Connect with us

Denuncias

Se extingue la Ciénaga Grande

Opinión Caribe

Published

on

La Ciénaga Grande de Santa Marta sufre la falta de oxígeno causado por el desvío de aguas, el taponamiento de caños que desembocan en el humedal, la sequía y la contaminación. Tanto el nivel bajo de saturación como la sobresaturación de oxígeno son perjudiciales para el medio y reflejan que el ecosistema no está equilibrado. ¿Cómo afecta el equilibrio del ecosistema cuando hay mortandad de peces y estos descomponen el agua?

Por Diana Solera Betancurt

La reciente mortandad de peces registrada en la Ciénaga Grande de Santa Marta, el pasado sábado 16 de julio, no solo afectó al ecosistema, sino que, además, atentó contra la salud de cientos de familias, teniendo en cuenta que el hecho se presentó en las inmediaciones de los pueblos palafitos de Nueva Venecia y Buenavista.

Razón por la cual, los ambientalistas reclaman medidas al respecto, “ya lo habíamos advertido, el sistema anda tan mal, que cualquier lluvia o viento remueve los sedimentos que están llenos de fósforo y el poco oxígeno que puede haber en el agua”, expresó Sandra Vilardy, bióloga y doctora en Ecología.

Sugiere que se declare emergencia ambiental y social debido a las afectaciones sufridas por los pescadores, quienes no encuentran qué pescar desde hace varios meses.

“Corpamag y la Gobernación deben dimensionar la situación, declarar la emergencia y que se diseñen los empleos de emergencia que ya propusimos desde septiembre de 2015, cuando hicimos el plan de Contingencia”.

Así mismo, la experta en medio ambiente afirmó sobre la necesidad de hacer efectivo el monitoreo de calidad de agua en toda la zona.

Según denuncia Ames Gutiérrez, lanchero que recorrió la zona, hubo demora en recoger los peces, a tal punto, que gran cantidad de ellos se hundieron, produciendo contaminación y malos olores.

Al respecto, a través de sus redes sociales la Corporación Autónoma del Magdalena, Corpamag, informó, que las corrientes de agua arrastraron peces muertos de El Morro a Ciénaga El Placer, y aunque se intensificaron los trabajos para recoger los peces, una gran cantidad fue a la sima de estos.

“Para dimensionar los riesgos que generó la mortandad de peces en la Ciénaga Grande y los pueblos palafitos, hay que dejar claro que la profundidad o columna de agua en los palafitos no es muy profunda, la cual puede estar entre cincuenta centímetros o un metro 20. Llevamos muchos meses en el que ha disminuido la cantidad de oxígeno en el agua, y la norma dice que el mínimo que deben tener las aguas naturales es de 4 miligramos por litro, inclusive, hay lugares en los que los niveles están por debajo de un miligramo por litro”, explicó Vilardy.

El oxígeno es fundamental para la descomposición de la materia orgánica, Vilardy recomendó recoger los peces para que no generen un nuevo problema y añadió, que el año pasado hubo varias mortandades de peces, pero no cerca de los centros poblados.

Ante la situación, Corpamag expuso como causa preliminar, que se trató de una sobresaturación de oxígeno por las altas densidades de fitoplancton, sin embargo, para su confirmación, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, Invemar, tomó muestras de agua y recogió los peces para identificar el problema.

La Corporación asegura, que es necesario esperar los resultados de las muestras que el Invemar tomó para analizar cuál es la causa de la mortandad de peces que atenta contra la vida en el humedal.

Cabe resaltar, que el porcentaje de saturación de oxígeno, se refiere a la cantidad de oxígeno del agua en relación con la cantidad máxima de este que puede tener a la misma temperatura y presión.

En condiciones normales, la cantidad de oxígeno soluble en el agua es fija y se le denomina saturación, aunque existen factores que hacen que la cantidad de oxígeno disuelto, varíe.

Cuando un medio acuático con una gran proporción de productores primarios produce más oxígeno del que el agua puede disolver, se dice que el medio está sobresaturado y entonces, el oxígeno de más pasará a la atmósfera.

Por lo contrario, si existe un consumo excesivo de oxígeno disuelto en medio, se va alejando del punto de saturación y hablamos de déficit de oxígeno, lo que puede derivar en una situación de anoxia donde solo sobreviven organismos anaerobios (hongos).

Tanto un nivel bajo de saturación como la sobresaturación de oxígeno son perjudiciales para el medio y reflejan que el ecosistema no está equilibrado.

Los científicos de la Universidad Nacional en diversas publicaciones institucionales afirman haber hallado correlaciones significativas entre el nivel del agua y los parámetros fisicoquímicos. Se destacan las conexiones con la salinidad, al ser las más altas en todas las estaciones de muestreo.

De manera que los cambios hidrológicos que surgen por factores antrópicos (por la acción del hombre) alteran significativamente las condiciones fisicoquímicas del ecosistema. Así que, se asegura, que un incremento de la salinidad en varios sectores de hasta un 50%, así como una disminución del oxígeno disuelto en el agua de hasta un 30% ha provocado que muchas especies disminuyan en cantidad y que, incluso, hayan desaparecido.

Por su parte, Sandra Vilardy explicó, que la Ciénaga Grande de Santa Marta está afectada, en este momento, por la alta salinidad ocasionada por la muerte de manglares, “este sedimento contiene altas cantidades de fósforo y a eso se suma la falta de oxígeno causado por el desvío de aguas, el taponamiento de caños que desembocan en la Ciénaga y la contaminación”, anotó.

UN SANTUARIO EN DETRIMENTO

Según Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNN), la Ciénaga Grande está conformada por las acumulaciones progresivas de sedimentos provenientes del río Magdalena y por bosques de manglar, ríos, caños y áreas pantanosas. Hace parte de un complejo de aguas de unas cien ciénagas que presentan diferentes niveles de sedimentación y salinidad.

Es un extraordinario santuario de centenares de especies de flora y fauna que habitan a lo largo y ancho del ecosistema, así como un punto central de regulación climática e hidrológica (control de inundaciones), asimilación de contaminantes y obtención de alimentos.

Es parada obligatoria de varias especies migratorias (sobre todo de patos que provienen del norte del continente). Además, es hogar de reptiles como la babilla, el caimán aguja y las iguanas, y de mamíferos como la zorra manglera, el mono colorado, el mico cariblanco y el manatí, por citar algunos de los más representativos.

Alberga una de las pesquerías artesanales de más peso del país, conformada por cerca de cuatro mil pescadores que explotan unas cincuenta especies.

Sin embargo, los contaminantes que llegan a través del río Magdalena, de las escorrentías del sector agropecuario y de los desechos de las obras civiles realizadas en las últimas décadas –junto con los cambios en el uso del suelo y la disminución del caudal de varios ríos–, afectan sus condiciones hidrológicas y, por ende, a las especies.

La situación de la Ciénaga es crónica y delicada, estamos entrando al cuarto año de un déficit hídrico, de una sequía muy prolongada que ha magnificado los efectos de la falta de agua dulce”, asegura Sandra Vilardy.

Este complejo de humedales se alimenta del río Magdalena y de los ríos que bajan de la Sierra Nevada, pero estos son usados, casi de manera exclusiva, para los distritos de riego y los cultivos de palma y banano, como lo han denunciado los campesinos de la zona, sin dejar caudales ecológicos que lleguen a la Ciénaga.

Además de tratarse de una crisis ambiental, estos bajos niveles de agua en la ecorregión de la Ciénaga Grande han impedido que los pobladores de zonas como Trojas de Cataca o Cerro de San Antonio, cuenten con agua dulce para su consumo. El delta del río Aracataca hoy es un canal contaminado, aguas podridas y con vegetación muerta y en Cerro, ya no hay agua dulce, tampoco pesca y al inicio de 2016 la catástrofe ambiental en este sector del Magdalena causó un gran impacto.

La huella de estas actividades nocivas para el ecosistema de ciénaga ha sido tal, que en tan solo 10 años la producción de peces ha bajado de 27 mil toneladas anuales a 1.725 toneladas anuales, lo que significa una reducción de más del 90% en la producción pesquera.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *