pensionarse actualmente en el país, teniendo en cuenta los altos índices de desempleo, que en Colombia desde inicios de 2016 alcanzó el 11.9 %.

“La decisión de modificar la ley haciendo aumento de las semanas cotizadas, se toma a raíz de que antes de aplicarse la norma, el sector público no apropió los recursos para las pensiones, no había un fondo postpensional, es decir, las pensiones que se están pagando hoy, salen del presupuesto público y no de un ahorro”, explica el economista Morón.

Puntualiza que, según estudios de calidad y esperanza de vida, un colombiano promedio estaría pensionándose a los 60 o 65 años, lo cual implica que, si tiene una esperanza de vida de 80 u 88, disfrutará la pensión durante 25. En la sociedad moderna, esa esperanza de vida supera los 80 años.

Por otra parte, relacionando el salario mínimo con el costo de vida que a diario aumenta y la influencia de estos factores en la calidad de la misma, para cuando una persona esté en el tiempo de recibir su pensión, evidentemente sus ingresos no serán los adecuados, “un trabajador promedio se gana un salario mínimo y cuando sale a disfrutar su pensión no recibe la totalidad de los ingresos, recibe una fracción de estos, además, no recibe 14 mesadas recibe 13, lo cual hace que sus mesadas no sean suficientes”, precisó Morón.

Colombia es un país pobre que no alcanza un Producto Interno Bruto per cápita superior a 15 mil dólares, lo cual lo sitúa dentro de los países con ingreso relativamente bajo. Dentro de lo que es el costo de vida hoy, una proporción de 1 o 2 salarios mínimos, no garantiza una excelente calidad.

En su análisis, agrega, que hay un problema de cómo está estipulado el sistema pensional, que, entre otras cosas, es un sistema que está en riesgo con un déficit considerable; quienes están cotizando en estos momentos, de alguna manera, coadyuvan a pagar las pensiones de quienes ya se pensionaron y la empresa pública o privada no tenía los recursos acumulados.

La informalidad laboral es uno de los problemas de la Nación en los que se debe avanzar, por tanto, se deben aumentar las cifras de formalidad y que cerca del 60 por ciento de los trabajadores puedan tener acceso a cotizar una pensión.

Si el Gobierno no toma medidas, la oportunidad de que los ciudadanos alcancen su pensión acarreará un problema de salud pública, personas de avanzada edad a la deriva, sin recursos económicos o sin familiares que velen por su integridad.

Colombia ha cambiado su demografía, ya no es un país joven. Los recientes resultados del Estudio Nacional de Salud, Bienestar y Envejecimiento, Sabe, que realizó el Ministerio de Salud y Colciencias a 30 mil personas, arrojó que la Nación está envejeciendo, en cuatro años habrá una persona mayor de 60 años por cada dos adolescentes.

Con respecto a la crisis en la que se han declarado las administradoras de pensiones, por lo cual piden que en Latinoamérica se aumente la edad de jubilación, el economista menciona que los hacedores de política pública y de los sistemas de pensión deben tratar de mantener un mayor nivel de edad de jubilación y semanas de cotización, porque en la medida en que se aumente la esperanza de vida del colombiano y en particular, de la del latinoamericano, el tiempo para que disfrute de su pensión va a aumentar.

Las condiciones del trabajador en el país se convierten en un obstáculo para la cotización, una persona que sobrevive con un sueldo mínimo tiene una capacidad de ahorro muy baja, Jaime Morón afirma, que los ciudadanos están cotizando un 12 por ciento, que es un ahorro obligatorio, quienes tienen la capacidad de un ahorro mayor, obtienen un monto de mesada pensional más alto.

“Sí, los salarios son precarios, la informalidad es alta, la inestabilidad, también, y a eso se le suma que nosotros no tenemos una cultura de ahorro, no estamos basados en tomar medidas preventivas frente a nuestro consumo futuro. Casi todos los modelos que se han utilizado en Colombia para calcular el nivel de impaciencia del colombiano promedio es muy alto; preferimos aumentar el consumo a corto plazo que postergar el consumo para largo plazo, digamos, entonces, que se suman todas las variables”, explica el Master en economía.

Como una posible solución plantea, “se deben trabajar economías más sólidas, una economía con unos PIB per cápita más altos, más dinámicos, lo que evitaría que se tenga que aumentar las semanas de cotización y edad de jubilación”.

DESGASTE AL SISTEMA JUDICIAL

En la otra cara de la moneda están los cientos de procesos jurídicos que se adelantan en contra de los fondos de pensiones por la negación y dilatación en el proceso de entrega cuando el reclamante cumple todos los requisitos. Claudia Pizarro, abogada laboral y ex magistrada de descongestión, explica el panorama jurídico del porqué es un reto pensionarse en el país.

La batalla jurídica por la entrega de una pensión produce un desgaste a nivel personal y al sistema; así como las personas se cansan de la insistencia ante lo que les corresponde por derecho, también producen que los juzgados estén saturados de procesos pensionales, además de que el reclamante invierta más dinero en el presupuesto.

“El 70 por ciento de los casos que se dan en materia de seguridad social, son de tema pensional, esto se debía a que las administradoras de pensiones no las entregan y no tienen el trámite óptimo. Cuando los afiliados presentan la documentación es porque ya han hecho el estudio de requisitos y radican la solicitud; las entidades emiten la primera resolución en la cual señalan que la probabilidad de negación es altísima”, explica Pizarro.

La razón por la cual niegan el otorgamiento de la pensión es, que hace falta un número menor de semanas cotizadas a lo que la ley exige, pero en sí, el tiempo se ha cumplido. Las administradoras de pensiones se toman hasta máximo cuatro meses para contestar la solicitud interpuesta, ahí empieza el juego contra el reclamante.

Otros de los casos por los cuales se presentan reclamos son, porque les dicen que no tienen derecho al régimen de transición, que está vencido. Paras las entidades administradoras de pensiones, el niegue injustificado les acarrea no solo el pago de la pensión que dejaron de entregar, sino el retroactivo pensional que empieza a correr desde el momento en que es interpuesta la solicitud de entrega, porque si se cumplían los requisitos, no había razón del porqué negarla.

Entre los trucos que hacen parte de este sistema está la provocación del no pago de los reactivos pensionales, “como les dicen que no tienen el número de semanas cotizadas las personas lo siguen haciendo, luego les señalan que no les dan este recurso económico porque aún estaban cotizando, y si la persona tenía todos los requisitos en orden no debía haber seguido pagando pensión”, puntualiza la ex magistrada Pizarro.

INCREMENTARON LAS COTIZACIONES: ASOFONDOS

La Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantías –Asofondos- agremia a Colfondos, Oldmutual, Porvenir y Protección ratifica que los bajos índices de afiliación corresponden a los flagelos ya mencionados, “el alto nivel de informalidad del mercado laboral. Cifras del Dane muestran que de 22 millones de trabajadores solo una tercera parte tiene empleo formal y, por tanto, cuenta con protección a salud, pensiones y riesgos profesionales. Por lo contrario, cuando un trabajador se desempeña en el sector informal, no cotiza, por lo cual no acumula ni las semanas, o el capital necesario -si está en un fondo privado- para pensionarse”.

Sin embargo, afirman, que, pese a esta dificultad, en los últimos años, desde 2010 al primer trimestre de 2016, los afiliados a pensiones se incrementaron de un 30 a un 36 por ciento.

 Para tener en cuenta

En 2015, el presupuesto de pensiones, incluyendo las mesadas del Magisterio, Fuerzas Militares y otros regímenes especiales, suman alrededor de 42 billones, que en términos relativos, es un poco menos que todo el presupuesto de inversión 49.4 billones y cerca de 4 % del PIB del país.

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