Connect with us

Análisis

Trasplante, cuestión de solidaridad

Opinión Caribe

Published

on

En Colombia está a punto de entrar en vigencia la nueva Ley de Donación de Órganos, que estipula que toda persona puede ser donante a menos que en vida haya acordado lo contrario. Se pretende que con esta decisión aumenten los ciudadanos trasplantados y termine la tortura por ser favorecido en la lista de espera. En el país es difícil obtener un órgano, porque el índice de donantes es mínimo, además, el sistema de salud convierte al proceso en una odisea.

Por Fanny Medina Ariza

El miércoles 20 de abril se aprobó en la Plenaria del Senado el texto de conciliación del Proyecto de Ley de Donación de Órganos que impulsa el senador por el Partido Cambio Radical, Rodrigo Lara Restrepo. La iniciativa pretende que todos los colombianos sean donantes de órganos, a menos que antes de morir, estipulen lo contrario, es decir, se elimina la necesidad de pedirle autorización a los familiares en caso de que las personas no hayan manifestado cuál es su voluntad.

La Ley limita la donación solo para ciudadanos colombianos, restringe el trasplante de órganos para extranjeros no residentes en el país; además, se endurecen las penas para los que se vean involucrados en tráfico de órganos. Lara Restrepo, ponente de este proyecto, asegura, que esta iniciativa salvará vidas y les permitirá a muchas personas tener una calidad de vida digna, “lo que se busca es ampliar la presunción legal de donación a las personas que fallecen y no declaren en vida que sus órganos sean donados”.

El Congresista señala, que su motivo para presentar el proyecto es porque la demanda de órganos aumenta día tras día, pero la oferta se mantiene estable, por tanto, se necesita que el país se adapte a este proceso, se anticipe a las demandas del futuro para que la gente no muera y se brinden soluciones a quienes están a la espera de encontrar un donante.

OPINIÓN CARIBE da a conocer tres historias relacionadas con trasplantes de órganos; dos casos exitosos y uno en el que el paciente no logró ser favorecido.

Este es el panorama cotidiano de la donación de órganos en Colombia; algunos pierden la vida esperando a que llegue un donante compatible; otros, logran trasplantarse y recuperar su salud.

En Colombia, en el 2014 solo se llevaron a cabo 516 trasplantes, en 2015 fueron 593 cuando la lista de espera es tres veces mayor. La pregunta que inquieta a muchos es, ¿acelerará la donación de órganos la nueva ley? Miles de colombianos esperan que sí.

¿QUÉ ES UN TRASPLANTE?

El trasplante de órganos es un tratamiento médico a través del cual órganos, tejidos o células que estén enfermas, son reemplazados por las de un donante. Para quien recibe la donación, la calidad de vida mejora con respecto a la enfermedad presentada.

En caso de órgano par como el riñón, una persona allegada al paciente receptor puede donar, siempre que se den los requisitos y estudios previos. Para los demás órganos, solo hasta cuando alguien fallece, se puede establecer si es compatible con quien lo necesite. Hasta que se sancione la nueva ley impulsada por Lara Restrepo, los familiares del fallecido deben dar autorización para que se donen los órganos o tejidos en estado vital.

Los órganos que se van a trasplantar se mantienen durante ocho horas de manera artificial con medicamentos y equipos médicos especiales para su conservación. Los que logran ser extraídos para posterior trasplante se entregan a las personas que estén en lista de espera para órganos o tejidos en cada hospital o clínica donde se hizo la donación.

Los médicos encargados de hacer estos procedimientos quirúrgicos, entre ellos, Julio Alberto Chacón, coordinador de la Red Nacional de Trasplantes, asegura, que para hacer un trasplante es necesario conocer el peso, talla, grupo sanguíneo y los antígenos leucocitarios humanos – breviados, HLA, (acrónimo inglés de Human leukocyte antigen) en el caso de riñón, de cada persona, bien sea el donante y el receptor, entre otras características.

El Instituto Nacional de Salud explica la distribución de órganos donados, que se hace de manera geográfica. A nivel local se entrega a los receptores de la lista de espera de la entidad prestadora de salud donde se extrajo el órgano. A nivel regional, se busca al receptor compatible en la lista de espera de las IPS que estén inscritas en la Regional de la Red. Y a nivel nacional: en el cual se busca un receptor compatible en una regional diferente a la que generó el donante.

En Colombia hay seis regionales: Regional 1, Bogotá; Regional 2 Medellín; Regional 3, Cali; Regional 4, Bucaramanga; Regional 5, Barranquilla; Regional 6, Neiva.

Con la nueva ley, el reto es que el sistema de salud sea más eficiente, la financiación a la red de trasplantes sea una prioridad, así como la educación en la cultura de donación para que se acelere el proceso de entrega, y no sigan falleciendo colombianos a la espera de que llegue un órgano y les cambie la vida, “en general, es un buen mecanismo que no solo ayudará a salvar más vidas, sino que fomentará la cultura de donación de órganos en el país”, puntualiza Guillermo Aldana, cirujano y jefe de trasplantes del hospital San José de Bogotá.

LA ESPERA MATA

Luís David Sarmiento Lavalle falleció a sus 11 años de edad esperando ser trasplantado de riñón. Las ganas de vivir que aguardaba en su cuerpo tan pequeño y frágil eran más grandes que él, destacan quienes tuvieron la dicha de conocerlo. No sobrevivió para contar su historia.

Swinda y Carmen Lavalle, su madre y tía, relatan la lucha que vivieron esperando un trasplante. Luís David desde los cuatro años empezó a sufrir fallas en susalud, le daban convulsiones y las citas agendadas por Caprecom eran para cada tres meses. En el 2013, en Barranquilla le hicieron una biopsia para determinar si algunas de las fallas en su salud eran por causa de sus riñones, salió positiva, Luís presentaba un cuadro de insuficiencia renal.

“Lo empezó a tratar el doctor y le diagnosticó que tenía síndrome nefrótico, el más agresivo, por tanto, le comienzan el tratamiento. Nos dijeron que el niño no se iba a morir de eso. Teníamos problemas con las citas, y como si fuera poco, de manera constante, le cambiaban el médico, narra entre lágrimas su madre, Luís David no tenía una persona fija que le hiciera el seguimiento”.

Cuando Luís David sufría crisis fuertes, era remitido a Barranquilla; en una de esas citas el año pasado tuvo una recaída. Señalan sus familiares, que se hinchó de forma exagerada, le ordenan las diálisis, “ese procedimiento empezó entre febrero y marzo, en junio nos dieron la orden para el trasplante, se metió en Caprecom, la espera fue hasta noviembre, que nos iban a llamar”, indicó Carmen, su tía.

Se debe aclarar que la orden de trasplante que le entregan al paciente debe ser suministrada a la EPS y así iniciar el proceso de estudios, ubicar la clínica a la que será remitido y luego empieza la espera por el donante compatible. Las hermanas Lavalle afirman, que ellas entregaron la orden y el ex director de la desaparecida Caprecom, les dijo que debían esperar a que los llamaran para iniciar el proceso.

Luís David falleció el 24 de enero, y su familia enfatiza en que nunca fueron llamados ni tuvieron respuesta sobre la intervención que necesitaba el menor, “al niño no lo llamaron, ni siquiera lo incluyeron en una lista, eso no pasó de la orden. Nos enteramos con el tiempo cuando íbamos a meter una tutela para que lo vieran rápido, que para hacerle el trasplante debíamos entregar una carta con la orden de remisión, pero no nos dijeron nada, solo la llevamos”, expresa la familia Lavalle.

Este no es el único caso en Colombia en el que un paciente pierde la vida mientras espera ser trasplantado. En 2012 fallecieron 72; en 2013 registran 71. En lista de espera en 2012, 1.335 pacientes; en 2013, 1767; y en 2014 que es el último registro que tiene el Ministerio de Salud hubo 1.839 pacientes fallecidos. En el caso de Luís David, fue víctima del sistema de salud en el que ni siquiera la información del proceso fue clara, en la que la demora en citas y autorización de los procedimientos fue deteriorando su condición física.

CON EL TIEMPO A SU FAVOR

Contrario al caso de Luís David, el de Fanny de Castro Tete es satisfactorio, obtuvo su nuevo hígado en seis meses. La enfermedad de Fanny de Castro empezó a manifestarse con hinchazones; al principio creían que era leucemia, con los estudios se tuvo seguridad de que se trataba de una cirrosis. Los exámenes arrojaron el estado del hígado y de manera inmediata determinaron que debía ser enviada al Centro de Trasplantes.

“Apenas me dieron la orden, la traje a Coomeva, de una vez me dieron la autorización para ir a Medellín al Centro de Trasplantes en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación. Yo estaba preocupada por la estadía en otra ciudad, envié un derecho de petición solicitando los viáticos y me los negaron. Luego impetré una tutela, como el estado de salud de mi mamá era tan delicado, enseguida falló a favor de ella, en menos de ocho días. Me dieron los transportes y estadía, viajé con mi mamá a Medellín”, explica Marcela Rojas.

En la ciudad, el médico que trataba a Fanny de Castro le había adelantado gran parte de los exámenes, por lo cual, en Medellín el protocolo de estudios fue corto. Los médicos de la Fundación en una junta, determinaron que sí era apta para el trasplante. En esa ocasión manifestaron, que podía sobrevivir con tratamiento, pero este no le funcionó; la cirrosis estaba avanzada. En una segunda junta, confirmaron que era apta para trasplante, porque el hígado estaba muy deteriorado.

Después de este procedimiento, en la Fundación San Vicente le ordenaron para que la EPS hiciera la cotización de la cirugía y los pagos correspondientes. El costo total de la operación fue de 480 millones de pesos, explica Marcela Rojas. El 24 de diciembre las llamaron a avisarles que el hospital en Medellín requería a la paciente Fanny de Castro Tete.

Rojas Tete expresa, “nos fuimos el 26 de diciembre, automáticamente la ingresaron a la lista de espera, en ese momento era la única y me advirtieron, que no debíamos movernos de la ciudad, porque en cualquier momento podría salir un donante. En febrero, salió el primer hígado, pero no le hicieron la operación porque el órgano tenía un tumor y no se habían dado cuenta. A finales del mismo mes, nos volvieron a llamar, en este nuevo intento, el hígado era muy pequeño, mi mamá es una mujer alta y robusta, con ese órgano podría quedar con deficiencias”.

Hasta ese momento, a la lista ingresaron ocho pacientes más, en medio de esto, les informaron a Marcela Rojas y su madre que debían mirar quién era compatible, porque si a ella no le servía el órgano debían dárselo a quien seguía en la lista, pero seguía estando de primera en la espera.

El 16 de marzo fue el día anhelado por Fanny de Castro Tete, a las 2 p.m. el médico les confirmó que era positiva la compatibilidad entre el donante y las características de ella. La cirugía de trasplante duró once horas. Después de la operación la paciente debía quedar 72 horas en reposo, pero la recepción del hígado fue tan exitosa que a las pocas horas ya hablaba y comía.

“Duramos seis meses en el protocolo para trasplante, fue rápido porque ella llevaba sus estudios avanzados, y desde diciembre hasta marzo que la trasplantaron, pasaron solo tres meses en lista de espera. Cada hospital tiene sulista, al hacer el ingreso, ellos anuncian en qué puesto quedó”, relata Rojas Tete. Fanny de Castro tiene dos años y seis meses de haber sido trasplantada, hoy tiene 60 años y no ha presentado inconvenientes de salud, lleva su tratamiento como los médicos le indican. En estos momentos, la lucha con la EPS son las remisiones a Medellín para las citas de control cada dos meses.

UN DONANTE DE CORAZÓN

La historia de Luz Marina Ferrer y Jennifer Álvarez, es de admirar, madre e hija comparten riñón. Al ver la salud deteriorada de Ferrer, Jennifer Álvarez decidió donarle un órgano a su mamá. Hace seis años, una insuficiencia renal estaba acabando con su salud.

El momento en el que a Luz Marina Ferrer le detectaron una enfermedad renal terminal iniciaron el procedimiento para salir favorecida con un donante cadavérico, “pero nosotros como familia al ver que la condición de mi mamá era muy mala, que de hecho las hemodiálisis no le iban a servir de mucho, el médico en Barranquilla nos da la opción de que un familiar pudiera donarle un riñón, nos dijeron que podían ser los papás, los hermanos o los hijos”, asegura Álvarez.

Dado esa opción Jennifer Álvarez al ser compatible en el tipo de sangre decide hacerse los exámenes para saber si podía ser donante. En cuestión de un mes ya sabía que era compatible, en ese periodo de tiempo le hicieron todos los exámenes. Al tener el proceso de estudio completo le dijeron cuál era el riñón que podía donarle a su mamá, la compatibilidad fue casi de un 90 por ciento.

En dos meses lograron hacer la cirugía de trasplante, “hace seis años atrás el proceso con mi mamá fue rápido, era muy difícil que el riñón fuera rechazado. Hoy, se hace los chequeos mensuales en la Red Nacional de Trasplantes”. Madre e hija gozan de buena salud.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *